Cartografía Mundialista
El día de los empates
La victoria de tres puntos fue sin duda la mejor decisión de la FIFA sobre la dinámica del fútbol en los últimos 50 años. Quizá la única. De la apuesta por la ofensiva total al “Cooling break”. Estamos locos.
Queridos cartógrafos,
que España no le ganaba a Cabo Verde lo sabía hasta el papa de Roma que el otro día estuvo paseando por el Bernabeu. España solo ha llegado al Mundial como favorita dos veces en su vida. La primera fue en 2014 – en 2010 no lo eran porque estaban Messi y Cristiano en su prime, aunque ganaron -. La generación más exitosa de la historia de España que había enganchado Euro – Mundial – Euro llegaba al más difícil todavía con una suerte de misión encubierta: “ganarle a Brasil en su cancha”.
El gol de vaselina con la cabeza de Van Persie certificó el desastre en la primera jornada contra Holanda, que obviamente buscaba revancha de 2010 y plantó un 5-1 de escándalo. Luego apuntilló Chile con un rotundo 2-0 que dejó vista para sentencia aquella participación. Unos dicen que les pudo la presión, yo creo que confundieron la cancha en la que enfrentar a Brasil: Piqué, legendario por sus farras de ida y vuelta a Barcelona desde su paso por el Real Zaragoza, y que ya se había llevado a la mejor Shakira en 2010 apostó por las caipiriñas y arrastró al resto.
La otra vez es justamente en este Mundial. Aparentemente, esta vez sí, han pagado los nervios del debut, quien sabe si el canguele tras ver la paliza a Topuria de madrugada, y la ausencia de sus estrellas Lamine Yamal y Nico Williams, que como Rodri, Gavi y Merino llegan muy justos después de lesión. Para acabar de descentrarlo todo, Florentino, que no soporta verse sin portada en el Marca, se le ocurrió confirmar el fichaje de Cucurella a horas del debut.
No le quiero quitar mérito a Cabo Verde, porque defender es también un arte y como decía Bilardo: el problema es tuyo no del que es 40 veces menor (futbolísticamente hablando), pero la victoria de tres puntos fue sin duda la mejor decisión de la FIFA sobre la dinámica del fútbol en los últimos 50 años. De la apuesta por la ofensiva total al “Cooling break”. Estamos locos.
Después vinieron partidos más abiertos. El más sorprendentes (a mi juicio) fue el Egipto de Salah luchando de poder a poder con la Bélgica de las viejas glorias De Bruyne, Lukaku, Courtois, etc.
Después debutó Uruguay, que este año carga además con el drama de Bielsa y al que le pasó más o menos como a España, aunque los saudíes, que ya llevaron a los argentinos al borde del colapso en 2022, tuvieron las suyas.
El último fue Tim Payne y Nueva Zelanda contra Irán, el contender geopolítico más relevante en suelo estadounidense y que es la gran potencia futbolística de Oriente Medio, aunque ayer no lo demostró contra otra de las cenicientas. Le preguntaré a Paulino quienes fueron al Mundial y quienes al frente.
Cuatro partidos, cuatro empates, quizá esto pasó alguna vez cuando se jugaban dos partidos por jornada, pero seguramente tarde en repetirse ahora que se juegan tropecientos.
No creo demasiado en la imprevisibilidad del fútbol más allá de sorpresas puntuales. Menos de este fútbol que se juega ahora. En los clubes siempre ganan los “ricos” – un Leicester cada 35 años –, en selecciones ya veremos cuando gana una Copa América Ecuador, y en el Mundial, me apuesto que 7 de los 8 cuartofinalistas son del Top 10 del ránking FIFA si no son los 8.
Lo que sí creo es que mientras en Sudamérica se sigue romantizando el potrero y la chispa del 10, africanos, asiáticos y árabes le vienen metiendo físico y táctica en vena. Talento obvio, pero con disciplina. Que mientras nuestros jóvenes se acomodan en Marruecos o Suiza y “sueñan” con la liga saudí, otros ocupan los cupos (que ya no son cupos) en los grandes clubes de Europa.
El Mundial pasó de 32 a 48 selecciones y Conmebol solo sumó un cupo. Obvio, me dirán, ya teníamos 5,5 para diez. Lo que pasa es que antes no se discutía, y ahora sí. Ojalá que Argentina hoy y Colombia mañana reivindiquen nuestro fútbol.
En medio de la vorágine noticiosa del país, más crispado que de costumbre, tres de las mejores plumas del país se unen para ofrecer una crónica mundialista distinta. Desde este martes y hasta la final del 19 de julio, Erik Ortega, Alfonso Cortez y Rafael Sagárnaga, coordinados por el director de El País Jesús Cantín, compartirán reflexiones, emociones y expresiones del “evento futbolístico más grande del planeta” y todo lo que mueve a su alrededor, porque “el fútbol nunca fue solo fútbol”, sino una excelente metáfora a través de la que se explica la vida, el mundo y sí, también el propio fútbol.
De momento se han sumado Karina Vargas, Mariana Ruíz, Marcelo Suárez y Pablo Carbone ¿Quieres sumarte? Escríbenos a [email protected]








