• 14 de julio 2026
  • Menú
    • Opinión
    • Editorial
    • Reflexión
    • Tema del día
    • Columnas
    • Suplementos
    • La Gobernación Informa
    • La Alcaldía Informa
    • La Subgobernación de Cercado informa
    • El SEDEGES informa
    • YPFB Chaco informa
    • Secciones
    • Ecos de Tarija
    • Nacional
    • Internacional
    • Campeón
    • Pura Cepa
    • Crónica
    • Multimedia
    • Merodeos
    • Reportajes
    • El Paisito
    • Búsqueda
    • Listado de autores
    • Semanarios
    • La Mano del Moto
    • La Billetera
    • Cántaro
    • Patria Grande
    • Suscripción Digital
    • Edición
    • Archivo Histórico
    • Archivo Web
    • Despertador / Newsletter
Menú
  • Suscripción Digital
    • Edición
    • Archivo Histórico
    • Archivo Web
    • El Despertador
  • Ads El País
  • Comodín
  • Opinión
    • Editorial
    • Reflexión
    • Tema del día
    • Columnas
  • Suplementos
    • La Gobernación Informa
    • La Alcaldía Informa
    • La Subgobernación de Cercado informa
    • El SEDEGES informa
    • YPFB Chaco informa
  • Secciones
    • Ecos de Tarija
    • Nacional
    • Internacional
    • Campeón
    • Pura Cepa
    • Crónica
    • Multimedia
    • Merodeos
    • Reportajes
    • El Paisito
  • Búsqueda
    • Listado de autores
  • Semanarios
    • La Mano del Moto
    • La Billetera
    • Cántaro
    • Patria Grande
  • Ecos de Tarija
  • Nacional
  • Campeón
  • Edición
  • Comodín
Capítulo VII de la Tesis de grado “Montenegro” “Ejército y milicias bolivianas durante la Campaña militar por Tarija (1838).. UMSA La Paz- Bolivia 2023

Persecución y marchas

Cántaro
  • Ever Carrillo Nacho
  • 19/04/2026 01:01
Portada  Montenegro

Portada Montenegro

Mapa 11

Mapa 11

Ilustración 40

Ilustración 40

Ilustración 41

Ilustración 41

Ilustración 42

Ilustración 42

Ilustración 43

Ilustración 43

Ilustración 44

Ilustración 44

Portada  Montenegro
Mapa 11
Ilustración 40
Ilustración 41
Ilustración 42
Ilustración 43
Ilustración 44

POR: EVER CARRILLO NACHO;

 

TUTORA: Dra. MARÍA LUISA SOUX

Los soldados bolivianos han marchado sin descanso por más de 100 leguas hasta alcanzar a los argentinos, pero ahora deben ascender por la escarpada elevación para combatir, no hay descanso para los bolivianos, la orden es ganar la cima a cualquier precio. Pero ¿quedaran energías para este último esfuerzo?

Jorge Abastoflor Frey, Días de Gloria Relatos Históricos de Bolivia.

Era la madrugada del 14 de junio y Braun esperaba que, de dar resultado la trampa de la carta falsa mandada al “Goyo” Paz, al fin podría batirlo en las afueras de Tarija. Anoticiado gracias a sus espías de que el General argentino por fin había salido dejando sus posiciones en San Luis hacia San Diego él también movería ficha movilizando a todo el ejército al encuentro de su enemigo en el este.[322]

El 17 de junio, después de una dura marcha, la división de Braun llegaba al pueblo de Santa Ana, el mismo que días atrás O'Connor tuvo que abandonar temiendo el corte de su retaguardia y por la confusa situación que le hacía temer lo peor. Ahora, nadie desconfiaba de una futura victoria, sin embargo, y tomando en cuenta además que la mayoría de sus tropas se componían de caballería y todos sabían que los generales argentinos eran expertos en evasiones, no había tiempo que perder.

Empezaba así la fase más determinante de la campaña donde el resultado de la misma se definiría más por las piernas que por los brazos de los combatientes.

1.- Las marchas de campaña dentro del ejército boliviano

Hasta antes de la aparición del ferrocarril en Bolivia, las marchas a pie constituyeron el único medio empleado por las tropas para llegar a las fronteras patrias o a los sitios donde era necesaria su presencia, por lo tanto, los comandos de esta época daban gran importancia a la resistencia y al entrenamiento del soldado en las marchas ya que la conducción de la guerra era una continua separación y reunión de las fuerzas.

La separación por las mayores facilidades para el movimiento, abastecimiento, alojamiento, y marchando por caminos separados, utilizando los caminos existentes hasta el momento en que era necesario reunir las tropas para batir con fuerzas superiores al enemigo. [323]

El sistema de las marchas en el ejército boliviano consistía en avanzar en largas columnas de hileras abiertas siguiendo ambos lados del camino, forma en la que vencían las distancias legua tras legua, (5 kilómetros) "ora por las interminables pampas del altiplano o ya trasmontando las altísimas cordilleras andinas para internarse en las fragosas quebradas de los valles, sorteando caudalosos ríos o venciendo las intrincadas marañas de los bosques”[324], hasta llegar a las etapas marcadas por un itinerario confeccionado por los comandos.

De esta suerte vencían grandes distancias haciendo jornadas de 40 a 60 kilómetros por día, según las necesidades tácticas, marchando por sendas peligrosas y caminos polvorientos, por cuestas de ásperas pendientes, azotados muchas veces por torrenciales lluvias o grandes tempestades de nieve o de granizo, soportando fríos intensos en invierno o los ardientes rayos de un sol abrasador.[325]

Durante la campaña tarijeña de junio hubo jornadas en que las tropas del ejército del Sur tuvieron que recorrer de 12 a 13 leguas, es decir de 57 a 62 kilómetros por día; haciendo una comparación, la infantería napoleónica en promedio podía esperarse que avanzaran unos 30 km al día.[326] Un contraste devenido también de las mayores distancias de los países sudamericanos comparadas con las europeas.

Al limitar la marcha a 30 o 40 km, había más tiempo para preparar la comida y esperar a los rezagados, pero si se ampliaba la velocidad, inevitablemente aumentaba el número de los que se quedaban atrás. Pues las marchas también podían ser forzadas, más largas de lo habitual, a veces de noche, y hasta bien entrado el día y las distancias podían llegar a duplicarse, pero esto en terrenos abruptos con pocos buenos caminos, predeciblemente ocasionaba muchísimas más bajas debido al mayor cansancio y agotamiento.

Hoy en una época donde el trasporte y movilidad de los ejércitos y la gente en general se ha mecanizado y modernizado tanto, es verdaderamente difícil comprender en toda su extensión este hecho y solo podemos hacernos una ligera idea de lo que para el Ejército del Sur, la marcha desde Tarija hasta llegar a Montenegro, les pondría a prueba en términos de resistencia y voluntad.

Mapa 11.

Tarija y el norte argentino, mapa fisico. Fuente: Microsoft Encarta 2009. 1993-2008. Microsoft  Corporation.

2.- 18 y 19 de junio; Subiendo las cuestas

El 18 el ejército boliviano llegaba a la localidad de Carlazo, siete leguas distantes de Tarija (33 kilómetros). Hacia horas que Braun había ordenado a diversos contingentes tomar varios puntos de la retaguardia enemiga y el Comandante Luis Castrillo, con 50 hombres entre milicianos y fronterizos más el escuadrón ITAÚ, tuvo la misión de tomar la misión de Salinas, cortando uno de los endebles puntos de comunicación y abastecimiento de la retaguardia enemiga por el sur-este y además porque según sus informes allí se encontraba el considerado como más importante traidor a la causa Boliviana, Idelfonso Cuellar con algunas fuerzas enemigas. Sin embargo, cuando llegaron, éste ya había fugado.

Desde Carlazo se dividían dos caminos que llevaban a San Luis la capital de la provincia de Salinas, todavía se creía poder encontrar a Paz y sorprenderlo. Había dos rutas que podían llevarlos hasta allí las cuales tenían las siguientes características:

El uno muy poco trillado y sumamente escabroso, a caer directamente hacia aquel punto, pero el otro más abierto y frecuentado, aunque de algún rodeo atravesando las cumbres de la Cuesta Vieja y pasando por las estancias de Narváez y San Diego y que se reúnen el primero en el mismo valle de San Luis en donde se hallaba reconcentrado el enemigo.[327]

En otras palabras, debían decidir entre una ruta muchísimo más corta pero extremadamente extenuante al cual se lo denominaba como “La Cuesta Vieja” y una ruta larga, aunque menos dificultosa para hombres y bestias llamada “El camino Real”

Teniendo en cuenta estos datos, Braun ordenaría el siguiente plan de marcha: El Coronel Dorado con la Caballería de Nacionales, el resto de fronterizos y 26 flanqueadores del “Dragones” marcharía por el camino más largo con el fin de aparentar ante el enemigo la marcha de todo el ejército por esa ruta mientras él con el grueso de las tropas o sea, toda la Infantería, el resto del escuadrón “Dragones” y una mitad del “Coraceros” lo haría por el camino corto y más difícil. Este los llevaba por los llamados Altos de San Francisco que distaba solo a 4 leguas (19 kilómetros) de San Luis, con el fin de sorprender y ponerse a retaguardia del enemigo o cortarle la retirada si hubiesen emprendido ya su marcha, o si en su defecto aún se encontraban allí, atacarle en el mismo valle.

Como se tenía previsto, los jinetes se veían obligados a seguir a pie en una marcha de 12 leguas (57 kilómetros) que separan el pueblo de Carlazo con San Francisco, por cuestas fragosísimas, pero sobre todo caminos casi intransitables para caballos, tal trayecto fue en demasía extenuante tal como O'Connor recordaría:

El camino desde Carlazo hasta el abra de Gareca era muy escabroso todo por subidas y bajadas pésimas, divisándose desde el abra, el hueco donde está situado San Fráncico, teniendo por medio la cuesta más larga y más fragosa de todas las que habíamos dejado atrás.[328]

En San Francisco O'Connor ya había hecho disposiciones previas mandado a uno de sus ayudantes de más confianza; el teniente coronel Tomas Ruiz, para preparar raciones de carne pertenecientes al ganado de su padre político, Juan Ramón Ruyloba, a quien le había dado años atrás una de sus estancias de ganado.

Sin embargo, nada más llegar recibieron nuevos informes acerca de que el enemigo había desocupado el Valle dos días antes, el 17, y esto lo supieron gracias a un antiguo cabo de las guardias nacionales de la Frontera de apellido Tolaba, este hombre se encontraba buscando suministros de papas debido a que San Luis había quedado completamente vacío de alimentos.

Según Tolaba, los argentinos parecían estar marchando directamente hacia Tarija pasando por los poblados de San Diego y Narváez al norte, por lo que rápidamente cambiaron su dirección y se preparaban a bajar la cuesta.[329]

3.- 20 de junio. El raid de Ágreda.

En este punto varios oficiales empezaban a preocuparse debido a que los argentinos parecían adelantárseles demasiado, por eso O'Connor había ido a hablar con el General Braun proponiéndole un movimiento que confiaba podría ayudarles a dar con el enemigo de manera más rápida:

Entonces dando vuelta hacia donde estaba el General Braun, mostrándole el ganado que pastaba en nuestra inmediación y refiriéndole lo que acababa de decirme el Cabo Tolaba, le propuse que hiciéramos pausa ahí mismo esa noche, que comiera la tropa de ese ganado y que yo pagaría el que había hecho carnear mi ayudante Ruiz, que al día siguiente regresaríamos a Carlazo y siguiendo de allí en dirección a Polla, encontraríamos a toda la fuerza argentina, mandando a Estenssoro con sus 200 hombres y un escuadrón más de caballería, por el camino que nosotros íbamos a seguir por San Diego y Narváez, y le asegure que no se nos escaparía un solo individuo de la Fuerza enemiga. [330]

Sin embargo, Braun no aceptaría la solicitud del General O'Connor, muy probablemente porque esta evolución implicaba contramarchar por los fragosos pasos de la Cuesta Vieja y los altos del San Francisco que recién acababan de subir lo que equivalía a someter a los soldados a un esfuerzo y agotamiento aun mayor y los arriesgaría a llegar tan desgastados que la batalla final contra los invasores podría verse comprometida. El ejército siguió su marcha sin pérdida de tiempo hacia San Diego.

No obstante, una parte de ellos no lo hizo y siguió su camino hacia San Luis.

El coronel Sebastián Ágreda había recibido la misión de Braun de marchar sobre San Luis haciendo un raid[331] junto con la 2° compañía del “Socabaya” y la mitad del “Dragones”. No se tienen muy claras las razones de esta misión, puesto que el enemigo había abandonado el poblado hace días aunque posiblemente lo hizo para comprobar de primera mano (quizás Braun no consideraba al Cabo Tolaba como una fuente muy confiable) que la ciudad se encontraba en efecto vacía de argentinos y por lo tanto no representaría un peligro para su retaguardia, sin embargo con esto Braun debilitaba sus fuerzas por lo que, de haberse encontrado con la división de Paz, se habría visto en inferioridad de efectivos.[332]

Ágreda empezó a penetrar en el poblado sin ser sentido y después de formar en orden de batalla, “dio la voz de mando de ¡A la carga! y la tropa respondió ¡Viva Bolivia! con una carga cerrada. Los argentinos sorprendidos en lo más profundo del sueño, despertaron al ruido de aquella descarga y como sucede siempre en estos casos, haciendo fuego atolondrados” [333]

Pero había muy pocos capases de intentar alguna resistencia, Tolaba tenía razón, San Luis y todo el valle había quedado casi desierto con excepción de algunos soldados enemigos. Después de inspeccionar el poblado Ágreda pudo encontrar decenas y decenas de enfermos del Ejercito Confederal Argentino junto con un cirujano, el cual apenas se daba abasto. La mayoría estaba en ese estado debido a no haber podido aguantar los rigores de las marchas a través de las Cordilleras tarijeñas y otros por haber sufrido el ataque de las enfermedades propias de aquellas regiones y debilitados por el soroche lo que demostraba que la campaña a pesar de haberse iniciado velozmente y con buenos auspicios para la división de Paz, esta había y seguiría cobrado una importante cuota a unos soldados apenas habituados a la montaña en un territorio que cada vez se mostraba más hostil a medida que avanzaban tanto de parte de la población como sobre todo de los elementos.

Pero no solo había enfermos en ese lugar, la infantería de Ágreda fue encontrando grandes cantidades de armas de todo tipo abandonadas, junto con un capitán y un alférez enemigos custodiándolas, los cuales se habían entregado como prisioneros[334].

Ilustración 40.

Entre Ríos, Tarija, en la actualidad. Fuente:

//upload.wikimedia.orq/wikipedia/commons/b/bb/Plaza de Entre Rios%2C Tarija%2C Bolivia.jpq

4.- La división argentina se queda sin alimento

Cuando el Ejército boliviano terminó de bajar la cuesta y llegar al Camino Real, la compañía de Cazadores del “Socabaya”, que iba como fuerza de vanguardia, fue la primera en entrar a San Diego pero se comprobó que también el enemigo ya había salido de ahí y al igual que en San Luis también habían requisado todos los alimentos posibles de ese lugar, aunque también se supo que traían consigo un número indeterminado de ganado siguiéndoles, muchos robados de las propiedades del mismo O'Connor. Aunque no por mucho tiempo.

Mientras el ejército asentaba el campamento por los alrededores del cementerio del pueblo o “Campo Santo” en espera de Ágreda, O'Connor tomó al resto de los dragones hasta Narváez donde sucedió lo siguiente:

El Teniente Coronel Tomas Ruiz que iba adelante por la quebrada, antes de llegar a la cuesta que llaman del Salto, alcanzó a un individuo que arreaba a 50 gordos novillos míos, sacados de mi estancia del Salado y los llevaba a la retaguardia, para raciones de las tropas argentinas en su marcha. Ruiz quitó los 50 novillos y yo regresé al campo Santo, entregándoles allí de regalo para nuestras fuerzas. [335]

No solo eso, pues gracias a otras partidas se lograron recuperar del enemigo una cantidad total de hasta 130 gordas vacas y 17 caballos más y, como dijo O'Connor, todo terminó cayendo en las manos y los estómagos bolivianos; ya los argentinos prácticamente se habían quedado sin nada que comer.[336] Al bajar a Narváez O'Connor y sus hombres por fin pudieron avistar el campamento enemigo.

Durante su regreso capturaron a un vecino de San Luis llamado Pedro José Gutiérrez el cual se encontraba recogiendo un diezmo para los invasores:

A este le había regalado el jefe de las fuerzas argentinas mi hacienda de San Luis, en premio a los buenos servicios que prestó a los invasores y él se portó como si fuera legítimo dueño de ella, durante el tiempo en que las tropas argentinas estuvieron en allí.[337]

Ya había entrado la noche cuando O'Connor regresó a incorporarse al campamento boliviano de San Diego para informar todo lo sucedido encontrándose con la grata novedad de que Ágreda también había regresado después de recorrer las casi 12 leguas (57 kilómetros) que lo separaban desde San Luis. La mayor parte del ejército estaba extenuado, pero nuevamente junto.

5.- 21 y 22 de junio. El ejército va hacia el Sur

El 21 de junio por la mañana, la vanguardia de los “Cazadores” junto con los “Dragones”, después de pasar por Narváez y cruzar la Cuesta Vieja, llegaba a la conocida como Llanura de Junacas. En un lugar llamado Alto de Lagunillas, O'Connor quien ahora estaba a cargo de esas fuerzas, encontró varias fogatas aun ardiendo de una avanzada enemiga. El enemigo, viendo al ejército boliviano casi a sus espaldas, había apurado su partida y estaba redoblando su marcha. "Lleno de complacencia el general en Jefe, al ver cumplido sus deseos y el acierto de sus planes, no pensó ya más que en alcanzar al enemigo para destruirlo”[338]. Escribiría después Ágreda en el Parte oficial.

Cuando Braun y sus tropas llegaban a San Lorenzo (Tarija la vieja) por la noche, ya solo les separaban 6 leguas (28 kilómetros) del enemigo el cual parecía seguir en dirección a Tarija, todo el mundo estaba seguro de que la esperada batalla tendría lugar en unas horas más, sin embargo poco después, el Coronel Dorado, quien conforme a sus instrucciones, se había mantenido acosando al enemigo en la bajada de la Cuesta Vieja hasta Santa Ana, informaba lo que ya se temía, el enemigo no se había demorado más que un par de horas en dicho pueblo, para dar descanso a su fuerza y que había descendido por el rio, es decir que pasó por la orilla de la ciudad de Tarija evitándola lo que comprobaba que el ejército argentino había cambiado completamente su dirección de oeste a sur,[339] ya no estaba interesado en Tarija y solo intentaba retirarse a su país, por lo tanto ese día no habría batalla y las marchas debían continuar por muchas leguas más.

Al siguiente día por la noche, con el arribo de los bolivianos a otra de las fincas de O'Connor en Santa Ana, una de las más extensas y valiosas de Tarija, se confirmó que el enemigo se dirigía hacia el valle de la Concepción y el Bermejo, con dirección a Orán, su base principal, “no perdían ni el menor tiempo, durante la media noche ensillaban y partían de nuevo...”[340]

En esa finca el Ejército boliviano acampó en las alturas cerca de un rio al frente de la ciudad. El general Braun, conociendo la proverbial celeridad de la infantería boliviana decidió dar descanso a la mayoría de sus hombres y animales mientras el Ejército argentino se retiraba hostilizado por los guerrilleros de Dorado y Méndez.

Según el testimonio del Subteniente Narciso Campero fue muy afortunado para sus camaradas el que los argentinos decidieran no presentar resistencia en ese lugar pues dada la topografía del terreno, una batalla en dicha finca habría sido desastrosa para nuestras armas, esto debido a que el terreno que rodeaba la casa de hacienda era muy ondulado y cortado por setos y paredes de piedra, que se prestaban para una obstinada defensa.[341]

Ilustración 41.

Confederales argentinos, Caballería juíeña 1837. Soldado del Esc. N.°2 "General López"; Teniente del Esc. N.°5 "General Rosas". Ilustraciones por Diego Argañaraz. Fuente:

https://www.facebook.com/media/set/?set=oa.360059701204042&type=3

Después de unas pocas horas en Santa Ana, las fuerzas bolivianas continuaron su marcha, caminando 13 leguas más (62 kilómetros) hasta el valle de la Concepción (hoy Uriondo). El cansancio ya era extremo y la mayoría de las tropas estaba a punto de llegar a su límite; pero no eran los únicos, pues sus enemigos ya habían pasado por ahí un día antes (30 horas), y aunque habían intentado hacer todo en su poder para no enfrentar a sus perseguidores, su ejército ya hace tiempo que había comenzado a llegar a su fin; con un agotamiento profundo, la falta de alimentos y la baja de la moral en la mayoría de los hombres a punto de colapsar. Los pobladores que los observaban informarían poco después a Braun: "Los argentinos parecen ya derrotados, escapan a toda velocidad a la sola aproximación de las tropas bolivianas”[342]. A las pocas horas grupos de rendidos y desertores empezaban a aparecer a contra ruta.

Ilustración 42.

Valle de la Concepción, Tarija, en la actualidad. Fuente:

https://www.vinoslaconcepcion.com/nosotros

6.- 23 de junio. Padcaya

Desde el inicio de la contraofensiva boliviana el 17 de junio, las marchas se habían hecho a un ritmo tan frenético que a estas alturas todos en las filas bolivianas soportaban un altísimo estrés y sobreesfuerzo, el mismo General en jefe Braun, días antes le había escrito a Santa Cruz:

No hay tiempo para más, estoy escribiendo de noche y de día estoy a caballo y hallándome al frente del enemigo, no extrañará que no le escribiré con mucha frecuencia, sin embargo, fio en el favor divino y en el valor de nuestras tropas, que la primera comunicación que recibirá de mí, será el parte de la victoria, intertanto me repito su más leal amigo y compadre.

(Carta de Braun a Santa Cruz. Tarija 13 de junio de 1838)[343]

Son las doce de la Noche y hacen tres consecutivas que no he dormido un instante, todo es trabajo para su pobre compadre

(Carta de Braun a Santa Cruz. Tarija 17 de junio de 1838)[344]

A las 11 de la mañana del 23 de junio llegaban a Padcaya y hasta ese punto habían recorrido decenas y decenas de leguas y la mayoría de los soldados estaban literalmente exánimes, muchos se desplomaban sin poder dar un paso más, durante los largos días de marcha algunos habían fallecido debido a la rigurosidad de los caminos, el agotamiento extremo y enfermedades.[345]

Ilustración 43.

Padcaya, Tarija. Fuente: https://www.boliviaturismo.com.bo/padcaya.php

Pero Braun y sus oficiales sabían que si ellos estaban así, sin duda los argentinos estarían en peor situación y no estaban lejos de la verdad, desde hacía unas horas habían visto acostados a la orilla del camino soldados enemigos y caballos con el rostro embargado de patética agonía pero a la vez de consuelo porque esto se había acabado para ellos, los desertores que ayer eran unos cuantos individuos aislados ahora se componían de grupos y filas enteras en busca de alimento y la salvación de al menos la vida. A pesar de ello, la mayoría de la división invasora, aunque a duras penas, aún era bastante fuerte y gracias al General Gregorio Paz y sus oficiales, sorprendentemente parecía mantener cierta cohesión.

Para los bolivianos este era el último punto considerado “civilizado” o “Nacional”, más allá se extendían tierras con rutas casi despobladas por las que pocos bolivianos se habían atrevido a pasar, y más allá del Bermejo y su afluente del Condado, se encontraban tierras consideradas completamente desconocidas y “bárbaras” donde sería imposible ya alcanzar al enemigo. Esto era muy cierto tomando en cuenta el hecho de que Paz, al tener el apoyo de algunos grupos indios existentes en aquellas regiones podría de esta forma al fin encontrar la salvación de sus tropas.

Estando así las cosas se organizó una rápida reunión del Estado Mayor. Algunos oficiales eran de la opinión de dejar que los argentinos se marchasen, pues la mayoría del ejército se encontraba altamente extenuado, además que ya habían hecho suficiente con expulsarlos del territorio nacional, sin embargo, para Braun el objetivo seguía siendo el mismo, el ejército argentino invasor debía ser destruido, no podía dejar que Humahuaca volviera a repetirse y dejar a las mejores tropas de Heredia escapar de nuevo, lo que equivaldría a la continuación de la guerra. Si lograba derrotarlos al fin, no solo el prestigio de Bolivia y la Confederación aumentaría demostrando al mundo que eran capaces de derrotar a cualquier invasor que osase traspasar su territorio y de esa manera defender al rico y estratégico departamento de Tarija, sino que en vista de conseguirse una gran victoria quitándole a Heredia sus últimos medios de guerra, las conversaciones de paz con las provincias del Norte Argentino podrían tener un mejor éxito, y finalmente la paz conseguida dejaría libres a importantes y numerosas tropas para su traslado al Perú con el fin de hacer frente a los Peruano-chilenos. Había demasiado en juego, por lo que no importaban los sacrificios que habría que pagar. Se continuaría con la marcha haciendo uso de todas las tropas aun en condiciones de combatir, por lo cual se hizo una nueva reorganización.

Ilustración 44.

Actual carretera Tarija-Bermejo. Fuente: https://www.fotopaises.com/foto/ruta-tarija-bermejo-tarija-bolivia-368267

7.- Los menos estropeados

En primer lugar, se dejaron en Padcaya los 200 hombres de infantería miliciana que mandaba Estenssoro, casi toda la fuerza de caballería de la Guardia que salió de Tarija con ellos, y tres compañías del batallón “Socabaya” “por no poder dar un paso más “, además de la Caballería del coronel Dorado, también por su imposibilidad de seguir adelante.[346]

Con las tropas compuestas por “la gente menos estropeada”[347], se formó una última columna, su núcleo estaba formado, como no podía ser de otra forma, por las mejores unidades de infantería de línea y de elite del batallón Socabaya la cual tenía el siguiente orden de batalla:

•      Primer jefe comandante Benigno Loza y como segundo al comandante Graduado José Honorato.

•      La Primera compañía de Infantería de línea estaría liderada por el Capitán Pedro Sandoval y el teniente Francisco Yáñez.

•      La Compañía de Cazadores, por el Sargento Mayor Bernardino Rojas y el teniente Pedro Tarifa.

•      La Compañía de Granaderos, dirigida por el Capitán Mariano Montalvo y el teniente Hilarión Vilches.

•      Una compañía de milicianos del 8° batallón de Nacionales

Juntos esta infantería se componía de exactamente 471 hombres.

Como unidades de caballería se tenía a:

•     Un escuadrón del Regimiento de Nacionales “Méndez” a órdenes del coronel Eustaquio Méndez, 25 hombres montados del 4° Regimiento de las Guardias Nacionales, 100 hombres del Regimiento “Coraceros” y el Escuadrón “Dragones”

•    También se tomó un escuadrón del regimiento de la Guardia Nacional de Padcaya al mando del Sargento Mayor, Manuel Caso. [348] 

En total la columna que combatiría en Montenegro, por lo tanto, cifraba los casi 900 combatientes.

Toda esta columna estaba dirigida por El General en jefe del Ejército del Sud Otto Felipe Braun, como segundo al mando el General Francisco Burdett O’Connor y con el Comandante Graduado José Valle y Sargento Mayor Miguel Macero como ayudantes de Campo.

Como Jefe de Estado Mayor; Coronel Sebastián Ágreda con sus ayudantes; Sargento Mayor Navarro y el Teniente Calixto Ascarrunz.

Y finalmente como otros comandantes de los Nacionales estaban el Teniente Coronel Tomas Ruiz, Sargento Mayor Lucas Vega y el Capitán Domingo Vaca[349]

8.- Continua la marcha.

En Padcaya todos los soldados comieron y descansaron muy bien gracias a las atenciones del Cura Párroco de su Capilla, pero ese descanso terminaría rápidamente pues a la una de la tarde de ese día debían volver a partir. Mientras los soldados marchaban siempre siguiendo las cristalinas orillas del Bermejo probablemente se decían a sí mismos “solo un empujón más, un esfuerzo final, y todo acabara”, aquellas aseveraciones parecían hacerse cada vez más reales a medida que los desertores y rezagados argentinos iban en aumento confirmándoles el prometedor desenlace.

A las 18 horas llegaban a la Cuesta de Huailavillas donde se recibieron noticias acerca de que el enemigo había acampado por la mañana en una Capilla cerca de una pequeña hacienda en el afluente del Rio Condado el cual distaba 8 leguas (38 kilómetros) de ese punto; se apuró la marcha de la columna, y como se tenía previsto, debido a la ausencia de caminos la ruta se ponía todavía más penosa. Ya había anochecido cuando los bolivianos llegaban también a esa Capilla y fue entonces después de siete días de descarnada persecución que finalmente se había avistado al enemigo.

Descubrimos al ejército argentino en su campamento sobre una meseta llana al lado del rio Cuyambuyo; meseta formada en la subida del Espinillo en media cuesta para llegar a las alturas del Montenegro[350]

A esas alturas ya habían pasado varias horas y ya eran las doce de la noche, el General Braun concedió unas horas de descanso al ejército pues la noche pronto daría pie al siguiente día, un día que sería de sangrienta batalla, pero al general Braun en ese momento una cosa ya lo vencía, al menos temporalmente:

“Compañero: el sueño me ha vencido y si no me da aquí siquiera una hora de descanso, no paso adelante, y diciendo esto, se hecho en el patio de la casita, con la cabeza sobre una piedra, y yo me senté a su lado con el reloj en la mano, a la hora cabal lo despertaría”, recordaría vívidamente O'Connor 38 años después. [351]

Pero no todos los soldaditos dormían, pues el subteniente Campero y su amigo, un también subteniente Vaca que hacía varias horas tenían sus estómagos vacíos, registrando sus alforjas había encontraron una bola de chocolate la cual a falta de leche se habían resignado a prepararlo con agua;

“Mientras hervía en una chocolatera de plata, nos entretuvimos dando rienda suelta a las bromas descuidando la vigilancia de la futura cena; cuando volvimos la vista a la fogata notamos con poco disgusto que la chocolatera había desaparecido; sintiendo más la pérdida del contenido, nos pusimos a buscar en los alrededores, encontrando entre los matorrales la chocolatera completamente vacía; no pudimos descubrir quién era el autor de aquella audaz travesura e hicimos lo único que nos quedaba por hacer, reír de la aventura”. Le contaría el General Narciso Campero a su hijo durante su vejez [352]

El desarrollo de los medios de transporte a partir de fines del siglo XIX, hace que no se tome conciencia de lo que significaba la guerra cuando la única forma posible de movilizarse era caminando o montados en caballos o mulas. Ciertamente, los soldados del Ejército del Sur que vivieron durante la primera mitad del siglo XIX, estarían dentro de las últimas dos generaciones que soportarían guerrear de semejante modo.

Desde el 16 al 24 de junio el Ejército del sur había recorrido durante 8 días y noches según los cálculos del Estado mayor boliviano, más de 28 leguas (118 kilómetros)[353] con cortos espacios de descanso.

Los confederales argentinos al verse en la peor de las situaciones entre un ejército boliviano superándoles fuertemente en número y con la población de Tarija en su contra no tuvo otra opción más que buscar un escape con sus enemigos pisándoles los talones día a día.

Para los bolivianos la persecución a la que tenían sometido a su enemigo los había llevado a recorrer gran parte del centro del actual departamento de Tarija para después dirigirse hacia el sur en un sufrido camino que significaría para los argentinos el principio de su derrota debido a los terribles rigores de la marcha, la nula posibilidad de alimentarse y descansar adecuadamente y por supuesto las bajas por agotamiento y deserciones.

Por supuesto estas jornadas también habían agotado en demasía a los soldados de Braun, hasta tal punto que este había tenido que dejar una gran parte de sus tropas a medio camino de su destino llevándose solo a los soldados menos cansados y con fuerza para continuar hasta alcanzar a sus invasores.

Porque, aunque al fin hubieran alcanzado a sus enemigos, todavía se necesitaba un último esfuerzo para destruir a la División argentina, este esfuerzo se llamaría Montenegro.

[322] Ágreda. S. 1838. Boletín No. 5. Parte Militar de la Campaña de Montenegro. Ejército del Sur. Julio 3. Tarija. En: Díaz Arguedas, J. El Gran Mariscal de Montenegro Otto Felipe Braun, Ilustre Extranjero al servicio de Bolivia, La Paz, Editorial Imprenta Intendencia Central del Ejército. p.173.

[323] Napoleón afirmaba: "El arte de la guerra consiste en la división para poder subsistir y en la reunión para poder combatir" y Moltke decía: "es preciso batir unidos, después de haber marchado separados".

[324] Julio Díaz Arguedas: Fastos Militares de Bolivia, La Paz, Escuela Tipográfica Silesiana, 1943.p.124.

[325] En 1836 hizo el ejército de Santa Cruz el trayecto de Puno a Arequipa, por pésimos caminos en 12 días una distancia de casi 400 kilómetros (durante esa época) luchando con la intemperie y atravesando penosamente una cordillera cubierta de nieve para luego combatir en Uchumayo. Mas tarde el general Ballivián recorrió por malos caminos con sus tropas en 12 días la distancia de 650 kilómetros desde La Paz hasta Vitiche o sea una marcha diaria de 54 kilómetros, donde derrotó a las fuerzas revolucionarias de sus rivales. (Julio Díaz A. 1943, 124)

[326] Mc nab, C. 2011 Ejércitos de las Guerras Napoleónicas, Una Historia Ilustrada. Uniformes, Técnicas, Mapas, Armamento. Madrid. Editorial LIBSA. p.50.

[327] Ágreda. S. 1838. Boletín No. 5. Parte Militar de la Campaña de Montenegro. Ejército del Sur. Julio 3. Tarija. En: Díaz Arguedas, J. El Gran Mariscal de Montenegro Otto Felipe Braun, Ilustre Extranjero al servicio de Bolivia, La Paz, Editorial Imprenta Intendencia Central del Ejército., p.173.

[328] Burdett O'Connor, F. "Recuerdos", 1972. Biblioteca del oficial boliviano, Comando general el ejército, Editorial Don Bosco. p. 287.

[329] Burdett O'Connor, F. "Recuerdos", 1972. Biblioteca del oficial boliviano, Comando general el ejército, Editorial Don Bosco. p.267.

[330] Burdett O'Connor, F. op. cit. p.267.

[331] Ataque rápido por tierra, mar o aire realizado en una guerra para causar daño al enemigo, capturar prisioneros, etc.

[332] Díaz Arguedas, J. 1943. Fastos Militares de Bolivia. La Paz. Escuela Tipográfica Silesiana. p.197.

[333] Campero Amelunge, E. M. (Estudio). 2013. Vida del General Narciso Campero, Apuntes de Eduardo Campero Anzoátegui. Santa Cruz. Imprenta Universitaria UGRAIM. p. 44.

[334] Ágreda. S. op. cit.p.174.

[335] Burdett O'Connor, F. op. cit. p.268.

[336] Dos meses antes de la invasión argentina a Tarija, O'Connor en su hacienda de San Luis tenía 938 cabezas de ganado, después los invasores solo le habían dejado 140 al final de los días de su estancia en dicho pueblo.

[337] Burdett O'Connor, F. p. 268.

[338] Ágreda. S. op. cit. p.175.

[339] Burdett O'Connor, F. "Recuerdos", 1972. Biblioteca del oficial boliviano, Comando general el ejército, Editorial Don Bosco. p. 45.

[340] Burdett O'Connor, F. op. cit. p. 268.

[341] Campero Amelunge, E. M. op. cit. p. 45.

[342] Burdett O´Connor, F. op. cit. p. 268.

[343] Noelle, W. 1969. La Vida de Otto Felipe Braun, Gran Mariscal de Montenegro a través de cartas y documentos de la época: Centro Cultural Alemán de La Paz. p.92.

[344] Noelle, W. op. cit. p. 94.

[345] Abastoflor Frey, J. 2020. Días de Gloria. Relatos históricos de Bolivia. La Paz. Los amigos del libro. p.111.

[346] Burdett O'Connor, F. "Recuerdos", 1972. Biblioteca del oficial boliviano, Comando general el ejército, Editorial Don Bosco. p.269.

[347] Ágreda. S. 1838. Boletín No. 5. Parte Militar de la Campaña de Montenegro. Ejército del Sur. Julio 3. Tarija. En: Díaz Arguedas, J. El Gran Mariscal de Montenegro Otto Felipe Braun, Ilustre Extranjero al servicio de Bolivia, La Paz, Editorial Imprenta Intendencia Central del Ejército. p.175.

[348] Dentro de este regimiento se había alistado el joven Aniceto Arce futuro presidente de Bolivia durante los años de 1888 y 1892, quien entonces frisaba los 14 años. Según Bernardo Trigo en Las Tejas de mi techo, al hacer el ejército su entrada al poblado con sus entorchados y coloretes, la imponente figura militar del General Braun había deslumbrado de tal modo al muchacho que este no había dudado en incorporarse a sus tropas.

[349] Todos estos datos se consiguieron contrastando diversas listas y datos de los siguientes autores y sus obras: Díaz Arguedas, J. 1940. Historia del Ejercito de Bolivia. La Paz. Editorial Imprenta del Ejército.

Díaz Arguedas, J. 1943. Fastos Militares de Bolivia. La Paz. Escuela Tipográfica Silesiana.

Ágreda. S. 1838. Boletín No. 5. Parte Militar de la Campaña de Montenegro. Ejército del Sur. Julio 3. Tarija. En: Díaz Arguedas, J. El Gran Mariscal de Montenegro Otto Felipe Braun, Ilustre Extranjero al servicio de Bolivia, La Paz, Editorial Imprenta Intendencia Central del Ejército. Crespo, A. 1979. Santa Cruz El Cóndor Indio. La Paz. "Juventud". Burdett O'Connor, F. "Recuerdos", 1972. Biblioteca del oficial boliviano, Comando general el ejército, Editorial Don Bosco. Noelle, W. 1969. La Vida de Otto Felipe Braun, Gran Mariscal de Montenegro a través de cartas y documentos de la época: Centro Cultural Alemán de La Paz.

[350] Ágreda. S. 1838. Boletín No. 5. Parte Militar de la Campaña de Montenegro. Ejército del Sur. Julio 3. Tarija. En: Díaz Arguedas, J. El Gran Mariscal de Montenegro Otto Felipe Braun, Ilustre Extranjero al servicio de Bolivia, La Paz, Editorial Imprenta Intendencia Central del Ejército. pp.175-176.

[351] Burdett O'Connor, F. op. cit. p. 269.

[352] Campero Amelunge, E. M. p. 46.

[353] Díaz Arguedas J. 1945. El Gran Mariscal de Montenegro Otto Felipe Braun, Ilustre Extranjero al servicio de Bolivia. La Paz. Editorial Imprenta Intendencia Central del Ejército. p.94.

Apoya al periodismo independiente

Tienes acceso libre a 200 notas al mes. Para tener acceso ilimitado y muchos beneficios más adquiere tu Suscripción Digital. Comienza tu prueba gratis ahora

Suscríbete

¿Ya estás suscrita/o? No olvides iniciar sesión

Acceder

Si te interesa una suscripción corporativa o institucional llámanos al (+591) 78259007

  • #Historia
Comentarios

  • Lo más visto
  • Lo Último
    • 1
      Bono PEPE, Gestora y Síntesis: contrato exprés bajo la mira
    • 2
      Gobierno limita los descuentos por planilla a cinco conceptos: estos son los únicos permitidos
    • 3
      Abren cupos para acceder a 400 terrenos en el cuarto proyecto de Familias sin Hogar
    • 4
      Dos bolivianos viajaron por una oferta laboral y habrían perdido la vida en la guerra entre Rusia y Ucrania
    • 5
      Empresarios en contra de diferir cobro de servicios básicos
    • 1
      La patria provisional de los neutrales
    • 2
      Policía desarticula organización dedicada al robo de motorizados en Cochabamba
    • 3
      Roberto Rivero asume el Viceministerio de Defensa Civil con cinco ejes de gestión
    • 4
      Dos bolivianos viajaron por una oferta laboral y habrían perdido la vida en la guerra entre Rusia y Ucrania
    • 5
      Ganaderos se declaran en emergencia por mortandad de ganado a causa de la rabia bovina

Noticias Relacionadas
146 aniversario de la Batalla de Tacna: el valor del Batallón Tarija
146 aniversario de la Batalla de Tacna: el valor del Batallón Tarija
146 aniversario de la Batalla de Tacna: el valor del Batallón Tarija
  • Ecos de Tarija
  • 26/05/2026
La historia es completa cuando se conocen todas las partes
La historia es completa cuando se conocen todas las partes
La historia es completa cuando se conocen todas las partes
  • Cántaro
  • 03/05/2026
24 de junio La Batalla de Montenegro
24 de junio La Batalla de Montenegro
24 de junio La Batalla de Montenegro
  • Cántaro
  • 03/05/2026

Puedes publicar tu anuncio en la
página de inicio o en el interior de las notas

Escoge una opción para ver
los espacios disponibles

Página de inicio Interior de Nota

Contacto

  • Calle Colón No. 968 - Tarija, Bolivia
  • (591 4) 664 2732 - (591) 78259007
  • [email protected]

Acerca de Nosotros

  • Quiénes somos
  • Términos y condiciones
  • Políticas de privacidad
© Copyright 2026 :: Boquerón Multimedia | Desarrollado por ITGROUP SYSTEMS