Del libro: RECUERDOS DE MI TIERRA de Tomás O’Connor d’Arlach. 1917
Primavera
De Tarija en la florida,
fértil, espléndida tierra,
¡qué bellas son las mañanas
de la alegre Primavera!
Cielo azul, blancos celajes,
campiña verde y amena,
prados cubiertos de mirtos,
amapolas y azucenas.
Del Nuevo Guadalquivir
las brisas puras y frescas
soplan cargadas de aromas
de churquis y enredaderas.
De tordos y vinchuqueros
hay bandadas en las huertas,
y de oscuras golondrinas
del Verano mensajeras.
Ya de blancos azahares
se han cubierto con presteza
naranjos y limoneros;
ya llegó la Primavera
cargada de muchas flores,
de ilusiones y quimeras,
de ensueños de amor y dicha,
de esperanzas halagüeñas.
Todo es luz, vida, colores,
sonrisa, alegría intensa,
pues parece renovarse
la vida en la Primavera.
Rosada flor del durazno
cuan hermosa se presenta
entre la pura esmeralda
de sus verdes hojas tiernas.
Las moradas no me olvides,
las pálidas azucenas
y las rojas amapolas
y el verde de las praderas
y el intenso azul del cielo,
y en esas lluvias primeras
de los días de Septiembre
el grato olor de la tierra;
todo en Tarija convida
a gozar de la existencia
en esos hermosos días
de la alegre Primavera.


