Del libro: “Cantares de Nostalgia”.
OCTAVIO CAMPERO ECHAZÚ
Tarija, 2000
I
Coronación de Reinas de la Belleza y de la Primavera
Majestades:
Señoras:
Caballeros.
"Cuando se escribe de mujeres, -ha dicho Diderot-, hay que mojar la pluma en el arco iris, y verter sobre las líneas polvo de alas de mariposa".
Bien se comprende que esto de irizar el cálamo con mágicas e ideales coloraciones, y esto otro de pulverizar sobre las humildes líneas que escribimos, un simbólico manojo de frágiles y tenues mariposas, constituye una tarea algo menos que imposible, para los que no hemos hecho una profesión de fe de la literatura. La tarea se encrespa de dificultades cuando se trata de dos REINAS: Su Majestad Miriem I, Reina de la Belleza, y Su Majestad Nela I, Reina de la Primavera, ambas proclamadas por la voluntad unánime de los estudiantes de Sucre. Perdonadme, pues, si al hablaros de tan excelsas soberanas, yo no acierte a estilizar mis palabras con la espiritual donosura que aconseja el caprichoso enciclopedista francés.
Empero, urge interpretar con toda claridad el sentido de la presente actuación universitaria. A primera vista, parece ella proponerse, al calor de una fiesta espiritual, que es orientación y esperanza, una claudicante reivindicación de títulos anacrónicos que borra la sinceridad del acto, precisamente cuando el espíritu republicano de esta hora acaba de abatir estruendosamente una de las coronas regias más antiguas del mundo, y cuando un irresistible impulso renovador y reconstructivo de las instituciones democráticas, patentiza la quiebra moral de privilegios, castas y títulos arcaicos.
Para los americanos de esta parte y, muy singularmente para las clases intelectuales, herederas del empuje con que disolvieron virreynatos los gallardos revoltosos de la libertad, -nutridos con nuevos libros, nuevos maestros y nuevos ejemplos- resulta ciertamente inadmisible y hasta poco serio retrogradar a la revalidación de dignidades y blasones que tienen cuentas pendientes con la democracia social.
No nos deslumbra, no nos seduce el falso esplendor de los tronos servilizantes. Pocos ejemplares, de escaso valor, persisten entre los hijos del Sol, con algunas trazas de conservantismo y de transigencia bajuna con los amos de ayer.
Nada importa, en tal sentido, que no todos sintamos de la misma manera el hechizo de nuestro destino político, libre de coronas, blasones y pergaminos.
Somos republicanos. Nada importa que 300 años de vasallaje persistan en las impurezas de la raza y en las desigualdades de la suerte. Marchamos al ideal de las instituciones sociales. Nada importa que haya todavía espíritus coloniales, tradicionalistas y cortesanos que sientan o hayan sentido el bajo halago de la mano tendida de la silla brindada por el hombre azul. Nosotros experimentamos repugnancia por ese vasallaje.
Entonces, ¿a qué hemos venido aquí? ¿Qué nos proponemos los intelectuales libres al reverenciar títulos políticamente menguados?
La dignidad del más encumbrado blasón a que aludimos al inaugurar este simpático acto, no dejará de ser en el mundo, aunque todo haya cambiado y los privilegios reales hayan de reducirse a polvo, no dejará de ser, repetimos, de un perenne e inestinguible contenido ideal.
El título de reina, sí, quedará en lo infinito de nuestro porvenir, tal como vino y se entiende desde lo infinito de nuestro pasado, no para aludir precisamente a monarquías legendarias, ni mucho menos para referirse al engañoso halago que la necia galantería del esposo prodiga a la consorte, en los primeros días de la luna de miel...
Ese título quedará en pie para aquellas grandes almas femeninas que concurren con el hombre a la realización de los más caros anhelos de la humanidad.
Para aquellas que nos deparan las mejores vibraciones de su ser en el rasgo original e inspirado del pincel; en las aladas notas de una sinfonía; en el imperceptible ritmo de la pequeña aguja; en el callado poema del sacrificio anónimo; en todo lo que alienta y sostiene esta grande ilusión de vivir. Para distinguir, en fin, el irresistible y fecundo poder vital que representa la mujer en las creaciones del arte, en la música, la poesía, la pintura, y en todas las formas de trabajo de que se reviste el proteico poder del amor.
Es así como los universitarios de Sucre, reivindican esta noche, para la aristocracia espiritual de la mujer chuquisaqueña, no la diadema de brillantes de la heráldica real, sino aquella alta guirnalda de rosas y de estrellas del ensueño, con que el arte ciñe la excelsa frente de la compañera del hombre.
Y ahora, soberanos del ideal, permitidme evocar un breve apólogo, creado por la exquisita ficción de Pierre Louye, que guarda extraña analogía con la historia misma de vuestro efímero reinado.
"Cierto día andaba Odysseus cazano en las montañas de Delfos, cuando encontró en su senda a dos doncellas cogidas de la mano. Tenía la una cabellos de violeta, ojos transparentes y labios graves: y le dijo: "Yo soy Areté". La otra tenía débiles párpados, manos delicadas y senos tiernos; y le dijo: "Yo soy Triphó". Y ambas agregaron: Elige entre nosotras. Pero el sutil Odysseus repuso sabiamente: "¿Cómo podría elegir?
Sois inseparables. Los ojos que han visto pasar a una sola de vosotras, no han sorprendido sino una sombra estéril. Os elijo a las dos". No bien hubo acabado estas palabras, confundiéronse las dos visiones, conoció Odysseus que había estado hablando con la grande diosa Afrodita".
Así, un día, sorprendieron los estudiantes en su loco y bullicioso camino, el paso musical de dos doncellas; delicada y frágil la una; la otra esbelta y armoniosa. Aquella tema el suave hechizo de las estampas de Botticelli en el rostro, fragantes las mejillas y los labios en flor; ésta, la serenidad impecable de los mármoles de Fidias y la vaga sonrisa indefinible de las mujeres de Leonardo. Era la una como un milagro de la Primavera; la otra como un trasunto de la Belleza inmortal y multiforme. "Ambas parecían decir: "elegid de entre las dos".... Y verais vosotras, soberanas. Como aquellas dos visiones de la leyenda heroica, ívais cogidas de la mano dejando a vuestro paso un murmullo de admiración y reiterado coro de alabanzas.
Y el fallo se produjo. Adoradores de la euritmia absoluta, todos y cada uno de los estudiantes, al percibir en vosotras el hondo sentido de la más perfecta armonía, os declararon inseparables, y ambas fuisteis ungidas con el título de reina.
En verdad, Primavera y Belleza son hermanas. Con sus dedos de rosa, Primavera, teje artísticas guirnaldas de pétalos fragantes para exornar las sienes de la hermosura humana. A su vez la Belleza, presente está en la fiesta luminosa de la Primavera, en el rítmico latido de los gérmenes y en el hervor primero de la sangre juvenil; Primavera es el soplo vital de la Belleza; Belleza es el susurro de seda de las frondas y el alma perfumada de los cálices. Ambos constituyen los símbolos eternos de una jerarquía estética suprema, que es la vida; ambas completan en el universo la obra maravillosa de Dios.
Majestades: Al oficiar en los altares del Amor y de la Juventud, os consagro Reinas de los Estudiantes.
II
Al recibir el título de Maestro de la Juventud
Señor Rector, Srs. miembros del H.Consejo Universitario, Sr. Representante de la Federación de Profesores Universitarios, Srs. Secretario de Gobierno y Secretario de Cultura de la Federación Universitaria Local, Srs. Catedráticos, jóvenes universitarios.
Me siento verdaderamente enaltecido, a la vez que embargado de intensa emoción, por este magnífico homenaje con que me honra la más alta institución de la cultura de nuestro pueblo. Sólo puedo atribuirlo a la generosidad de las entidades que lo han auspiciado, con el noble propósito de alentar las manifestaciones del espíritu, y a la bondad de quienes me han hecho llegar, en halagüeños conceptos y finísimas palabras, el calor de su amistad. ¡Gracias, distinguidos señores y amigos! Aceptad toda mi gratitud por tanto honor inmerecido y que, más que un premio, llega a mi corazón como un espléndido estímulo por mi sencilla vocación de canto.
Siempre conservaré devotamente, entre escogidos recuerdos, el testimonio de la cordial enhorabuena que acaba de transmitirme el Honorable Consejo Universitario, por intermedio de su ilustre Presidente, y el Doctor Edmundo Torrejón Cardozo en nombre de la Federación de Profesores Universitarios. A la par que inscrita en estos preciosos pergaminos, la conservaré gravada en la segura intimidad de mi memoria.
En cuanto a esta hermosa medalla, acuñada en honor mío, yo haré de ella algo así como el símbolo de oro del corazón de mi tierra. Cuantas veces me sienta disminuido, empequeñecido por el dolor de la vida, me apoyaré en ella para cobrar nuevos bríos, como se confortaba Anteo al caer y golpearse en la carne de su madre.
¡Y qué decir del título de Maestro de la Juventud, que tan graciosamente me confiere la Federación Universitaria de Tarija!.... Para hacerme digno de tal título -el más preciado y puro de cuántos pueda ostentar el blasón espiritual de un hombre-, os prometo, jóvenes universitarios, que me esforzaré por llevarlo en alto, ¡muy en alto!, a modo de una antorcha de celeste fuego depositada en mi mano.
¿Qué hice yo para merecer, siquiera en parte, tan noble ejecutoria?.... Acaso pueda invocar el hecho de haber consagrado, desinteresadamente la mayor parte de mi vida a la no siempre fácil labor del Magisterio. En efecto, desde mi más temprana juventud hasta el filo de la hora presente, desde que la Federación de Estudiantes de Sucre reclamó para mí la Cátedra de Literatura, del histórico colegio Azul, hasta que el Honorable Consejo Universitario de Tarija me confió la que actualmente desempeño, creo haber contribuido de cierta manera, con alguna palabra de verdad o de belleza, a la formación mental y espiritual de varias generaciones.
Por lo que concierne a mi obra poética, bien lo sabéis: os la entregué hace tiempo, como una pequeña ofrenda de gran amor al terruño... En verdad, al igual que un árbol, yo no hice otra cosa que hundir mis raíces en la tierra natal, para nutrirme de su sabia y restituirla a mi pueblo en frutos de belleza. Si he devuelto, en parte, lo que he recibido en préstamo, me siento en paz.
Y ahora permitidme hacer un voto. El libro inédito que ha obtenido últimamente, el primer premio nacional de poesía, se intitula "Al Borde de la sombra". ¡Quiera Dios que al mismo borde la sombra, pueda yo todavía, con un débil rayo de luz y un último canto de esperanza, iluminar la mente y el corazón de los jóvenes que pasan por nuestras aulas universitarias!
Pero como la breve llama de cada día debe ceder ante el fulgor de cada nueva aurora, preciso es evocar estas hermosas palabras de Romain Rolland: "Jóvenes de hoy, es vuestro turno. Haced de nuestros cuerpos un estribo e id adelante. Sed más grandes y más felices que nosotros."
III
Al recibir el título de Hijo Ilustre de Tarija
H. Sr. Alcalde Municipal, Sr. Jefe del Distrito Escolar, Sra. representante de la Federación de Maestros Urbanos, Sr. representante de Rotary Club, Sr. representante de la Federación de Profesionales, Sr. representante del Club de Leones, distinguidas autoridades, señoras, señores.
Esta brillante y magnífica ceremonia rebasa de tal modo la sencillez de mi vida y la humanidad de mi obra que, en verdad, me siento como abrumado por el espléndido homenaje con que acabaís de honrarme.
Toda la bondad, toda la generosidad, toda la proverbial nobleza del pueblo de Tarija, representado por la comuna y otras altas instituciones, se ha volcado en este acto de singular relieve para exaltar, con finísimas palabras y delicadas ofrendas, a uno de sus más sencillos hijos. ¿En qué secreto rincón de la memoria, en qué recóndito joyel del alma podré atesorar tantos dones?...
Hace unos instantes, cuando se daba lectura a la Ordenanza Municipal, por la que se me declara Hijo Ilustre de esta tierra, y cuando el Honorable Sr. Alcalde, con mano cálida de afecto, depositaba ese documento en las mías, yo tenía la cabal sensación de que se me estaba transmitiendo el inmenso latido de Tarija.
¿Qué voy a deciros distinguidos señores y amigos, en emocionado impulso de reconocimiento, si las frías palabras se niegan a contener todo el fuego de mi corazón?... De no haberlo echado ya, en jubilosa siembra, por los perfumados cármenes de mi valle -según el bellísimo símil del noble poeta y amigo Edmundo Torrejón Cardozo,- tendría que arrancármelo del pecho para deshojarlo, ahora, en testimonio de honda gratitud.
Si cantar la tierra es como ararla, yo creo haber abierto en ella profundos surcos de emoción, para que los jóvenes poetas y artistas que quieran seguir esa senda, los fecunden con su aliento creador y nos den, al fin, en lírica cosecha la obra que yo tanto quise y nunca pude realizar. Y este es el perenne drama del artista, siempre en dolorosa lucha entre el ideal concebido y el sentimiento de sus propias limitaciones. Compara lo hecho con lo que quizo hacer, y encuentra que su obra es solo un pálido esbozo de la belleza soñada.
Es verdad -lo digo con íntima complacencia pero sin vanagloria alguna- que al cantar las cosas de Tarija, la vega y el árbol, el paisaje y la copla, la moza y el río -precisamente porque esas cosas estaban saturadas del penetrante aroma de la tierra nativa-, yo pude elevar los temas poéticos de una zona de la patria y llevarlos más allá del límite de nuestras montañas.
Al agradecer este homenaje, me he visto obligado a mencionar mi labor literaria. Con todo el fervor de mi vida, deseo que, los jóvenes poetas de Tarija superen esa labor y vayan a la conquista de lauros más altos que los que yo he tenido la fortuna de recoger.
En este sentido, las mélicas espigas de mi cosecha, maduradas al calor de mi entrañable amor por Tarija, apenas son simiente de hoy día, esperanzadamente arrojada a las tierras del porvenir.
IV
Efemérides del 15 de Abril
Compañero delegado del Presidente del Rotary Internacional, compañero Gobernador del Distrito, compañero Past-Gobernador, compañero Presidente, compañeros rotarios, distinguidas señoras, caballeros:
Los grandes acontecimientos sociales y políticos de todos los pueblos y de todas las épocas, se elaboran lentamente en el transcurso del tiempo, aunque su realización parezca momentánea. Diversos factores los determinan en el paso inadvertido de lo inconsciente a consiente, que marca la verdadera teoría de la evolución. El determinismo filosófico que establece profundas relaciones de causa y efecto, demuestra cómo desde la génesis de un fenómeno se vislumbra ya, para el sociólogo las más lejanas consecuencias.
De este modo, la Independencia de América, inspirada en el magnífico ejemplo de la redención de otros pueblos, vino gestándose desde los primeros días de la conquista, en el inmenso dolor de una raza brutalmente oprimida por el absolutismo político, religioso y económico del dominio español.
Cuando el fermento revolucionario de tres siglos estalla al fin en Chuquisaca, para marcar la nueva etapa de los pueblos libres, el eco vibrante de los clarines de Mayo repercute en otras tierras, y Tarija, a su turno, añade nuevas gestas al proceso histórico de la emancipación.
Un alto deber de solidaridad histórica con las generaciones revolucionarias del pasado en las cuales el sentimiento de la libertad amaneció pleno de optimismo y de magníficos gestos de rebelión, ha impulsado a Rotary a celebrar su décimo-tercera conferencia distrital en esta ciudad, como un cálido homenaje a la efemérides del 15 de Abril.
El heroico episodio que marca esta fecha, no es el primero ni el único en los faustos revolucionarios de Tarija, porque este pueblo, pródigo de su sangre y de su alma, contribuyó a la Epopeya de América con otras jornadas de gloria, mucho más significativas y brillantes que la que hoy recordamos.
Empero, la fuerza de la tradición ha consagrado el 15 de Abril como una fecha simbólica para el oficio cívico de exaltación de nuestros héroes, acaso porque en este elegido mes del año se glorifica ante el ara del sentimiento cristiano, el milagro pascual de la Resurrección de Dios sobre la tierra. De este modo, jubilosas tonadas de Pascua florida se trenzan en el aire con las graves cadencias del himno de la Patria. Son los niños que cantan.... que pasan cantando, generación tras generación, ante el altar de los héroes epónimos, mientras las viejas campanas de oro de la fe reiteran al viento sus tañidos de gloria...
En la solemnidad de esta evocación histórica, Rotary, que tan generosa y auspiciosamente Labora por la unión fraternal de todos los hombres y por la feliz convivencia de todos los pueblos, a través de su "ideal de servicio", se inclina con devoción ante el recuerdo de los próceres tutelares que ganaron para nosotros, sobre los fértiles surcos de la tierra materna, abonada con sus nobles vidas, la triple cosecha del pan, de la libertad y del amor que hoy mismo disfrutamos.
Al renovar con vosotros un voto de fe y esperanza en el vigoroso resurgimiento de este pueblo, que tan caras pruebas dio de su werteriano amor por la patria, aspiramos a que una sola y grande emoción nacionalista, nutrida de un profundo sentimiento de fraternidad humana, nos identifique con todos los pueblos de Bolivia, y a Bolivia con todas las naciones de Indo América, para seguir luchando en tesonera comunión de voluntades, por la conservación de nuestro común patrimonio espiritual, por la paz y prosperidad del Continente.
V
Función de Berthita Dávalos
Señoras, señoritas, caballeros:
Cuanto me complazco en veros congregados en este recinto, festivo de expectación y cálido y fragante de esencias femeninas, como una tarde de primavera, a donde habéis venido no solo para rendir el homenaje de vuestra cariñosa admiración, hacia la simpática artista Bertha Dávalos, sino también, para tonificar vuestra sensibilidad, con una noche de arte, de música y de emoción...
Dentro de la aridez monótona de nuestra vida diaria, en la que el aburrimiento se manifiesta en sueño y el sueño en bostezo, esta fiesta constituye algo así como un oásis florido y fresco, donde las rítmicas flores del alma, van a abrirse por un momento, para deleitarnos con su aroma. Aspiremos, bebamos con intensidad y fruición ese aroma, ya que mañana debemos ingresar otra vez, al vulgar engranaje de nuestro dinamismo enfermo...
"Ver pasar un día y otro día, en el tiempo; un acontecimiento y otro acontecimiento, en el mundo; una idea y otra idea, en la conciencia; sin que ni el día, ni el acontecimiento, ni la idea, dejen rastro ni huella en el alma, es una lenta y estúpida agonía que solo sirve para consumir la vida..."
El arte es una de las manifestaciones más hermosas de la vida social. Por eso, debemos cultivarlo, sea comos sea, mármol, verso, sonido, color, matiz, aroma...
Una agrupación de seres organizados, complejos, refinados, sutiles, que piensan, que sienten, que aman, no puede equipararse a una simple agrupación de seres rudimentarios que vegetan ajustándose solo al blando yugo de las leyes naturales. De ahí, la necesidad suprema que tiene la sociedad de expresar sus sentimientos, por medio de los artistas. Los artistas son pues, los intérpretes de ella.
"No solo de pan se alimenta el hombre" dicen las sagradas palabras del Evangelio. Nutramos entonces nuestra sensibilidad debilitada, con emociones de pura estética, de pura belleza, de puro amor. Seamos espirituales. Quien tiene alas, huye de los sepulcros y ascendiendo hacia los cielos, vuela para colgar su nido en las estrellas..."
Berthita Dávalos, la pequeña artista de nueve años, la tarijeñita gentil, que en los tablados de los teatros se transforma en chulona salerosa y retrechera, para cantarnos cosas de España, ha querido que sea yo, quien patrocine su función de beneficio. Héme aquí pues tratando de cumplir un deseo y de satisfacer una necesidad.
Voy a hablaros de ella, pero no sin antes examinar ligeramente, los precedentes y las circunstancias que han debido influenciar sobre las orientaciones de su vida.
Hija de padres músicos, como sabéis, ha recibido la herencia de una sensibilidad exquisita, predispuesta para el arte. Y, gracias al ambiente musical, por decirlo así, donde esta sensibilidad se desarrolla, haciéndose múltiple y compleja, germinan sensaciones recónditas y extrañas, de las que ya hemos recibido el fruto...
El viejo piano, de la casa de Berthita, armonizado a diario por el padre, ha contribuido no poco, a sintonizar su alma. A mí, se me antoja, como un testigo mudo del proceso espiritual, que se desenvuelve bajo la envoltura sonrosada y fresca, del cuerpo de la niña....
Después... crece la niña... Y sus ojos desmesuradamente abiertos, se clavan con avidez en el paisaje que la rodea. Entonces, la deslumbra el cielo infinitamente azul, que nos envuelve; la extasía el valle fecundo y fértil, de cuyo seno emana aún, el primitivo perfume que debieron sentir nuestros primeros padres; la hacen gozar los conciertos de las aves, en las florestas y la adormecen blandamente los suaves murmullos del Guadalquivir, bajo los cuales, la ciudad se aduerme... En fin, todas las formas limitadas y sensibles de la naturaleza se imponen a la contempladora, que recibe primero impresiones materiales, las que poco a poco, van recibiendo los matices del espíritu...
Una sensibilidad afectada en esta forma y hermanada con las bellezas del medio ambiente físico, se modifica y siente la necesidad suprema de exteriorizar sus impresiones. En mi opinión, esto es lo que ha hecho Berthita: ha interpretado los sentimientos del alma de nuestro pueblo...
Un día, no pudiendo más, quiere desahogarse y canta. Canta sin escuela, sin disciplina, porque sí, como lo hacen los pájaros sobre la techumbre verdorosa de las florestas.... Y nadie sabe si tiene en la garganta, algún divino ruiseñor que vocaliza las frases que ella entona...
Admirado, entusiasmado, su padre, la ensaya en una que otra canción napolitana, en uno que otro aire español... Un buen día, resuelve enviarla en peregrinación artística, por los demás pueblos de la república.
La aplauden frenéticamente la ovacionan con locura, se destaca la artista y triunfa la coupletista....
Pero para mí, no solo es eso. Teniendo como tiene un temperamento refinadísimo, un alma tiernísima, un corazón amoroso y una sensibilidad exquisita, tan bien canta como recita, tan bien recita como baila. En fin, en el anchuroso camino del arte, se le han abierto muchas sendas...
Uno de los mayores méritos de Berthita consiste sin duda alguna, en compenetrarse tan bien como lo hace, de los papeles que representa.
La chicuela traviesa y loca que juega con muñecas, o que hace rabiar con picardías, al hermanito menor, cuando llega al tablado del teatro, se transfigura. Desaparece la niña y aparece la mujer. Nadie como ella y en esa edad, posee mejor la ciencia de las encarnaciones y de las metamorfosis de que habla Gómez Carrillo. Para cada traje que cambia, tiene un alma y una expresión y un rostro distintos. Ah! es en esto, innumerable. Yo la calificaría como una nietecilla de la gran mima, Felicia Mallet...
Miradla: Ora aparece menuda, mimosa, casi inmaterial, envuelta en los amplios faldones de su traje de maja. Y la maja vibra frenéticamente de celos. Ora es la gran coqueta, perversa y cruel, que juega con corazones, destrozando unos, pisoteando otros. Ora, la chula, pasional y patética, que quiere vengarse, porque ha sido engañada en un lance de amor... Y mientras canta arrullando; tras el abanico de plumas y encajes, nos envuelve en una intensa mirada de pasión o en una enorme sonrisa de voluptuosidad...
Cada arpegio, cada trino, cada acento sonoro o claro de su voz, va acompañado de una vibración de su cuerpo, de un gesto elegante o de un ademán impaciente, de sus manos finísimas...
Esta noche, nos cantará dos couplets magníficos en los que ya, se rebela la artista, volcando toda la intensidad de su alma... El uno es picaros sus ojos, creación maestra de Raquel Meller, la ex-esposa de Gomes Carrillo. Este couplet, constituye todo un pequeño dramita de amor. Se ha sintetizado en él, la pasión exaltada y el dolor lacerante. Suspira, gime, solloza, su música nos embriaga como un perfume...
El otro al que me he referido, se denomina La Cocaína. Es toda la depravación del tóxico, que ha estragado una vida. El vicio ha puesto en la poseída, una mueca de trágico dolor, llevándola al abismo y todo por un amor mentido, falso, maldito... Nuestra pequeña artista, interpreta tan bien este couplet, que su alma se desgarra, mientras sus ojos lloran.... En fin, ya la vereis, comprendiéndola mejor que yo...
Para terminar, quiero decir, que Berthita Dávalos, es toda una promesa de arte, para el porvenir... Que se eduque, que se perfeccione, que se complete... Entonces habrá realizado todas las esperanzas que hemos depositado en ella...
Mientras tanto, su infancia va abriéndose a la vida, como un hermoso capullo de aroma... germinará mañana, cuando la comprendan mejor...
Berthita Dávalos, chulona, de alma lírica y corazón enorme, al depositar a tus plantas un manojo de lauros y de flores, yo te saludo...!!"
VI
Presenta a Mario Estenssoro
Señoras, caballeros:
He aquí un artista, que a juzgar por las trazas, por el aspecto contemplativo de su figura, por el sombrío fulgor de su mirada, por el suave perfil de su rostro, por la palidez de sus manos delgadas y finas, parece un joven héroe romántico, desprendido de un lienzo de Delacroix.
Es, sin embargo, un artista del siglo XX, que al encarar la sensibilidad y la inquietud de su tiempo, se ha alistado en esa vigorosa falange de jóvenes alertos en marcha hacia la conquista del porvenir...
La poética belleza de los paisajes tarijeños y el lírico murmullo del Guadalquivir, despertaron su naturaleza estética, ya predispuesta al culto superior del arte musical, por el legado familiar de excepcionales aptitudes. Así, de la casa paterna, que fue para él la primera escuela, en el aprendizaje del piano, pasó al Conservatorio Nacional de Santiago de Chile donde coronó sus brillantes estudios, bajo la dirección de maestros como Arnaldo Tapia.
Después empiezan los éxitos del concertista. Espíritu selecto y cultivado, temperamento sensible y exquisito, va sembrando emociones y cosechando lauros en su gira casi triunfal por la República. Vedle ahora, delante de nosotros, en esa indefinible actitud religiosa de quien va a oficiar un rito supremo, para substraernos, por un momento, de las bajas realidades de la vida, y proyectar nuestro espíritu, mediante el hechizo de la sonoridad, hacia las regiones maravillosas del ensueño... ¡Sólo el amor y la música son capaces de semejante milagro!... La música: esa "caricia por excelencia", que dijo Mauclair; el amor: esa música eterna del corazón humano.
No pretendemos afirmar que Mario Estenssoro sea precisamente un virtuoso consumado. Muchas horas hurtadas por el amor a la severa disciplina de sus estudios, y luego la inquietud viril de vivir la vida en sus múltiples manifestaciones, impidiéronle llegar a ese dominio absoluto de la técnica pianística que hizo de Liszt un mago y de Chopin un príncipe encantador.
Por lo demás, pertenece a la escuela inglesa de Mathews que se caracteriza por la producción del sonido redondo y perfecto. Así la técnica de Mario Estenssoro resulta clara y limpia, tiene una pulsación suavísima y toca con suma sencillez, evitando los efectismos y la acrobacia pianística que tanto llegan a obscurecer el carácter íntimo de la música.
Por otra parte, su ejecución no es el desarrollo algebraico de una fórmula matemática, o de un simple ejercicio de técnica, sino la expansión de un alma musical que se desborda en sentimientos. Trátase, pues, de un lírico del piano que nos conmueve con las confidencias atormentadas de Schuman, que nos emociona con las tristezas inefables y bellas de Chopín, que nos purifica y consuela con la resignación y la ternura de Schubert, o que nos deslumbra, en fin, con el impresionismo refinado y exquisito de Debussy.
Entre los diversos números del programa de la audición musical de esta tarde, vais a oírle interpretar una página admirable de Borodine, intitulada "En el Convento". Con sonidos agudos y graves dase, en la primera parte, la impresión de un toque de campanas, para sugerir y preparar el ambiente conventual. Luego, como una delgada columna de incienso, como un perfume del corazón, como un rayo de luz del espíritu, se eleva al cielo la oración de un alma angélica en el éxtasis supremo del más puro misticismo... Termina el poema con la evocación musical de las campanas.
Finalmente, la "Danza ritual del fuego" de Manuel de Falla, os pondrá, por un instante, en contacto con la magia de los pueblos primitivos. Aquí la música sugiere la danza mímica y ritmada, la danza tiene un hondo sentido teúrgico: es, a la vez, un sortilegio que sirve para invocar a los espíritus buenos y un exorcismo que se practica para conjurar a los malos. Se caracteriza este trozo por su exagerada disonancia y por el vivo contraste entre lo fuerte y lo suave. Al final se oyen gritos salvajes, hasta que el vértigo, la locura y la embriaguez del ritmo, en una especie de torbellino dantesco, acaban por apoderarse de los conjuradores.
Señoras, caballeros:
Si "la música es una revelación más alta que la sabiduría y la filosofía", como escribió Beethoven, dejad que este joven artista, a quien tengo el alto honor de saludar en representación de la Sociedad Filarmónica, os conduzca, en alas de la sonoridad, hacia los espacios estrellados de la belleza eterna.


