Del libro: “SALUD CORAZONES” esta es mi voz y el chaco mi amor POESÍA DE FRAY QUEBRACHO
Reflexiones, poesía, himnos y plegarias
COMPILACIÓN Y EDICIÓN: Miguel Molina
CANTO A LA VIRGEN MARÍA
REINA DEL CÓNDOR BOLIVIANO[1]
Tú del Cóndor, oh María,
Eres reina, vida y luz.
La que alumbra desde el cielo
nuestra ardiente juventud.
En las cumbres y los llanos
tú nos sigues con tu amor
y nos brindas cada día,
luminoso siempre el sol.
Es tu Cóndor la esperanza
de la patria en el dolor,
pues tú reina, dulce y santa,
robusteces su valor
A la sombra protectora
de tu mano celestial
para el pueblo boliviano
nuevas glorias brotarán.
Por las rutas
nuestros pasos guiarás.
Será duro el sacrificio
pero leve tú lo harás.
Reina nuestra, Sanandita,
tierra cautiva del valor,
a tus plantas se convierte
en un cántico de amor.
Agosto 1976
MIS QUERIDOS CÓNDORES[2]
Los Cóndores de Bolivia escriben hoy otra página de historia. Historia del deber cumplido y del sacrificio, aprendiendo el manejo de las armas de guerra, llevando a cabo largas y duras caminatas por las selvas, las montañas, las quebradas y los ríos de nuestro Chaco.
En esta nueva página, como siempre, no brilla solamente la espada, sino también la cruz, porque estas dos armas siempre estuvieron hermanadas, en la guerra y en la paz. Y en esta página, fechada el 15 de diciembre de 1989, asoma también la figura del P. Capellán que mensualmente trajo a los Cóndores de este nido el humilde pancito de la verdad evangélica.
Una nueva filosofía está naciendo entre los peñascos y bajo los árboles del Aguaragüe, la filosofía que puede llamarse la filosofía del Cóndor boliviano.
La esencia de esta filosofía es el sacrificio porque sin sacrificio no hay cabida para la victoria. Esta filosofía que tiene sus raíces en la milenaria civilización incaica, esta simbolizada en el Cóndor, el ave que vive en las altas cumbres de nuestras montañas, un ave altiva, austera, sedienta de azul, de sol y de infinito. Esto es y esto debe ser el soldado nuevo de Bolivia. Un Cóndor con dos alas robustas para volar bien alto. Dos alas una llamada Dios y otra Patria. Dos garras: una para aferrar la tajante hacha incaica y otra para agitar alegremente a todos los vientos la tricolor boliviana.
Una nueva filosofía cuya esencia no es solamente el sacrificio, sino también la juventud: juventud física y moral, porque ambas son necesarias para luchar y para triunfar. Para el verdadero Cóndor boliviano toda la vida debe ser juventud. Para el Cóndor, la vejez llega solamente con la muerte. Y aún después de la muerte ha de seguir volando espiritualmente, alentando a los futuros Cóndores con el ejemplo de su sacrificio.
OREMOS
¡Oh Dios! Tú no eres solamente el Dios de la paz y del bien, tú eres también el Dios de los ejércitos que mantienen la paz y el bien entre las naciones y es por eso te pedimos que mediante nuestro ministerio sacerdotal te dignes bendecir desde el cielo a esta nueva nidada de Cóndores bolivianos que levanta vuelo a los cuatro puntos cardenales de Bolivia para ser la defensa del pueblo y de la integridad territorial de la república.
(PP. 70 - 75)
EL CÓNDOR BOLIVIANO
Aquí asentóse el Cóndor boliviano
luciendo una casaca tricolor
Cóndor con ojos ebrios de infinita bondad
y pecho desbordante de valor.
Cóndor que sueña con Bolivia grande
que no sea débil cola de ratón
sino cabeza altiva y melenuda
de gigantesco atlético León.
Para vivir el Cóndor necesita
del Chaco la salvaje vastedad
del Illimani la soberbia altura
y la sonrisa azul del Litoral.
Esta es raza de Cóndores bravíos
que sabe solamente triunfar
y cuyas alas rozan las montañas
y nunca al bajo y turbio lodazal.
El Cóndor es orgullo de Bolivia
nueva generación del militar
que tiene dos amores, Dios y Patria
y severa maestra: la moral.
(P. 76)
SALUDO AL RÍO PILCOMAYO
Viejo río Pilcomayo
Río claro de la historia
Los murmullos de tus aguas
Son clarinadas de gloria.
Los soldados que llevaste
En tus aguas caudalosas
Son héroes que aún combaten
A pesar de su derrota...
Son leones que aún defienden
Con la espada de la idea
Esta tierra boliviana
Y su fúlgida bandera.
II
Estas aguas tienen sangre.
Es sangre de luchadores,
Que muriendo por la patria
Eran bellos como flores…
Y flores son todavía
Con su gracia y sus primores
A pesar que las quemaron
El fuego de los cañones.
(P. 77)
LA SANRROQUEÑA
Aguayrenda está donando
Un manto al tata San Roque
Para que no se resfríe
Ni de día, ni de noche.
En las tinajas la chicha
Ya se ha vuelto buena moza,
Para bailar en los ranchos
Y cantar sus lindas coplas.
Cajas, bombos y violines,
Cansados de tanta espera
Desataron su locura
Y declararon la fiesta.
Chacarera sanrroqueña,
Rebosante de gran fe,
Porque la trae el peregrino
Que vienen de Montpellier.
II
El perro de tata San Roque
Anda limpiando los platos
Y ladra medio rabioso
Contra los malos borrachos.
Aguayrenda, tierra linda,
Bajo el sol del dieciséis
Escuchando tus violines
Yo me siento como un rey.
¡Oh que fiesta, que alegría!
Con el agua en la quebrada,
El asado en la parrilla
Y la chicha en las tinajas...
Chacarera sanrroqueña,
Rebosante de gran fe,
Porque la trae el peregrino
Que viene de Montpellier.
(P. 78)
LA CUEVA DE CARAPARÍ
Caraparí, lindo valle,
Cuna de Germán Casal,
Que dio voz a los violines
Para reír y también llorar.
Se está viniendo el octubre
Como un torrente de flores,
Con el sol de Guadalupe
En sus mágicos fulgores.
Mi pago guadalupano,
El quieto Caraparí
Con las estrellas de octubre
Luce un traje de jazmín.
II
En los altos plenilunios
La quebrada de cristal
Se vuelve bombo y guitarra
Y violín para bailar y violines para llorar.
Mi cueca carapareña
Va desplegando sus alas
Y anuncia con voz de cielo:
Yo soy la Guadalupana
Soy patrona guadalupana.
Mi pago guadalupano
El quieto Caraparí
Con las estrellas de octubre
Luce un traje de jazmín.
EL DÍA QUE ME SEPULTARON
Ahora que vivo en la montaña, casi todas las noches tengo sueños bastante raros. Anoche soñé que yo había fallecido. Mientras mi alma navegaba hacia los reinos de ultratumba, unos carpinteros preparaban afanosamente, el ataúd para mi cadáver. Había escogido la madera que más me había agradado durante mi vida: ¡El Quebracho! Unos se alegraban y otros lloraban por mi muerte. Pero en su mayoría, casi todos repetían: ¡al fin y al cabo el curita no era tan malo! ¡Pobrecito! Finalmente llegó la hora de llevarme al cementerio.
Unos querían sepultarme en Yacuiba y otros que eran la mayoría, en la cumbre del Aguaragüe, junto a la gruta de la Virgencita. Prevaleció la opinión de los segundos. Hubo un tal que dijo: “El Padre Pelichelli, luchó por la Virgen y, además, fue un amigo de los Cóndores ¡Que descanse pues, junto a la Virgen y con los Cóndores del Aguaragüe! La propuesta fue bien recibida por todos.
Empezó el cortejo fúnebre. Todos peleaban por llevarme en los hombros, la banda de Aguayrenda, no hacía otra cosa que tocar mi marcha preferida: LA MARSELLESA. Alguien exclamó: “¡A los revolucionarios, hay que sepultarlos con marchas revolucionarias!” Por fin la caravana llegó al lugar fijado para enterrarme. El hoyo estaba ya listo. Tenía la profundidad de tres metros. Lo hicieron un poco más hondo de lo reglamentario, por miedo a que yo pudiera escaparme allí. El sacerdote rezó unas oraciones. Echó sobre el cajón unas cuantas gotas de agua bendita y luego, envolviéndolo, con una piola bien gruesa, iban ya a proceder con la parte final del entierro.
Fue en ese momento que me desperté de sobresalto. Creía estar muerto de veras. Pero por gracia de Dios, estaba todavía con vida. Agarré mi moto BMW, la encendí y de un tirón subí la cuesta del Aguaragüe. Después de una media hora pasaba frente al lugar donde me habían sepultado unas horas antes. Los cóndores revoloteaban alegremente por el cielo fresco de la mañana y la Virgencita mirándome, me saludó con una sonrisa muy cariñosa, como para decirme:
¡NO TENGAS MIEDO HIJITO! EL CARRETEL DE TU VIDA TIENE TODAVÍA VARIOS METROS DE BUEN HILO.
YO, TAMBIÉN SONRIÉNDOME, LE CONTESTÉ:
“MUCHAS GRACIAS MAMITA”
(P.109)
PADRE NUESTRO
Padre nuestro que estás en la sublime y azulada patria
de los cielos, los de este mundo, triste y tenebroso, te
ofrecemos humildemente, nuestros ruegos.
Ningún nombre es tan santo como el tuyo y cual panal de
miel vierte dulzura. Con voz vibrante y con el alma pura es
digno, pues, de ser glorificado.
Te pedimos, Señor que en todas partes, especialmente en
nuestros corazones, tu reinado de amor jamás nos falte,
fecundo de celestes bendiciones.
Que no se apague nunca tu reinado, cuando fulgura el sol
o brama el trueno, y que se cumpla siempre, no la nuestra,
sino tu voluntad de padre bueno.
Dos panes, oh divino panadero, a los hambrientos cada día
alcanza: el pan de harina para nuestros cuerpos y el pan del
cielo para nuestras almas.
Perdónanos, Señor, nuestros pecados incontables, igual
que las arenas, así como nosotros al hermano hemos de
perdonarle las ofensas.
La tentación aleja de nosotros y presta curación a nuestros
males: los que atormentan nuestros corazones y los que
minan nuestra frágil carne.
Así sea
(P. 115)
LA VIRGEN DE CHAGUAYA
Virgen bella de Chaguaya
eres tu la misionera
que conquista corazones
en lo pueblos de mi tierra.
Son tus ojos maternales
que predican la verdad,
trocando en virtud sincera
el error y la maldad.
En el cielo de Tarija
eres brillante lucero,
que alumbra las soledades
de mis campos y mis cerros.
El molle donde te hallaron
en rosal se ha convertido
de capullos perfumados,
siempre bellos y floridos.
Azucena de mi valle
tu fragancia me embriaga
de una célica dulzura
virgencita de Chaguaya.
(P. 116)
ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DEL PILCOMAYO
Señora del Pilcomayo
el río de nuestra historia
en cuyas aguas nadaron
las derrotas y las glorias.
Tú, madre de combatientes
de roja sangre guerrera,
fuiste ilustre generala
en la terrible contienda.
Estrella del Pilcomayo,
te miran los pescadores
y rebosan de esperanza
sus alegres corazones.
Los sábalos se acurrucan
a tus plantas maternales,
mientras las aves esparcen
sus trinos primaverales.
Señora del Pilcomayo,
en un manojo de flores
se convierte todo el Chaco
brindándote tus amores.
(P. 117)
VIRGEN DE GUADALUPE
Virgen de Guadalupe en mis montañas
se asienta el trono de tu amor fraterno
y desde allí, gloriosa soberana
tú riges el destino de este pueblo.
Reina del Chaco, el cetro que empuñas
es bandera de Paz y de Perdón
y es por eso que te pide tu clemencia
quien no merece ya tu compasión.
El pecador que a ti confiado acude
Nunca jamás se quedó sin consuelo
¡Oh virgencita fiel de Guadalupe!
Acompáñame siempre en mi camino
y líbrame de todos los peligros
para llegar contigo de rodillas
hasta tu bondadosa capilla.
Un lucero brilla en las alturas
lejos de las tinieblas y las nubes
un lucero, el más bello y más fulgurante
que los cristianos llaman: ¡Guadalupe!
(P. 118)
SALUDO AL CHACO
Chaco, en tu caballo bayo,
luciendo tu guardamonte,
te perfilas sonriente
en el límpido horizonte.
Verdeguean tus maizales
y se agitan cual banderas,
pregonando tus fecundas
y radiantes primaveras.
En el silencio del bosque
con faz, tosca y bravía,
tus quebrachos centenarios
ostentan su gallardía.
Y tu ganado opulento
deambula con lentitud
esparciendo sus robustos
bramidos de juventud.
El rojo, amarillo y verde,
los colores nacionales,
palpitan, yo los encuentro
en tus bellos ajizales.
Y bajo los algarrobos
de Caiza, tu virgen mora
y destella en las mañanas
más hermosas que la aurora.
Cual tigre ruge el petróleo
prisionero en tus entrañas
reprimiendo su impaciencia
de emprender nuevas hazañas.
Desde el norte el Pilcomayo
llega a tu selva dormida
con sus aguas caudalosas
para alimentar tu vida.
Entre copas de lapachos
asoma tu Aguayrenda
sembrando por la llanura
las flores de sus leyendas.
Chaco, marcha con orgullo
tu pueblo de agricultores
hacia el mundo del progreso
al compás de los tractores.
(P. 120)
HIMNO AL CHACO
Cien corceles sedientos de gloria
van pasando por montes y llanos
y a su paso festiva refleja
su emoción la provincia del Chaco.
Cien semillas de regios quebrachos
se volvieron brillantes banderas
albergando en sus cálidos pliegues
el progreso, el honor, la grandeza.
Fértil tierra que engendras la fuerza
el fulgor, la dulzura y la vida
Chaco eterno rincón de promesas
nueva historia en tu seno, se anida.
Cien torrentes de oro negruzco
hoy desbordan regando a Bolivia
y se truecan en lenguas de fuego
en un himno triunfal de victoria.
Cien torrentes de sangre guerrera
desembocan al mar de la gloria
mientras blanca en el cielo del Chaco
se levanta la cruz redentora.
(P. 122)
MI SOMBRERO CHAQUEÑO
Mi sombrero es Made in Chaco
y de veras yo lo quiero
porque desde muchos años
es mi caro compañero.
Pero mucho más lo quiero
porque es como un distintivo
de este Chaco tan precioso
donde yo tranquilo vivo.
Distintivo bien vistoso
que pregona la nobleza
de esta tierra generosa
rebosante de belleza.
Poco importa que la suela
sea de vaca o de novillo
lo que importa es que el sombrero
sea chaqueño y tenga brillo.
Lo importante es que me ampare
con su pinta nueva o vieja,
de la escarcha del invierno
y la llama veraniega.
Pero siento por momentos
un tremendo escalofrío...
cuando me diga la muerte…
este sombrerito es mío.
[1][1]Del libro “Fogón criollo. Misceláneas de remembranzas chaqueñas”/ José Centeno Bilbao/1998/ Yacuiba/P. 168 / Parroquia de Aguayrenda / Gran Chaco
[2]Del libro “Padre Oliverio Pelichelli, OFM. (Fray Quebracho) Chaqueño hasta los tuétanos en imágenes y recuerdos”/ Ciro Sosa/ Yacuiba - 2014


