Del libro: RECUERDOS DE MI TIERRA de Tomás O’Connor d’Arlach. 1917
El cementerio
Algo lejos del pueblo de los vivos,
rodeado de chacras y de huertos
donde crecen rosales entre olivos,
el pueblo se levanta de los muertos.
Humilde cementerio donde moran
restos de tanto ser que fue querido;
allí parece que los sauces lloran;
salud, triste mansión de paz y olvido!
Como recuerdo el nebuloso día
en que te visité por vez postrera
al alejarme de la tierra mía!
Se avecinaba ya la Primavera.
Sobre las tumbas tristes florecidas
se alzaban como mustios pensamientos;
siemprevivas rosadas y amarillas,
que al soplo se agitaban de los vientos.
Esencias de la vida en esas flores
se encerraban tal vez! Tristes historias
de esperanzas tronchadas o de amores,
de opulencia o miserias o de glorias;
que implacable la muerte ha reducido
como reduce todo, a polvo vano,
a un recuerdo que al fin lleva el olvido
y del tiempo lo arroja al océano.
Me despedí llorando de los muertos
que duermen en el triste cementerio
rodeado de chacras y de huertos
y a la sombra del fúnebre misterio.
El sol ya sepultaba en Occidente
entre nubes de grana sus reflejos,
y se escuchaba lánguido y doliente
el eco de la caña allá a lo lejos.
Volveré, y en tu tierra bendecida,
oh, cementerio, dormiré ese sueño
imponente y postrero dé la vida,
acariciado por letal beleño!


