Cadena perpetua por violar y matar a un niño

Los dos comerciantes acusados de ser los autores del crimen de Federico Margiotta, el adolescente violado y asesinado durante una fiesta sexual de Coronel Pringles en 2002, fueron condenados a prisión perpetua por el Tribunal Argentino de Bahía Blanca.

 

Los condenados, Jorge Fabrizio y Pedro Martínez, no estuvieron en la sala a la hora de pronunciarse la lectura. Presenció el fallo el abogado defensor de Fabricio, el fiscal Fernando De Lucía y el abogado de la querella Héctor Bertoncello.

 

Los jueces imputaron la acción de violación del menor a Fabrizio y el posterios asesinato a ambos sentenciados. El tribunal decretó la prisión perpetua, la inmediata detención de los condenados y una indemnización de $ 2,3 millones para la familia de la víctima.

Este es el segundo juicio que se realiza por el crimen de Federico Margiotta, ya que en 2007 ambos acusados fueron absueltos en otro debate que fue anulado por la Cámara de Casación Penal bonaerense en noviembre de 2017.

 

Tras las jornadas de debate, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 3, integrado por Eduardo D´Empaire, Hugo Adrián De Rosa y Ricardo Gutiérrez, dio a conocer su veredicto en una de las salas de audiencias del quinto piso del Palacio de Tribunales bahiense, situado en Estomba 34.

 

El hecho

Margiotta fue visto por última vez el 18 de agosto de 2002 en la vereda de su casa, ubicada en el bulevar Uruguay 1648, de Coronel Pringles, a 120 kilómetros al noroeste de Bahía Blanca.

 

Inicialmente sus familiares pensaron que se había fugado de su casa, hasta que su cuerpo con signos de violencia fue hallado a un costado de la ruta provincial 85.

Durante la investigación se determinó que el chico había sido golpeado, sometido a distintas prácticas sexuales y sumergido en un tanque de agua, donde murió por asfixia mecánica por sumersión y sofocación.

El 6 de marzo de 2005 fueron detenidos los dos comerciantes acusados de haber violado y asesinado a Margiotta en una presunta fiesta sexual realizada en esa ciudad.

La pista para llegar a los comerciantes fue aportada por dos hermanas que aseguraron haber participado de esa fiesta que concluyó con la muerte del adolescente.

No obstante, una de ellas se desdijo durante el juicio oral realizado en 2007 y denunció que había mentido por temor a represalias, lo que fue tomado en cuenta para las absoluciones dispuestas por los jueces Raúl López Camelo, Fabiana Castaño y Pablo Soumolou.

Ese fallo absolutorio se sustentó en la falta de pruebas contra lo acusados, aunque eso no fue convalidado por Casación, que lo revocó y ordenó un nuevo debate.