Vergüenza en el gimnasio

José Arciénaga  Preparador físico

Es normal que al hacernos mayores creamos que ya lo hemos vivido todo (o casi todo), pero por suerte la vida no es así y está llena de primeras veces. Y una de ellas es ir al gimnasio, algo que muchas personas desean hacer porque son conscientes de los beneficios que tiene para nuestro bienestar, tanto físico como mental. Pero lo cierto es que hay más gente de la que piensas que no cumplirá con el objetivo de entrenar en un gimnasio por una razón tan común como tener vergüenza a ir.
Lo más habitual al ir por primera vez a un gimnasio es que nos sintamos un poco desconcertados ante el nuevo espacio y personas que están en mejor estado físico. Para empezar, hay una verdad que no podemos olvidar, y es que ningún cuerpo fit, definido y musculado que encontremos en el gimnasio fue siempre así. Más allá de las predisposiciones genéticas a tener un determinado peso o una determinada musculatura, los cuerpos que más admiramos en las salas de entrenamiento llevan mucho tiempo trabajando para lucir así.

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Esto quiere decir que son personas que han realizado un esfuerzo, que han visto cómo mejoraba su cuerpo por dentro y por fuera, y que sabrán valorar lo que te ha supuesto llegar hasta allí y la importancia que tiene el hecho de que haciendo ejercicio puedas cuidar de ti. Es fundamental no olvidar en ningún momento que los complejos solo están en nuestra mente, no en la los demás, y que podemos superar el difícil comienzo con paciencia y constancia: habla con la gente, cómprate ropa deportiva que te haga sentir bien, y piensa que cada día que vas a entrenar das un paso hacia una mayor autoestima y salud.