Municipio declara alerta amarilla tras incendios y pronóstico de intensos vientos
El Gobierno Autónomo Municipal de Tarija, a través de la Unidad de Gestión de Riesgos (UGR), declaró alerta amarilla en el municipio de Cercado para los días 16, 17 y 18 de julio, debido a las fuertes ráfagas de viento que incrementan el riesgo de propagación de incendios forestales.
El responsable de la Unidad de Gestión de Riesgos, Álvaro Baldiviezo, informó que las ráfagas alcanzan velocidades de hasta 45 kilómetros por hora en la ciudad y 60 kilómetros por hora en las zonas rurales y altas del municipio, condiciones que favorecen la rápida expansión del fuego.
La autoridad explicó que, bajo estas condiciones climáticas, cualquier quema de basura, chaqueo o uso de fuego al aire libre puede convertirse en un incendio de gran magnitud, por lo que pidió a la población evitar este tipo de prácticas mientras permanezca vigente la alerta.
Incendios en varias comunidades
En los últimos días se registraron incendios en las comunidades de Erquis, El Portillo y Churquis, que afectaron aproximadamente 16 hectáreas de pastizales.
Asimismo, en la comunidad de Quirucillas, en la provincia Méndez, se reportó otro incendio en una zona de difícil acceso, donde continúan trabajando brigadas del SAR, bomberos de la Policía Boliviana y efectivos del Ejército para controlar el avance de las llamas.
Despliegue de equipos
Para hacer frente a las emergencias, el Gobierno Municipal movilizó cisternas con capacidad de hasta 10.000 litros, brigadas de respuesta inmediata y personal de apoyo logístico para abastecer de agua a bomberos y voluntarios.
Según Baldiviezo, hasta el momento se realizó el reabastecimiento de más de 50.000 litros de agua, además de coordinar acciones con Defensa Civil y otras instituciones para fortalecer las labores de sofocación de incendios.
Llamado a la prevención
Las autoridades reiteraron el llamado a la ciudadanía a no realizar quemas de basura ni chaqueos durante los días de alerta, advirtiendo que las condiciones de viento pueden provocar incendios de rápida propagación que ponen en riesgo a las comunidades, los cultivos y al personal que trabaja en la primera línea de combate del fuego.





