Sumando el mercado interno, el endeudamiento ronda el 90% del PIB
Deuda externa: Bolivia paga más de lo que recibe en créditos
En 2025, el país destinó $1.520 millones al servicio de la deuda, superando los nuevos desembolsos por $101 millones. El endeudamiento pasó de ser un alivio a un drenaje de divisas
La deuda externa pública de Bolivia alcanzó los 14.131,4 millones de dólares al 31 de diciembre de 2025, registrando un incremento de 786 millones respecto a la gestión anterior, según el reporte anual del Banco Central de Bolivia (BCB). Aunque los indicadores oficiales aún sitúan el endeudamiento dentro de márgenes considerados “sostenibles”, los datos revelan una señal de alerta, el país ya paga más en servicio de deuda de lo que recibe en nuevos créditos.
De acuerdo con el ente emisor, el ratio deuda externa/Producto Interno Bruto (PIB) se ubicó en 24,6%, por debajo del umbral del 40% recomendado para economías de ingreso bajo. Sin embargo, el servicio de la deuda externa —que incluye amortización de capital, intereses y comisiones— absorbió el 16,8% de las exportaciones de bienes y servicios, superando el límite de referencia internacional del 15% y presionando la disponibilidad de divisas.
Durante la gestión 2025, Bolivia recibió 1.419,3 millones de dólares en desembolsos externos, mientras que los pagos por servicio de deuda ascendieron a 1.520,7 millones. Esta diferencia generó una transferencia neta anual negativa de 101,4 millones de dólares, es decir, el país destinó más recursos al pago de su deuda que los que ingresaron por nuevos préstamos.
El economista Fernando Romero advierte que este comportamiento marca un punto crítico, ya que la transferencia neta anual negativa significa que el endeudamiento dejó de ser una fuente de financiamiento y se convirtió en un factor de drenaje de recursos. Del total pagado en 2025, 889,8 millones correspondieron a amortización de capital y 630,9 millones a intereses y comisiones.
A ello se suma que, hasta finales de 2025, Bolivia aún tenía un saldo por desembolsar de 4.242,8 millones de dólares, monto que se incrementará con los últimos créditos aprobados por la Asamblea Legislativa Plurinacional y los futuros recursos comprometidos por la CAF y el BID, que en conjunto superan los 7.000 millones de dólares.
La estructura de la deuda externa continúa concentrada en organismos multilaterales, que representan el 72,2% del total, con el BID, la CAF y el Banco Mundial como principales acreedores. En el ámbito bilateral destacan China y Francia, mientras que los Bonos Soberanos concentran el 13,1% del saldo total.
Romero advierte que, al sumar la deuda interna, el endeudamiento público total ya sería igual o superior al 90% del PIB, con una tendencia creciente debido a la contratación de nuevos créditos. En ese contexto, subraya la necesidad de reorientar el uso de los préstamos. Enfatizó que es necesario que los nuevos recursos se destinen a inversión productiva y de alto impacto económico y social, y no al gasto corriente. Además, debe limitarse de manera gradual el endeudamiento interno financiado con mayor emisión monetaria.
En el plano político, el debate se intensifica si se considera que el gobierno de Rodrigo Paz ha solicitado créditos por aproximadamente 7.600 millones de dólares, una cifra que equivale a casi la mitad del endeudamiento externo acumulado en más de 20 años. Este volumen de financiamiento, en un escenario de menor ingreso de divisas y mayor presión por intereses, obliga a replantear la sostenibilidad fiscal y la estrategia de endeudamiento del país.
Si bien el BCB sostiene que los indicadores de solvencia aún se mantienen en rangos manejables, el crecimiento del servicio de la deuda y la caída de los ingresos por exportaciones desde 2022 configuran un escenario de riesgo para la liquidez externa, que podría agravarse si no se aplican correctivos en el corto y mediano plazo.





