Crónica política
Paz Pereira, entre el paso atrás y el cambio de rumbo
Aunque la línea maestra sigue siendo la de presentar un gobierno duro, las acciones del presidente evidencian un ajuste táctico: cercar a Evo, neutralizar a Lara y reconectarse con sus votantes es clave
Arranca una semana corta que promete ser intensa por los asuntos en la agenda: Davos, el rol definitivo de Edmand Lara, el paradero de Evo Morales, y el precalentamiento de las campañas subnacionales, que con seguridad arrancarán con más fuerza después de Carnaval, pero que ya han empezado a tomar ritmo.
Aunque la línea de comunicación del gobierno sigue apostando por la dureza, Rodrigo Paz Pereira parece estar desentrañando mejor lo que supuso el enfrentamiento con los movimientos sociales y el decreto 5503. Reducir el rechazo a un capricho de la Central Obrera Boliviana o a los últimos coletazos del MAS no fue una buena idea, y él mismo se comprometió a reconectarse con “la gente” después de dos meses de gobierno concentrado en La Paz y en Tarija.
Declinar el viaje a Davos, el símbolo por excelencia de la dominación del poder económico sobre el político, a pesar de que Paz Pereira disfruta de ese tipo de eventos, ha sido una buena decisión según sus analistas de cabecera, que todavía no digieren que la primera medida presentada fuera eliminar el Impuesto a las Grandes Fortunas.
No es que Bolivia no participará: el canciller Fernando Aramayo y el ministro de Economía, Gabriel Espinoza, representarán al país en el Foro Económico Mundial, donde los grandes millonarios pasan revista a los gobiernos, especialmente a los nuevos. Bolivia sigue siendo el país con las mayores reservas de litio del mundo y el golpe de timón en la política exterior ha abierto un mundo de “posibilidades”.
Por cierto que, en la bancada de la mano tendida, Libre, se empieza a acabar la paciencia y se empiezan a colocar como “oposición”. El secretario del Comité de Planificación de la Cámara de Diputados, José Luis Porcel (Libre), cuestionó el viaje del ministro de Economía, Gabriel Espinoza, al Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, al considerar que se trata de “puro marketing”, ya que —afirmó— Bolivia no tiene actualmente cambios estructurales que mostrar ni puede ofrecer incentivos ni seguridad jurídica a la inversión extranjera “jugando a los decretos”, resumió Erbol, que también recoge el textual: “Los bolivianos esperan señales claras y concretas, porque no podemos vivir en zozobra, con la especulación de que hoy se dice blanco y mañana se dice negro”. Porcel, por cierto, tarijeño como Paz y excompañero de bancada de Comunidad Ciudadana en la anterior legislatura.
Lo de Lara
La declinación de Paz a asistir a Davos tenía también cierto componente táctico. El gobierno presentó el decreto 5515 que reinterpreta lo que supone una ausencia del presidente, y trata de actualizar una norma obsoleta y contradictoria: el presidente deja el bastón de mando, pero no deja de ser responsable. El problema es que la Constitución es muy explícita y no hay apenas expertos constitucionalistas que estén de acuerdo en las formas. Algunos conceden que se podría desarrollar vía Ley Orgánica ese artículo en concreto, pero el tiempo apremiaba.
Irse cuatro días a Suiza a departir con millonarios para poner a prueba el 5515 parecía demasiado, pero Paraguay es “ahícito” y la cita era bien concreta: el Mercosur. “Vuelve en el día” respondían desde el gabinete de prensa a quienes consultaban por la consecuencia legal que podría generarse. De momento silencio sepulcral, incluyendo al vicepresidente Edmand Lara, que es a todos los efectos el damnificado.
Lara ha completado su propia semana horribilis y la falta de plan estratégico le empieza a pasar factura: un día apoya el 5503, luego cuestiona los efectos, luego dice defender Tariquía, luego se compra el lío de los bloqueos…
José Luis Lupo le tendió el domingo tal vez la última mano para llevarlo de vuelta a su rincón a cumplir su castigo y volver a reintegrarse: “Esperemos que esto vuelva a la reflexión, porque este es su Gobierno. Él ha sido electo como parte de un binomio y, obviamente, no le hace nada bien, particularmente a él, no participar de este esfuerzo nacional”.
Lo de Evo
La ausencia mediática de Evo Morales sigue generando interés y especulaciones, algo que por parte de su vieja guardia tampoco piensan contener, pues mantenerse vigente después de cinco años de ostracismo y una estrategia fallida en la última elección será uno de los grandes problemas para el expresidente.
Que se hable, aunque sea mal, es una de las máximas en el Chapare. Leonardo Loza un día habló del escondite “en algún lugar de la Patria Grande”, donde grande no es al azar sino plenamente calculado. Al otro día promete “sorpresas”.
El gobierno ha empezado a elevar el tono contra el Chapare y aunque pocos se imaginen a Morales volviendo a abordar un avión “Patria o México”; tampoco se lo imaginan entrando en prisión. La versión oficial es la del dengue y el paso a la “clandestinidad”.
Muchos elementos en juego para una semana donde muy probablemente, se volverá a hablar de la plurinacionalidad y sus reformas.
Tariquía en las subnacionales
La decisión del viernes del Tribunal Agroambiental de paralizar por 30 días el desembarco que Petrobras prepara en Chiquiacá para empezar las obras civiles que le lleven al Domo Osso X3 le va a dar cierto respiro al Gobierno y a sus candidatos en Tarija.
El plan parece ser abordar el debate de una forma más pausada, admitiendo los riesgos de la obra para la Reserva, pero remarcando la distancia del pozo, y ponderando sus “virtudes”, que esencialmente se traducen, supuestamente, en dólares.
Los argumentos son idénticos a los que utilizaron los dos gobiernos del MAS y las formas también. La pausa, seguramente, le vendrá bien aunque le vaya mal.





