“Hemos recibido un castigo a días de Navidad”: productores de Yunchará critican el DS 5503
El dirigente campesino Pascual Díaz, en representación de los productores y ganaderos de Yunchará, calificó al Decreto Supremo 5503 —que elimina la subvención al diésel— como un “balde de agua fría” para el sector productivo, al advertir que el incremento en el precio del combustible elevará los costos de transporte y afectará directamente a la población.
“Ha sido un balde de agua fría para el sector ganadero. Al subir el diésel, el transporte de los productos va a incrementarse y eso afecta a la población”, señaló Díaz, al remarcar que los productores utilizan este combustible en todas las etapas de la producción y comercialización.
El dirigente explicó que el diésel es indispensable para el trabajo diario en el campo, desde la producción hasta el traslado de los alimentos a los mercados. “Utilizamos el diésel para todo. Antes hacíamos fila, nos llevaba más tiempo, pero al precio que estaba se podía sostener. Ahora el costo es muy elevado”, afirmó.
Díaz lamentó que la medida haya sido anunciada en plena temporada de fin de año y advirtió que el impacto económico será de gran magnitud. “Hemos recibido este castigo a días de Navidad. Ojalá el Gobierno pueda hacer un ajuste gradual, porque nos afecta de manera muy fuerte y estamos pagando un costo demasiado alto”, manifestó.
Asimismo, señaló que los productores se encuentran a la espera de una convocatoria de sus subcentrales para definir las medidas que asumirán como sector, sin descartar que puedan sumarse a las movilizaciones que se registran en el país.
“Los más afectados somos la población. Estamos a la espera de que nuestras subcentrales nos convoquen y ahí vamos a decidir qué medidas tomar”, indicó.
El pronunciamiento del sector campesino y ganadero se suma a las críticas y protestas de distintos sectores sociales que rechazan el DS 5503, al considerar que la eliminación de la subvención al diésel incrementará el costo de los alimentos y profundizará el impacto económico en los hogares bolivianos.





