El desempleo “revoluciona” la familia
Hijos “búmeran” en medio del estrés y hacinamiento en Tarija
En Tarija un 20% de los hogares tienen más de tres personas por cuarto, lo que se considera hacinamiento. La crisis de la pandemia ha hecho que muchas familias vuelvan a reunir a sus miembros en el hogar



La crisis generada por la pandemia del coronavirus ha provocado que gran parte de la población haya tenido que cambiar sus planes personales de vida, entre estos están los casos donde jóvenes y adultos mayores que vivían “independizados”, pero que por circunstancias de la vida han tenido que volver a la casa de sus padres. A ellos se denomina hijos “búmeran” y se ha convertido en un fenómeno con numerosos problemas sociológicos que se están estudiando a muchos niveles.
El desempleo, el principal problema
Uno de estos hijos “búmeran” es Rachel, una joven profesional de Tarija que luego de haberse independizado y vivido sola por más de cinco años, se vio obligada a retornar a la casa de sus papás, donde vive en situación de hacinamiento con sus dos hermanas, una de ellas casada y con hijos.
La joven de 30 años, graduada de la carrera de Contaduría Pública, luego de conseguir su primer empleo “estable” decidió alquilar un garzonier y vivir sola. Pues ella dice que “ya no quería ser una carga para sus padres”, sin embargo, no tenía previsto que la cuarentena, la crisis financiera y la pérdida de empleo tocarían su puerta.
Rachel trabajó un poco más de cinco años en una empresa telefónica de larga distancia, la misma que afectada por la crisis del coronavirus, posiblemente también por la tecnología más moderna, tuvo que cerrar sus oficinas y despedir a muchos de sus trabajadores. Rachel fue una de las afectadas.
La pérdida de empleo no fue el único elemento que valoró para retornar a casa de sus padres, sino “la falta de oportunidades laborales que ofrece Tarija, los sueldos bajos y la imposibilidad de conseguir créditos para emprender un negocio”, explica.
“Los jefes nos avisaron, yo ya sabía con anterioridad que la empresa iba a cerrar por eso me puse a buscar trabajo – comenta- es así que conseguí estos que son de consultoría, por mes y temporal, pero los ahorros se iban acabando y el sueldo ya no me alcanzaba para pagar alquiler y comida”.
El haber tenido que retornar a su hogar de infancia significa para Rachel un “fracaso profesional” y “decepción”. “Por más que ellos demuestren felicidad yo sé que soy una carga, como también lo son mis dos hermanas. Ellos ya están viejitos, la casa no es grande y se nota que necesitan su espacio”.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) hablan de un desempleo superior al 8% en el departamento de Tarija, es decir, unas 34.000 personas no tendrían trabajo ni siquiera en régimen de supervivencia.
Otro caso similar es el de Brian, quien luego de salir bachilller en 2017 se mudó a la ciudad de Sucre para iniciar sus estudios en Historia, pero que con la pandemia se quedó “confinado” en la casa de sus padres en Tarija.
Brian cuenta que el mes de marzo de 2020 llegó de sorpresa a la casa de sus padres a modo de festejar el cumpleaños de su mamá Rosario, a los pocos días el Gobierno había decretado una cuarentena rígida, las clases se suspendieron y él tuvo que quedarse en Tarija a la espera de que la situación cambiase en los siguientes meses.
Tras el confinamiento, el universitario retornó a Sucre, pero debido a deudas de facturas y rentas de alquiler acumuladas ya no pudo mantenerse económicamente y tuvo que trasladar temporalmente sus pertenencias a la casa de un amigo y él retornar a Tarija.
Actualmente, Brian pasa clases virtuales desde la ciudad de Tarija pero tiene la esperanza de a mediano plazo poder independizarse y retornar a terminar sus estudios de forma presencial para luego ir a buscar trabajo a la ciudad de La Paz, pues señala que la convivencia con sus papás se ha vuelto un tanto “tediosa”.
Desequilibrio emocional y estrés
La profesional en psicología, Marcela Chamas, explica que los hijos que vuelven a vivir a casa de los padres después de haberse independizado generan problemas, estrés y “deterioro” en el entorno al que ya se había acostumbrado sus progenitores, sin embargo, que la transición se podría hacer más simple si se ponen normas y reglas en el hogar.
De acuerdo a Chamas, el diálogo entre padres e hijos es muy importante para poder hacer que la vida sea un poco más llevadera en esta nueva etapa que toca atravesar, ya sea por pérdida de un empleo o la ruptura de una relación.
“La forma que esta transición sea un poco más simple es que tendrían los papá que ver de poner reglas nuevamente en el hogar, repartirse equitativamente los quehaceres, es decir, limpiar, sacar la basura (…) y pedirle al hijo que colabore con las finanzas”, explica la profesional a tiempo de recomendar a los padres no cambiar su rutina de vida.
El 20% de los tarijeños viven en hacinamiento
Además del desequilibrio emocional y estrés por el que atraviesan los papás de “hijos búmeran”, también se tiene consecuencias como el hacinamiento. Esto se traduce en un deterioro de la calidad de vida de la población.
Según datos del INE 2018, en el 20.6% de los hogares de Tarija habitan más de tres personas por dormitorio. Por otro lado, un 16.6% ocupa un cuarto multiuso entre 2 a 4 personas, datos que reflejan una situación de hacinamiento y la precariedad cualitativa de vivienda.
Se define hacinamiento como la relación entre el número de personas y el número total de habitaciones exclusivas para dormir que tiene la vivienda.