La campaña más estratégica y ajustada en Bolivia llega a su fin
Acaba la campaña más larga de la que se tienen registros, al menos de forma formal. Desde este miércoles los candidatos ya no podrán pedir el voto en sus actos ni a través de los medios de comunicación ordinarios, aunque la batalla más dura se está dando en las redes sociales, un espacio...



Acaba la campaña más larga de la que se tienen registros, al menos de forma formal. Desde este miércoles los candidatos ya no podrán pedir el voto en sus actos ni a través de los medios de comunicación ordinarios, aunque la batalla más dura se está dando en las redes sociales, un espacio que sin embargo, según los expertos, está empezando a perder impacto en la captación de votantes y solo sirve para reafirmar pensamientos.
La campaña empezó en 2018, ni bien se había esfumado la posibilidad de obtener una victoria en la Corte Internacional de Justicia de La Haya sobre el diferendo marítimo. Unos días antes se había aprobado la Ley de Partidos, que incluía unas inéditas elecciones primarias obligatorias para los partidos. El sábado 6 de octubre, Carlos Mesa, que había colaborado como vocero en la causa nacional, lanzó su candidatura a través de YouTube, aun sin tener claro con qué sigla se iba a presentar.
El debate se centró unas semanas sobre la posibilidad de que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) desoyera la sentencia constitucional que eliminó la limitación de mandatos en la Constitución Política del Estado y no habilitara al binomio de Evo Morales – Álvaro García Linera, algo que no sucedió.
Con el calendario apretado, y solo dos candidatos confirmados: Evo Morales y Carlos Mesa, aunque este último sin partido, el 13 de noviembre se agotaba el plazo para presentar alianzas ante el TSE. La sorpresa la dieron Unidad Nacional y Demócratas, rememorando la alianza de 2014, Rubén Costas y Samuel Doria Medina registraron “Bolivia Dice No”, instrumentalizando uno de los lemas del referéndum de febrero de 2016 pero sin presentar todavía candidatos.
[caption id="attachment_208280" align="alignright" width="300"] Samuel Doria Medina, Rubén Costas y Carlos Mesa. Foto: Archivo.[/caption]
El Gobernador Adrián Oliva y sus aliados del Frente Revolucionario de Izquierda, la histórica sigla nacional de Motete Zamora, reaccionó a los tiempos y ofrecieron el vehículo a Mesa. El 28 de noviembre se cerró cualquier posibilidad de que la oposición concurriera en un solo bloque. Más al contrario, fueron ocho binomios los que se registraron en ocho partidos además de los candidatos del MAS.
La sorpresa de ese día la dio Samuel Doria Medina. Bolivia Dice No mantuvo en secreto su binomio hasta el último día, en lo que se supone una negociación a muerte nunca desvelada. Doria Medina quería ser candidato, pero Demócratas no cedió. Horas antes del cierre, Doria Medina dijo que no participaría y Demócratas colocó a Óscar Ortiz y Wilson Rodríguez, senador potosino, como candidatos a la Presidencia.
Unidad
Toda la oposición reclamó unidad para hacer frente a Evo Morales invocando los resultados del referéndum; después aparecieron ocho frentes
Ese mismo día, Carlos Mesa desveló su candidato a la Vicepresidencia: Gustavo Pedraza, intelectual cruceño de su estrecha confianza – fue ministro en su Presidencia -, con lo que confirmaba la tendencia habitual oriente – occidente y cerraba la puerta a la inclusión de un perfil femenino.
Sorprendió la aparición de dos históricos acompañados por jóvenes inéditos: Jaime Paz con Paola Barriga como binomio por el PDC; Víctor Hugo Cárdenas y Humberto Peinado por UCS. También sorprendió la aparición del MNR en solitario con Virginio Lema y su discurso antipolíticos a la cabeza junto a Fernando Untoja.
Además se anotaron Ruth Nina y Leopoldo Chuy por PAN – Bol; Félix Patzi por el Tercer Sistema e Israel Rodríguez por el Frente Para la Victoria.
Una campaña larga
Como la primaria se convirtió en una pantomima, al no tener competencia en ninguna de las fórmulas, los binomios lanzaron sus campañas prematuramente, incluyendo giras por todo el país, lemas, logos, posicionamientos, etc. Algunos fueron más intensos, otros más estratégicos. Casi todos tuvieron problemas. A algunos todavía se les espera, pues ni siquiera habilitaron una cuenta de twitter para difundir sus noticias.
Una de las candidaturas más rocambolescas fue la de PAN – Bol, que ya tenía problemas antes de confirmarse la dupla de un partido que nadie conocía, que se impulsó desde Tarija, que resultó ser uno de los que acreditó más militantes y que no tuvo pudor en señalar que los logró en ferias, peregrinaciones, etc., acabó protagonizando accidentes, amenazas de muerte, y peleas entre el binomio.
Patzi voló por los aires el día que planteó aquello de “acompañar a las mujeres al trabajo” como forma de eliminar los feminicidios y Cárdenas también tuvo “momentos de gloria” cuando habló de armar a las mujeres o, sobre todo, industrializar la marihuana. Ambos bordeaban el 4 - 5 por ciento en las primeras encuestas, pero acabaron devorados por el “fenómeno Chi”.
El PDC registró su candidatura el 28 de noviembre de 2018 con puñetazos a las puertas del TSE. Norma Piérola, uno de los rostros de ese partido en la Asamblea Plurinacional, se negaba a que Jaime Paz y Paola Barriga fueran el binomio elegido. Lo cierto es que Paz, socialdemócrata clásico, y Barriga, presentada como luchadora por los derechos humanos, casaban más o menos poco con los valores tradicionales del PDC. Jaime Paz acabó dando un paso al costado para la fortuna de su hijo Rodrigo Paz, alcalde de Tarija, amenazado en su discurso de regeneración. Como una exhalación tomó la posta Chi Hyun Chung, pastor evangélico, coreano – boliviano, médico, millonario. Canela en rama para cualquier estratega que no dudó en explotar su lado más retrógrado para hacerse conocer de inmediato. Esa es su arma, y el humor en las redes. Nada se sabe de su programa e intenciones, que seguramente no coincide con el registrado en el TSE, pero ya apunta a tercera fuerza.
En el MNR hay cierta consternación, más allá de la buena predisposición de su candidato Virginio Lema, que sigue asegurando que será presidente e incluso llegó a decir que “el MAS va a perder la sigla”. Lema lanzó su fundación medioambiental con el incendio de Sama en 2017 y hoy la referencia como punto de partida. Se centró en las redes y ha hecho tantas propuestas hasta hoy – del IVA a jurar sobre la Biblia pasando por la no reelección y otras – que es difícil de retener. Su cierre de campaña es hoy en un salón anexo a la plaza principal de Tarija.
De tres a cuatro
Demócratas no se ruborizó cuando Samuel Doria Medina le retiró el apoyo el mismo día que se presentaban candidatos. Tampoco lo hizo en julio, cuando su candidato a la Vicepresidencia, el potosino Wilson Rodríguez, se bajó de la candidatura criticando a Rubén Costas y asegurando que eran funcionales al MAS al dividir a la oposición.
Bolivia Dice No sustituyó a Rodríguez por Shirley Franco y respondió furibundamente, doblegando la campaña contra Carlos Mesa, buscando en ese nicho de votos más opciones con el fichaje de la cochabambina. Su mensaje se centró en: “Manos limpias” y “soy el que más crece”. Con la primera, acorraló a Mesa, que no quiso responder al asunto de PAT; la segunda, sin embargo, fue devorada por el propio tiempo, y por Chi en seis departamentos, incluido Tarija. Ayer fue su cierre de campaña en el Parque Temático. Un cierre “diferente”, solo con “militantes” y donde no estuvo Óscar Montes, su aliado estratégico que aseguró que empujaría la campaña pero que apenas ha participado en algún spot.
La campaña de Carlos Mesa tardó en arrancar y se estancó pronto. Los datos lo evidencian como el mejor situado para disputar el poder a Evo Morales, aunque también está más bajo que los porcentajes que obtenía en las encuestas en que se incluía antes de ser candidato. Mesa recibió el apoyo de Luis Revilla en La Paz y Adrián Oliva en Tarija; ambos recibieron algunos ajustes judiciales posteriores sin que eso causara efecto en la intención de voto, que se mantuvo más o menos estable.
Mesa sumó apoyos y aliados, algunas críticas a sus listas, y sobre todo un ataque dirigido a la línea de flotación de su campaña. Aparecieron facturas y pagos del pasado a PAT, que desde el MAS y BDN se adjudicaron a Gonzalo Sánchez de Lozada y una supuesta “compra” de la candidatura. Mesa no respondió argumentando que se trataba de “guerra sucia”, y lo cierto es que ha hecho mella, pues el candidato dejó de aparecer en los medios un largo tiempo. A pesar de ello, se mantiene en márgenes de forzar la segunda vuelta.
El MAS seguro
Mientras la oposición peleaba entre sí, el MAS ha seguido manejando los tiempos durante la campaña. Primero con las Primarias, después cerrando cualquier tipo de “rebelión” internacional conquistando incluso al secretario general de la OEA, Luis Almagro, tan crítico con Venezuela que sin embargo dio un respaldo esencial al no cuestionar la repostulación.
Fue en mayo, desde entonces la campaña contra la repostulación perdió fuelle y cada cual se dedicó a hacer política mientras el Gobierno apuntalaba también las relaciones con la nueva Brasil de Jair Bolsonaro y la Argentina de Mauricio Macri. E incluso con el grupo de Lima.
El inicio de la campaña formal, que el MAS quería vincular al “Futuro Seguro”, conscientes de su valor diferencial, se retrasó por la eclosión del incendio en la Chiquitanía y todas sus ramificaciones. Una mala respuesta inicial de crisis lo hizo retroceder, pues de minimizar se pasó a cargar todas las expectativas sobre el supertánker y a negar sin argumentar la petición de ayuda internacional. Después, Morales, en un acto desde Chimoré, tuvo que hacer lo que tantas veces, corregir, matizar y abrirse. Desde entonces se supo que el incendio se iba a apagar. Y aunque motivó cabildos, y aunque patinaron con algunas fotos con “chisguete”, el Gobierno volvió a argumentar su lema de campaña.
[caption id="attachment_486087" align="alignright" width="300"] Foto: ABI[/caption]
Quedan cuatro días para reflexionar el voto y recordar, tal vez, todo lo que ha pasado en esta campaña y en todo este siglo, antes de tomar decisiones.
Variables por fuera de las encuestas
Más allá de los datos que han ofrecido las encuestas publicadas en el plazo permitido, han dejado en evidencia que todavía hay un 8-10 por ciento que está indeciso, y aunque unos consideran que es más voto oculto del MAS y otros opositores que tendrán que “taparse la nariz”, no son las únicas variables decisivas.
Un dato a tomar en cuenta es el del voto en el exterior. En el padrón hay habilitados 341.001 residentes en el exterior y que votarán en los consulados. Representan un 4,6% del total del electorado, apenas dos décimas menos que todos los habilitados en Tarija.
En 2014 había 271.896 habilitados para votar en el exterior, de los que lo hicieron algo más de 168.000. El 72,29% lo hizo por el presidente Evo Morales. En Argentina, el país donde más ha crecido el padrón para 2019, el 92,25% lo hizo por el Movimiento Al Socialismo.
“No hay ningún motivo para pensar que los resultados ahora puedan ser muy diferentes” señala uno de los analistas, que recuerda que el voto en el exterior solo influye en el voto presidencial y no en el reparto de escaños.
¿Quién pierde la personería?
Otro asunto no del todo aclarado, ya que hay colisión entre lo que dice la Ley Electoral 026 y la ley de Partidos, es qué pasará con los partidos que no alcancen el 3% para salvar la sigla. En la actualidad se estima que entre MNR, UCS, PAN Bol, MTS y FPV pueden sumar un 5 por ciento de los votos.
En 2014, el MSM y el partido Verde perdieron la personería y su votación fue considerada nula, lo que en todos los casos favorece a la fuerza más votada, ya que amplía los porcentajes y diferencias entre fuerzas. En 2014 fue abrumadora la mayoría de Evo Morales con un 61% de la votación, por lo que el asunto pasó desapercibido. En esta ocasión puede marcar diferencias entre la primera y la segunda vuelta.
La campaña empezó en 2018, ni bien se había esfumado la posibilidad de obtener una victoria en la Corte Internacional de Justicia de La Haya sobre el diferendo marítimo. Unos días antes se había aprobado la Ley de Partidos, que incluía unas inéditas elecciones primarias obligatorias para los partidos. El sábado 6 de octubre, Carlos Mesa, que había colaborado como vocero en la causa nacional, lanzó su candidatura a través de YouTube, aun sin tener claro con qué sigla se iba a presentar.
El debate se centró unas semanas sobre la posibilidad de que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) desoyera la sentencia constitucional que eliminó la limitación de mandatos en la Constitución Política del Estado y no habilitara al binomio de Evo Morales – Álvaro García Linera, algo que no sucedió.
Con el calendario apretado, y solo dos candidatos confirmados: Evo Morales y Carlos Mesa, aunque este último sin partido, el 13 de noviembre se agotaba el plazo para presentar alianzas ante el TSE. La sorpresa la dieron Unidad Nacional y Demócratas, rememorando la alianza de 2014, Rubén Costas y Samuel Doria Medina registraron “Bolivia Dice No”, instrumentalizando uno de los lemas del referéndum de febrero de 2016 pero sin presentar todavía candidatos.
[caption id="attachment_208280" align="alignright" width="300"] Samuel Doria Medina, Rubén Costas y Carlos Mesa. Foto: Archivo.[/caption]
El Gobernador Adrián Oliva y sus aliados del Frente Revolucionario de Izquierda, la histórica sigla nacional de Motete Zamora, reaccionó a los tiempos y ofrecieron el vehículo a Mesa. El 28 de noviembre se cerró cualquier posibilidad de que la oposición concurriera en un solo bloque. Más al contrario, fueron ocho binomios los que se registraron en ocho partidos además de los candidatos del MAS.
La sorpresa de ese día la dio Samuel Doria Medina. Bolivia Dice No mantuvo en secreto su binomio hasta el último día, en lo que se supone una negociación a muerte nunca desvelada. Doria Medina quería ser candidato, pero Demócratas no cedió. Horas antes del cierre, Doria Medina dijo que no participaría y Demócratas colocó a Óscar Ortiz y Wilson Rodríguez, senador potosino, como candidatos a la Presidencia.
Unidad
Toda la oposición reclamó unidad para hacer frente a Evo Morales invocando los resultados del referéndum; después aparecieron ocho frentes
Ese mismo día, Carlos Mesa desveló su candidato a la Vicepresidencia: Gustavo Pedraza, intelectual cruceño de su estrecha confianza – fue ministro en su Presidencia -, con lo que confirmaba la tendencia habitual oriente – occidente y cerraba la puerta a la inclusión de un perfil femenino.
Sorprendió la aparición de dos históricos acompañados por jóvenes inéditos: Jaime Paz con Paola Barriga como binomio por el PDC; Víctor Hugo Cárdenas y Humberto Peinado por UCS. También sorprendió la aparición del MNR en solitario con Virginio Lema y su discurso antipolíticos a la cabeza junto a Fernando Untoja.
Además se anotaron Ruth Nina y Leopoldo Chuy por PAN – Bol; Félix Patzi por el Tercer Sistema e Israel Rodríguez por el Frente Para la Victoria.
Una campaña larga
Como la primaria se convirtió en una pantomima, al no tener competencia en ninguna de las fórmulas, los binomios lanzaron sus campañas prematuramente, incluyendo giras por todo el país, lemas, logos, posicionamientos, etc. Algunos fueron más intensos, otros más estratégicos. Casi todos tuvieron problemas. A algunos todavía se les espera, pues ni siquiera habilitaron una cuenta de twitter para difundir sus noticias.
Una de las candidaturas más rocambolescas fue la de PAN – Bol, que ya tenía problemas antes de confirmarse la dupla de un partido que nadie conocía, que se impulsó desde Tarija, que resultó ser uno de los que acreditó más militantes y que no tuvo pudor en señalar que los logró en ferias, peregrinaciones, etc., acabó protagonizando accidentes, amenazas de muerte, y peleas entre el binomio.
Patzi voló por los aires el día que planteó aquello de “acompañar a las mujeres al trabajo” como forma de eliminar los feminicidios y Cárdenas también tuvo “momentos de gloria” cuando habló de armar a las mujeres o, sobre todo, industrializar la marihuana. Ambos bordeaban el 4 - 5 por ciento en las primeras encuestas, pero acabaron devorados por el “fenómeno Chi”.
El PDC registró su candidatura el 28 de noviembre de 2018 con puñetazos a las puertas del TSE. Norma Piérola, uno de los rostros de ese partido en la Asamblea Plurinacional, se negaba a que Jaime Paz y Paola Barriga fueran el binomio elegido. Lo cierto es que Paz, socialdemócrata clásico, y Barriga, presentada como luchadora por los derechos humanos, casaban más o menos poco con los valores tradicionales del PDC. Jaime Paz acabó dando un paso al costado para la fortuna de su hijo Rodrigo Paz, alcalde de Tarija, amenazado en su discurso de regeneración. Como una exhalación tomó la posta Chi Hyun Chung, pastor evangélico, coreano – boliviano, médico, millonario. Canela en rama para cualquier estratega que no dudó en explotar su lado más retrógrado para hacerse conocer de inmediato. Esa es su arma, y el humor en las redes. Nada se sabe de su programa e intenciones, que seguramente no coincide con el registrado en el TSE, pero ya apunta a tercera fuerza.
En el MNR hay cierta consternación, más allá de la buena predisposición de su candidato Virginio Lema, que sigue asegurando que será presidente e incluso llegó a decir que “el MAS va a perder la sigla”. Lema lanzó su fundación medioambiental con el incendio de Sama en 2017 y hoy la referencia como punto de partida. Se centró en las redes y ha hecho tantas propuestas hasta hoy – del IVA a jurar sobre la Biblia pasando por la no reelección y otras – que es difícil de retener. Su cierre de campaña es hoy en un salón anexo a la plaza principal de Tarija.
De tres a cuatro
Demócratas no se ruborizó cuando Samuel Doria Medina le retiró el apoyo el mismo día que se presentaban candidatos. Tampoco lo hizo en julio, cuando su candidato a la Vicepresidencia, el potosino Wilson Rodríguez, se bajó de la candidatura criticando a Rubén Costas y asegurando que eran funcionales al MAS al dividir a la oposición.
Bolivia Dice No sustituyó a Rodríguez por Shirley Franco y respondió furibundamente, doblegando la campaña contra Carlos Mesa, buscando en ese nicho de votos más opciones con el fichaje de la cochabambina. Su mensaje se centró en: “Manos limpias” y “soy el que más crece”. Con la primera, acorraló a Mesa, que no quiso responder al asunto de PAT; la segunda, sin embargo, fue devorada por el propio tiempo, y por Chi en seis departamentos, incluido Tarija. Ayer fue su cierre de campaña en el Parque Temático. Un cierre “diferente”, solo con “militantes” y donde no estuvo Óscar Montes, su aliado estratégico que aseguró que empujaría la campaña pero que apenas ha participado en algún spot.
La campaña de Carlos Mesa tardó en arrancar y se estancó pronto. Los datos lo evidencian como el mejor situado para disputar el poder a Evo Morales, aunque también está más bajo que los porcentajes que obtenía en las encuestas en que se incluía antes de ser candidato. Mesa recibió el apoyo de Luis Revilla en La Paz y Adrián Oliva en Tarija; ambos recibieron algunos ajustes judiciales posteriores sin que eso causara efecto en la intención de voto, que se mantuvo más o menos estable.
Mesa sumó apoyos y aliados, algunas críticas a sus listas, y sobre todo un ataque dirigido a la línea de flotación de su campaña. Aparecieron facturas y pagos del pasado a PAT, que desde el MAS y BDN se adjudicaron a Gonzalo Sánchez de Lozada y una supuesta “compra” de la candidatura. Mesa no respondió argumentando que se trataba de “guerra sucia”, y lo cierto es que ha hecho mella, pues el candidato dejó de aparecer en los medios un largo tiempo. A pesar de ello, se mantiene en márgenes de forzar la segunda vuelta.
El MAS seguro
Mientras la oposición peleaba entre sí, el MAS ha seguido manejando los tiempos durante la campaña. Primero con las Primarias, después cerrando cualquier tipo de “rebelión” internacional conquistando incluso al secretario general de la OEA, Luis Almagro, tan crítico con Venezuela que sin embargo dio un respaldo esencial al no cuestionar la repostulación.
Fue en mayo, desde entonces la campaña contra la repostulación perdió fuelle y cada cual se dedicó a hacer política mientras el Gobierno apuntalaba también las relaciones con la nueva Brasil de Jair Bolsonaro y la Argentina de Mauricio Macri. E incluso con el grupo de Lima.
El inicio de la campaña formal, que el MAS quería vincular al “Futuro Seguro”, conscientes de su valor diferencial, se retrasó por la eclosión del incendio en la Chiquitanía y todas sus ramificaciones. Una mala respuesta inicial de crisis lo hizo retroceder, pues de minimizar se pasó a cargar todas las expectativas sobre el supertánker y a negar sin argumentar la petición de ayuda internacional. Después, Morales, en un acto desde Chimoré, tuvo que hacer lo que tantas veces, corregir, matizar y abrirse. Desde entonces se supo que el incendio se iba a apagar. Y aunque motivó cabildos, y aunque patinaron con algunas fotos con “chisguete”, el Gobierno volvió a argumentar su lema de campaña.
[caption id="attachment_486087" align="alignright" width="300"] Foto: ABI[/caption]
Quedan cuatro días para reflexionar el voto y recordar, tal vez, todo lo que ha pasado en esta campaña y en todo este siglo, antes de tomar decisiones.
Variables por fuera de las encuestas
Más allá de los datos que han ofrecido las encuestas publicadas en el plazo permitido, han dejado en evidencia que todavía hay un 8-10 por ciento que está indeciso, y aunque unos consideran que es más voto oculto del MAS y otros opositores que tendrán que “taparse la nariz”, no son las únicas variables decisivas.
Un dato a tomar en cuenta es el del voto en el exterior. En el padrón hay habilitados 341.001 residentes en el exterior y que votarán en los consulados. Representan un 4,6% del total del electorado, apenas dos décimas menos que todos los habilitados en Tarija.
En 2014 había 271.896 habilitados para votar en el exterior, de los que lo hicieron algo más de 168.000. El 72,29% lo hizo por el presidente Evo Morales. En Argentina, el país donde más ha crecido el padrón para 2019, el 92,25% lo hizo por el Movimiento Al Socialismo.
“No hay ningún motivo para pensar que los resultados ahora puedan ser muy diferentes” señala uno de los analistas, que recuerda que el voto en el exterior solo influye en el voto presidencial y no en el reparto de escaños.
¿Quién pierde la personería?
Otro asunto no del todo aclarado, ya que hay colisión entre lo que dice la Ley Electoral 026 y la ley de Partidos, es qué pasará con los partidos que no alcancen el 3% para salvar la sigla. En la actualidad se estima que entre MNR, UCS, PAN Bol, MTS y FPV pueden sumar un 5 por ciento de los votos.
En 2014, el MSM y el partido Verde perdieron la personería y su votación fue considerada nula, lo que en todos los casos favorece a la fuerza más votada, ya que amplía los porcentajes y diferencias entre fuerzas. En 2014 fue abrumadora la mayoría de Evo Morales con un 61% de la votación, por lo que el asunto pasó desapercibido. En esta ocasión puede marcar diferencias entre la primera y la segunda vuelta.