Gobernación cuestiona inversión en gasoducto hacia Paraguay
El secretario de Hidrocarburos de la Gobernación, Freddy Castrillo, cuestionó el anuncio del Gobierno nacional sobre una supuesta inversión de 60 millones de dólares que realizará para la construcción de un gasoducto desde Villa Montes hasta Paraguay y señaló que antes de establecer...



El secretario de Hidrocarburos de la Gobernación, Freddy Castrillo, cuestionó el anuncio del Gobierno nacional sobre una supuesta inversión de 60 millones de dólares que realizará para la construcción de un gasoducto desde Villa Montes hasta Paraguay y señaló que antes de establecer compromisos con los países que demandan gas a Bolivia se debería presentar el informe de la cuantificación de reservas hidrocarburíferas que lleva siete meses de retraso.
En una publicación en la página del Ministerio de Hidrocarburos, el ministro Luis Alberto Sánchez, expresó que “los equipos técnicos de Bolivia y Paraguay trabajan actualmente en la construcción de un gasoducto de 12 pulgadas que tendrá una inversión de 60 millones de dólares que irá desde Villa Montes al chaco paraguayo” y que mientras se construya el gasoducto, Bolivia podría abastecer a través de Gas Natural Licuado (GNL) al mercado paraguayo.
El anuncio, reverdecido tras la asunción del nuevo presidente paraguayo Mario Abdo, data de 2014, cuando se recuperaron relaciones con Paraguay a través de Horacio Cartes tras el impase con el interventor Federico Franco, beneficiario del derrocamiento parlamentario de Fernando Lugo.
Según Sánchez, las empresas de ambos países vienen trabajando para conformar una empresa mixta que se encargue del engarrafado y la comercialización de este combustible en Paraguay e informó que en lo que respecta al abastecimiento de GLP, Bolivia se convirtió en su principal proveedor dentro el mercado paraguayo, con el 95 por ciento. Sin embargo, Castrillo aclaró que “el mercado paraguayo es bastante chico y en el mejor de los casos demanda 2 o 3 millones de pies cúbico por día”, por lo que argumentó que se deberá hacer un análisis para determinar si la logística de traslado del gas y las inversiones en la construcción del gasoducto son justificables y retornables.
“Lo que debe justificar el ministerio de Hidrocarburos es la inversión, la tasa de retorno. Nosotros pedimos, a través de los medios, información sobre esta posibilidad y sobre el estudio que demuestre la rentabilidad del proyecto y de las inversiones. Estamos de acuerdo en encontrar nuevos mercados para el gas boliviano pero no sabemos si esto obedece a un trato serio que se haya sostenido con el Gobierno de Paraguay o una de las tantas posibilidad que se manejan”, manifestó Castrillo.
Otro punto que se va negociar con el país vecino es la venta de urea boliviana, “estamos negociando la compra, a corto plazo, de urea boliviana, fertilizante altamente demandado por los países de la región”, dijo Sánchez.
Paraguay, con seis millones de habitantes muy dispersas en el territorio, pues solo medio millón vive en Asunción y su área de influencia, es además exportador neto de electricidad gracias a sus hidroeléctricas. En ese sentido, el gas solo serviría para el consumo doméstico, cuyos volúmenes pueden resultar insignificantes y no compensar siquiera el costo de mantenimiento y transporte.
En una publicación en la página del Ministerio de Hidrocarburos, el ministro Luis Alberto Sánchez, expresó que “los equipos técnicos de Bolivia y Paraguay trabajan actualmente en la construcción de un gasoducto de 12 pulgadas que tendrá una inversión de 60 millones de dólares que irá desde Villa Montes al chaco paraguayo” y que mientras se construya el gasoducto, Bolivia podría abastecer a través de Gas Natural Licuado (GNL) al mercado paraguayo.
El anuncio, reverdecido tras la asunción del nuevo presidente paraguayo Mario Abdo, data de 2014, cuando se recuperaron relaciones con Paraguay a través de Horacio Cartes tras el impase con el interventor Federico Franco, beneficiario del derrocamiento parlamentario de Fernando Lugo.
Según Sánchez, las empresas de ambos países vienen trabajando para conformar una empresa mixta que se encargue del engarrafado y la comercialización de este combustible en Paraguay e informó que en lo que respecta al abastecimiento de GLP, Bolivia se convirtió en su principal proveedor dentro el mercado paraguayo, con el 95 por ciento. Sin embargo, Castrillo aclaró que “el mercado paraguayo es bastante chico y en el mejor de los casos demanda 2 o 3 millones de pies cúbico por día”, por lo que argumentó que se deberá hacer un análisis para determinar si la logística de traslado del gas y las inversiones en la construcción del gasoducto son justificables y retornables.
“Lo que debe justificar el ministerio de Hidrocarburos es la inversión, la tasa de retorno. Nosotros pedimos, a través de los medios, información sobre esta posibilidad y sobre el estudio que demuestre la rentabilidad del proyecto y de las inversiones. Estamos de acuerdo en encontrar nuevos mercados para el gas boliviano pero no sabemos si esto obedece a un trato serio que se haya sostenido con el Gobierno de Paraguay o una de las tantas posibilidad que se manejan”, manifestó Castrillo.
Otro punto que se va negociar con el país vecino es la venta de urea boliviana, “estamos negociando la compra, a corto plazo, de urea boliviana, fertilizante altamente demandado por los países de la región”, dijo Sánchez.
Paraguay, con seis millones de habitantes muy dispersas en el territorio, pues solo medio millón vive en Asunción y su área de influencia, es además exportador neto de electricidad gracias a sus hidroeléctricas. En ese sentido, el gas solo serviría para el consumo doméstico, cuyos volúmenes pueden resultar insignificantes y no compensar siquiera el costo de mantenimiento y transporte.