Tarija: más vulnerable y menos “influyente” en la economía boliviana

Durante tres años consecutivos, la economía tarijeña no sólo redujo su crecimiento, sino que de hecho decreció. Los datos disponibles oficialmente en el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) muestran que en 2015 el PIB tarijeño decreció en -2,73%, en 2016 lo hizo en -6,15%, y en 2017 la caída fue de -3,66%.

Mientras tanto, la población espera los datos consolidados del año 2018 y proyecciones oficiales para el 2019.

La coincidencia de estas cifras negativas con la caída del precio del petróleo (y por tanto también del gas exportado por Tarija y Bolivia) son consecuencia de la elevada dependencia respecto al gas, según han manifestado autoridades departamentales y nacionales, situación de la que los tarijeños son plenamente conscientes.

Precisamente, el sector hidrocarburífero tuvo una caída de su PIB en -11,14% en 2017, arrastrando la economía regional hacia cifras negativas. También decreció la construcción en -1,69%.

Los sectores que más crecieron fueron el de Transporte (5,46%) y el de Servicios Financieros (5,08%), seguidos de Servicios Comunales, Sociales, Personales y Domésticos (4,81%), Restaurantes y Hoteles (4,57%), Comercio (4,42%) y Manufactura (3,92%). Otros sectores crecieron en menor proporción.

Estos números positivos lograron acolchonar levemente el decrecimiento departamental, pero de manera insuficiente para revertir los números rojos, que parecen estar convirtiéndose en la nueva realidad post-bonanza. La dependencia extractiva de Tarija se ha profundizado, según análisis como el de Fundación Milenio, por lo que las fluctuaciones en los precios internacionales del petróleo tienen fuerte impacto en la economía regional.

“La recuperación de 2017 se debió enteramente a los mayores precios, ya que el volumen de producción se contrajo nuevamente”, afirma Milenio, y reitera que, si bien el periodo de bonanza logró mayores recursos para el departamento, “mucho de esto se quedó en el Estado y no se procuró una diversificación de su economía”.

Evolución PIB Tarija. Fuente: Milenio con datos del INE

Menos peso económico

Poblacionalmente hablando, Tarija es uno de los departamentos más pequeños de Bolivia. En la última década no significó ni el 5% de la población total boliviana.

Sin embargo, durante ya décadas se ha constituido en una fundamental fuente de ingresos fiscales para el Estado y para las reservas internacionales, ya que el gas que se extrae de su subsuelo es el que mayoritariamente se ha estado exportando a mercados vecinos.

El año 2006, el departamento de Tarija tuvo una participación del 11,79% en el PIB nacional. Ésta no disminuyó significativamente ni siquiera en los años posteriores a la gran crisis internacional de 2008. Al contrario, llegó a su punto más alto el año 2013, cuando su participación en el PIB nacional alcanzó el 14,29%, situándose en el tercer lugar, superando a Cochabamba (que ese año tuvo una participación de 14,12%), y por debajo de Santa Cruz (28,11%) y La Paz (24,96%).

Pero tanto por la crisis de precios como por el bajón de la producción fruto de la declinación de los campos, su importancia económica se ha reducido ininterrumpidamente en los últimos años. Para 2017, los mismos datos del INE revelan que su participación en el PIB nacional ha caído al 8,02%.

Esta elevada variabilidad del crecimiento económico y de su importancia relativa a nivel país es estructural e histórica, según el análisis realizado por el economista y profesor de posgrado de la Universidad Católica Boliviana, Roger Alejandro Banegas.

“Históricamente, la variabilidad del crecimiento de Oruro, Potosí, Chuquisaca y Tarija ha sido superior al 100%. En cambio, Cochabamba es el departamento con el menor riesgo de Bolivia, ya que la volatilidad registrada en el crecimiento de esta región representa aproximadamente la mitad de la variabilidad de otras regiones”, explica el experto.

Coincidentemente, los que mayores fluctuaciones sufren son aquellos departamentos cuyas economías están más vinculadas al vaivén de los precios internacionales de las materias primas mineras e hidrocarburíferas.

Composición PIB Tarija 2017. Fuente: Milenio con datos del INE

 

Pobreza baja y vuelve a subir

Hace años que expertos advierten que los importantes logros de reducción de la pobreza en Bolivia no eran estructurales, y estaban fuertemente vinculados al crecimiento del PIB y a los ingresos extraordinarios que financiaban políticas redistributivas, pero no de transformación productiva.

El año 2006, la pobreza moderada en Bolivia alcanzaba al 59,9% de la población. Esta se redujo considerablemente hasta 38,6% en 2015, pero volvió a subir al 39,5% en 2016. El 2017 el INE reporta una nueva reducción hasta el 36,4%.

Bolivia: Evolución pobreza moderada. Fuente: INE

La pobreza extrema bajó de 37,7% en 2006 a 16,8% en 2015, y volvió a subir a 18,3% en 2016. Para 2017 se reporta una reducción hasta 17,1%.

Vale agregar que desde el año 2013, el ritmo de reducción de pobreza extrema y moderada se redujo considerablemente. En realidad, los datos del INE muestran que la pobreza moderada fluctúa entre 38 y 37% y la pobreza extrema lo hace entre el 18 y 17%.

Bolivia: Evolución pobreza extrema. Fuente: INE

Sin embargo, el comportamiento de la pobreza en Tarija muestra tendencias aún más fluctuantes y su rebote ha sido mayor.

El año 2011, la pobreza moderada en el departamento de Tarija alcanzó al 42,7% de la población, y se redujo drásticamente en 2012 llegando al 20,1% y al 19,7% en 2013. Pero después de ese año, está nuevamente al alza: 30,1% en 2014, un 32,9% en 2016 y 35,8% en 2017.

La pobreza extrema ha tenido fluctuaciones similares. De 17,6% en 2011 cayó fuertemente al 1% en 2012. Y a partir de ese año volvió a subir a grandes saltos hasta situarse en 14,2% en 2017.

Todos los datos presentados provienen del INE, y muestran que el efecto “rebote” de la pobreza moderada y extrema en Tarija ha sido mucho mayor que a nivel Bolivia.

Crisis de gobiernos subnacionales

Un factor casi determinante en los indicadores de pobreza, especialmente en lo relacionado a las necesidades básicas de la población, tiene que ver con los gobiernos departamentales y municipales.

Esto se debe a que son las gobernaciones y municipios quienes tienen competencia sobre los principales sectores relacionados a la situación de pobreza de la población, y sobre lo que es la protección social, como educación, salud, agua potable, oportunidades económicas/empleo y otros, que también son componentes de la medición de las Necesidades Básicas Insatisfechas.

Bajo el diseño fiscal actual, los ingresos de las gobernaciones y municipios dependen en gran medida del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH), que se ha visto seriamente afectado por la caída del precio del petróleo y del gas.

La Fundación Jubileo advirtió que el presupuesto ejecutado de 2014 en relación al presupuesto 2017, mostró que el ingreso de gobernaciones disminuyó en 55% por concepto de coparticipación de tributos, regalías e IDH. En el caso de los gobiernos municipales, la pérdida acumulada es por 34% en el mismo periodo. En 2018 se mantuvieron estas tendencias.

En este sentido, “preservar o mejorar los avances en la lucha contra la pobreza y otros indicadores sociales depende en gran medida de los gastos e inversiones de gobernaciones y municipios”, afirma Jubileo.

De ahí que los índices de pobreza sean tan fluctuantes y que, particularmente en los últimos años, en regiones como Tarija, hayan subido a niveles cercanos a los registrados a principios de esta década. La reducción de la pobreza no fue estructural.

Línea de pobreza y poder adquisitivo

En 2017 se conoció que, en Tarija, la variación de precios de los alimentos consumidos en el hogar llegó a 22,3% hasta septiembre de ese año. Las legumbres, hortalizas y tubérculos se habían incrementado hasta ese mes en 57,4%. La información era proporcionada la Fundación Jubileo con base en datos del INE.

En el agregado de alimentos consumidos dentro y fuera del hogar, hasta septiembre de 2017, la variación de precios a 12 meses alcanzó a 24,4%. En cambio, el Índice de Precios al Consumidor sin alimentos tuvo una variación de 2,2%.

El dato era preocupante para los expertos de esa institución, ya que “en Tarija, los hogares con menores ingresos (pobres) destinan al gasto de alimentación el 50% de sus ingresos”, por lo que llamaban a autoridades locales y nacionales a evitar que el precio de los alimentos se incremente.

“De lo contrario, los sectores más vulnerables solo podrán consumir menos alimentos o cambiar el consumo a alimentos de menor calidad”, agregaban.

Por otra parte, datos del INE también muestran que las líneas de pobreza extrema y moderada para la ciudad de Tarija son las segundas más elevadas de Bolivia. La línea de pobreza moderada en Tarija capital se situó en Bs. 859,6 mensuales en 2017. Solamente Cochabamba registró una línea de pobreza moderada más elevada ese año.

A su vez, la línea de pobreza extrema fue de Bs. 434,1 ese mismo año, solamente superada por la registrada en la ciudad de La Paz.

Esto significa que, para ser considerado pobre o extremadamente pobre, una persona o familia debe vivir con menos de los respectivos montos en un mes.

Desempleo

A nivel Bolivia, una presentación reciente del Ministro de Economía, Luis Arce Catacora, mostraba que el desempleo abierto urbano bajó de 8,1% en 2005 a 4,5% en 2016. Sin embargo, no se mostró el desempleo rural ni el agregado rural-urbano.

Datos del INE reflejan la Tasa de Desocupación (proporción entre la población desocupada frente al total de la población económicamente activa). Al 2017, la tasa fue de 3,4% a nivel Bolivia. Empero, esta ha ido en aumento desde al menos el año 2013, en la que la tasa fue de 2,9%.

Desempleo más elevado que el promedio nacional

No fue posible encontrar datos oficiales actualizados a nivel de ciudades o departamentos. Sin embargo, representantes de empresarios, trabajadores y Gobernación, han dado sus criterios sobre la situación laboral en Tarija.

En diciembre de 2017, la Federación de Empresarios Privados de Tarija reportó que la tasa de Desocupación era de 9%. Desde la Gobernación estimaron que la cifra es más alarmante, llegando al 20% a nivel departamental.

A principios de este 2019, la Central Obrera Departamental (COD) de Tarija arrojó una cifra que se encuentra en un punto medio, afirmando que el desempleo en el departamento estaba entre el 12 y 15%.

La causa, afirmaron, es el estancamiento de la economía, aparejada con la reducción del empleo formal y el aumento “drástico” del empleo informal. De hecho, la COD afirma que el aumento del empleo informal ayuda a frenar las cifras de desempleo abierto, “porque la población desempleada se dio modos para poder sobrevivir”.