Camila Zerda llevará el sabor boliviano al Mundial de Coctelería
Con más de una década tras la barra, la cruceña Camila Zerda transformó el clásico Grasshopper en un cóctel amazónico y chaqueño que la llevará al Mundial de Coctelería en Dubrovnik, Croacia.
Camila Zerda no improvisó nada. El cóctel con el que ganó el Concurso Nacional de Coctelería en Cochabamba lo llevaba pensando desde hace años: una relectura del Grasshopper clásico, dulce y cremoso, reescrita con copoazú y chocolate blanco, singani y un ahumado de palo santo que la lleva directo al oriente y al Chaco boliviano. “No es un cóctel improvisado, es uno que tiene bastante tiempo de trabajo”, explicó, sobre una receta construida más como archivo de memoria que como ocurrencia de concurso.
El triunfo en Cochabamba no fue su primera exposición internacional. Un año antes, en septiembre de 2025, representó a Bolivia en el XXVIII Campeonato Panamericano de Bartenders, celebrado en el bar Artemisa de Santiago de Chile, y volvió con el premio a Mejor Speech, el único reconocimiento boliviano en una premiación dominada por Estados Unidos, España y Portugal. Dijo entonces que agradecía a las ganadoras anteriores del certamen nacional, porque fueron ellas quienes le enseñaron a perder el miedo y a competir con soltura.
Detrás de la barra hay más de diez años de oficio, pues Camila estudió gastronomía y también es barista, un cruce poco común que le permite pensar un cóctel como quien arma un menú, desde la técnica hasta el discurso que lo acompaña. “Competir es algo que está en mi naturaleza, me encanta la competencia”, dijo, y agregó que disfruta “ese nivel de estrés, el reto, la incomodidad que uno se va generando”, porque esa tensión, sostiene, es la que obliga a salir de la zona de confort y confirma cuánto queda todavía por aprender.
Ahora estudia el reglamento del Mundial de Coctelería de la International Bartenders Association, que se disputará en octubre en Dubrovnik, Croacia, y decide qué insumos bolivianos, como singani o gin nacional, podrá llevar consigo o adaptar en destino. Su ambición es individual y nacional. “Quiero que nos vean un poco más, no solo a nosotros, sino a todas las culturas latinoamericanas”, dice. En su coctelera, el Chaco, la Amazonía y una década de barra confluyen en un mismo trago que aspira a representar, con precisión de oficio, toda una identidad nacional.








