Cuatro libros, cuatro voces: Tarija se encuentra con 3600
Una editorial boliviana de referencia trae al Festival Abril en Tarija una noche con cuatro obras que van del cuento fantástico a la novela íntima, y de la ciencia ficción a la literatura chapaca recuperada del olvido.
La noche del 22 de abril, el Auditorio de la Casa de la Cultura de Tarija se convirtió en el escenario de una de las citas literarias más densas del Festival Abril en Tarija 2026.
La editorial boliviana 3600 presentó cuatro libros de un golpe, y la selección es tan heterogénea como reveladora: una voz que llegó desde el pasado, dos novelas escritas por mujeres que apuestan por lo íntimo y lo especulativo, y un debut en cuento que ya circula con el prestigio silencioso de quien sabe exactamente lo que hace.
El libro más singular de la noche fue Astillas de Churqui, de Walter Alberto Olaguivel Cassón. Poeta y compositor folklórico tarijeño, fundador del MNR en Tarija, diputado, futbolista, exiliado político: Olaguivel escribió estos poemas, coplas y cacharpayas en la distancia, añorando su tierra, y nunca pudo verlos publicados.

Sus hijos Galo y Mariela los encontraron entre sus pertenencias años después de su muerte, y esa noche cerraron el círculo que él dejó abierto. El libro, que 3600 reconoció como “un apasionante viaje a las raíces tarijeñas”, llega cargado de un romanticismo y una picardía que pertenecen a un idioma chapaco que muchos ya no hablan pero que, al leerlo, reconocen como propio.

Isabel Antelo Romero presentó Lo construido y lo que se derrumba, su primera novela y segundo libro tras el volumen de cuentos Memorabilia. Escrita entre 2021 y 2023, ganadora de una mención honrosa en el concurso Jesús Lara, la obra explora una maternidad impuesta desde una primera persona fragmentaria y atemporal. Antelo lo dijo sin rodeos: es una novela sobre maternar, sobre lo que realmente significa construir una familia, escrita con la conciencia de quien viene del cuento y sabe que la brevedad también puede ser una arquitectura.

Pao Sanjinez, aunque tuvo que ausentarse de la presentación, llegó con Pachakuti. Un recuerdo del futuro, novela que cruza la cosmovisión andina con la ciencia ficción para explorar el tiempo como ciclo: el futuro se recuerda, el pasado se construye, el presente es apenas un puente. Una apuesta filosófica y narrativa que ya en su título anuncia que viene a descolocar todo lo conocido.

Con Galería de cuerpos prestados, Jorge Mustaffá presentó diez cuentos de especulación fantástica escritos a lo largo de cinco años, muchos de ellos en los talleres de Mauricio Murillo. Mustaffá, comunicador social y magíster en Literatura por la UASB-Ecuador, construye universos donde el cuerpo es territorio de extrañeza: dobles, transmigración, horror, humor negro, y una apuesta técnica que incluye la segunda persona en futuro y la supresión total de puntuación. Su editor lo llama ilusionista, lo que no es un elogio menor.
Cuatro libros. Una editorial que apuesta. Una ciudad que tiene razones para seguir leyendo.





