Potras, ojotas y piropos en el arranque del Carnaval Chapaco 2026
Entre jinetes, mozas en las ancas y comadres copleras, Tarija vivió la tradicional cabalgata que marca el inicio de la fiesta más chura.
El viernes 23 de enero, Tarija despertó al galope. Desde temprano, más de 150 jinetes llegaron al centro de la ciudad montados en sus briosos alazanes, acompañados de mozas engalanadas con flores, polleras cortas y blusas bordadas. La tradicional Cabalgata del Anuncio del Carnaval Chapaco 2026 llenó las calles de color, erques, cajas y coplas picarescas que anunciaron oficialmente el inicio de la fiesta más esperada del año.

Al ritmo de la rueda chapaca, jinetes de Yesera Centro, Paicho, Coimata, Erquis y otras comunidades recorrieron la avenida Panamericana hasta desembocar en la Plaza Luis de Fuentes. Algunos llevaban a sus mozas en las ancas, cantándoles coplas al oído; otros venían solos, luciendo sus camisas bordadas, ponchos y sombreros. No faltaron las granadas, pasando de mano en mano hasta vaciarse, ni las sonrisas a la cámara de las mozas coquetas mientras sus cortejos se concentraban en controlar al caballo, con seriedad de jinete responsable.

Entre las participantes había rostros conocidos y otros que regresan desde el extranjero, como Martina Buhezo, para vivir otra vez el carnaval en su tierra. Harto querida fue la presencia de las coplas de Yesera que no se pierden esta cita, y las comadres de toda la vida, que continúan la tradición con la misma energía de siempre, demostrando que el carnaval chapaco no tiene edad.

Uno de los momentos más comentados de la jornada fue protagonizado por Luciana Campero, actual candidata a la alcaldía de Tarija, quien casi es derribada por su propio caballo durante el recorrido, cuando bajaban de San Roque por la Gral. Trigo. El animal se encabritó, generando tensión entre quienes la acompañaban, incluido Adrián Oliva, candidato a gobernador de su alianza Patria. Sin embargo, Campero logró controlar al animal y seguir adelante, sonriendo con una mezcla de nerviosismo y complicidad, como quien dice, “sobreviví y aquí sigo”. Política y tradición se encontraron en ese instante precario entre el estribo y el suelo.

Por la noche, se realizó la tradicional “soltada del diablo”, donde comparsas de diferentes barrios liberaron al espíritu travieso del carnaval entre música, baile y picardía. Con el diablo suelto y las ojotas puestas, Tarija ya está oficialmente en modo carnaval. El viernes 30 de enero se elige a la nueva reina, luego viene la entrada de Compadres (que este año espera romper récords con 33 comparsas y cerca de 5 mil participantes), y siguen las tradiciones que hacen de nuestro Carnaval una experiencia única.

Entre potras de carne y hueso y potras de mirada desafiante, entre ojotas de cuero y ojos que seducen, el carnaval más churo de Bolivia echó a andar y no tiene freno.





