Cuatro voces pictóricas convergen en Tarija con “Cromatismos”
Katterin Carvajal, Leonardo Aliaga, Benito Huarachi y Reinaldo Chávez presentan su encuentro artístico en dos sedes tarijeñas.
Primero, la Casa de la Cultura de Tarija, y luego Los Altos del Marqués, se transformaron en escenarios del diálogo pictórico entre Katterin Carvajal, Leonardo Aliaga, Benito Huarachi y Reinaldo Chávez, artistas que confluyeron en la capital chapaca para presentar la evidencia de su constante búsqueda de identidad, característica del arte latinoamericano desde el siglo XX.
El colectivo Samy Art inauguró su primera estación en la Galería de la Casa de la Cultura entre el 22 de diciembre y el 2 de enero, para luego migrar con variaciones significativas hacia Los Altos del Marqués. Con el desplazamiento, las obras encontraron una respiración distinta, una amplitud que permitió mayor libertad. Aliaga sustituyó óleos por dibujos de trazo intenso; Chávez expandió su presencia cromática; Huarachi mostró con tinta la persistencia que lo caracteriza; y Carvajal espació sus obras con elegancia contemplativa.
En los muros de ambas galerías conviven barcos, memorias, paisajes que oscilan entre el frío y la calidez de la imaginación, guitarras con cuerdas invisibles, familias, mujeres, conciencia política y erotismo. Y aún más, los pepinos del carnaval paceño se miran con las ñustas ancestrales, mientras Don Quijote cabalga con Sancho en tantas y múltiples versiones. Los toros embisten en serie, los gallos hacen peleas únicas, y las wacas siguen su paso hacia el ritual infinito.
Leonardo Aliaga, reconocido caricaturista político devenido en artista plástico, nos trae su expresionismo social con una intuición afilada por décadas de observación. Benito Huarachi, el potosino adoptado por Tarija, despliega su maestría con sus célebres quijotes y una serie de toros descomunales. Reinaldo Chávez, convierte todas sus observaciones en un mundo donde la carne y el color se asemejan tanto a las de las piedras del fondo de los ríos, pulidas por la danza del tiempo. Y está Katterin Carvajal, cuya presencia en esta muestra colectiva confirma su pertenencia a una generación que continúa construyendo el lenguaje visual boliviano con sensibilidad.
El texto curatorial de “Cromatismos” en Los Altos del Marqués enuncia que estos cuatro maestros replantean su mundo circundante y construyen desde emociones y sentimientos antes que desde conceptos. Cada tanto, la plástica nacional nos nutre con la obra de algunos buscadores de códigos visuales propios. En esta exposición con doble encarnación espacial, Tarija puede disfrutar el testimonio vivo de esa búsqueda.
Como para no perdérsela.





