Julieta Deossa: De Tarija a la palestra de Europa
El escritor René Aguilera Fierro comparte la odisea de una artista colombiana que encontró en nuestra tierra el trampolín hacia la inmensidad del mundo del arte.
El arte es la más pura expresión de los sentimientos, y Julieta Deossa, colombiana que expuso con mucho éxito en Tarija, supo viajar en el tren del alma. Desde muy pequeña, gustó de la música, la pintura y la poesía, y modelaba con arcilla el motivo de sus juegos.
Su tierra natal cinceló en su andar el canto de los pájaros y el colorido del campo. Los cafetales armaron la policromía de sus pinceles. Su pueblo reconoció su talento y Julieta Deossa lo plasmó en versos, esculturas y colores.
Italia le abrió las puertas del universo y Bolivia le enseñó el camino del triunfo. Antes que pudiera controlar su felicidad, Tarija la premiaba con la gran medalla de oro “Casa de la Cultura”, y la Unesco la nombraba “Embajadora Universal de la Cultura”, mientras que Salerno en su Bienal le concedió el primer premio, y Roma un tercer lugar.
Recorrió Italia y Francia, y su arte anduvo por las costas del mediterráneo español. No había deshecho las maletas cuando fue sorprendida por una beca de la Universidad Complutense de Madrid. Sus lágrimas se consumieron en el regazo materno.
Lo dejó todo, estabilidad económica y amor filial. A cambio, Madrid le dio un hogar de arte con exposiciones, y murales que realizó en Málaga. Ingresó a medios de comunicación, como emisora en Canal 33, como columnista en el Diario de Madrid y en el periódico Siglo XXI.
Importantes grupos de artistas y escritores conforman su círculo social, cultural y universitario, como la fundación Antonio Montes y la editorial Sial Pigmalión de Madrid. Realiza permanentes exposiciones en diversos países de América y Europa.
La nueva técnica adoptada por la artista es la “resina pigmentada”, o pastel en seco, técnica que le dio la posibilidad de atrapar la luz, jugar con las sombras que transitan por las proporciones de la anatomía que se complementan con las expresiones propias su creatividad.
Sus figuras cobran vida en la fina textura de la piel y la sensación de movimientos de sus modelos. No son figuras congeladas, son anfitrionas con atractivos de belleza, las que se lucieron en las exposiciones madrileñas comentadas por las revistas especializadas más importantes de Europa y México.
Autor: René Aguilera Fierro





