Guillermo Morales, el vendedor que convirtió su pasión por el cabello en 45 años de industria
Desde recorrer Bolivia en su auto personal enseñando a peluqueros hasta dirigir la producción y exportación de productos de belleza, el gerente general de Belmed Wella Bolivia mantiene la filosofía que lo impulsó desde el inicio: “O la quieres o la aceptas, o no pasa nada”.
Guillermo Morales ch’alla con pétalos de rosa y alcohol al finalizar su discurso. El gesto ancestral cierra la inauguración de la nueva tienda de Belmed Wella en la plaza principal de Tarija, y revela algo sobre el hombre que lleva más de 45 años en la industria de la belleza: sabe combinar tradición y modernidad, economía y pasión.
“Yo soy un apasionado por los cabellos”, confiesa sin rodeos. Morales, licenciado en economía, comenzó como vendedor en lo que entonces era Casa Bernardo. Viajaba en su coche personal llevando peluqueros a Tarija, Tupiza, Bermejo y Villa Montes para enseñar técnicas de corte. “Yo también tengo manos de peluquero”, asegura con orgullo. Esa combinación entre conocimiento económico y experiencia práctica forjó su trayectoria: “Un vendedor que sabe combinar la economía y las ventas, va a ser un vendedor exitoso”.
Hoy dirige una empresa que transformó su modelo de negocio. Belmed Wella pasó de importar a fabricar bajo licencia alemana en La Paz, exportando a Perú, Colombia y El Salvador. “Bolivia es uno de los países que tienen aún la representación de Wella, produciendo, comercializando y exportando”, destaca. Para Morales, no es un dato menor. “No vendemos vehículos, vendemos belleza. Valoren ustedes, ese es un ítem especial muy importante”.
La crisis económica no lo intimida, pero elige hablar de políticas internas, como mantener al personal, asegurar materias primas, y bajar márgenes de distribución. “Hemos reinvertido las utilidades para continuar trabajando”, explica. Sobre el contrabando, es pragmático: “Uno tiene que aprender a convivir con las cosas duras, porque si no te ahogas”.
En Tarija, donde mantiene una tienda desde hace 20 años con crecimiento sostenido del 4% anual, Morales ve más que un mercado. “La gente tarijeña es agradable, es amistosa”, dice. La nueva sucursal es su apuesta por la ciudad fronteriza, aunque prefiere no revelar cifras de inversión, que están fijadas “en función a la venta. Si la venta crece, Wella automáticamente invierte”.
Mientras promete más visitas, promociones y un departamento técnico que capacite mensualmente a peluqueros de Tarija, Morales resume su filosofía: “Cuando tienes una actividad como esta, o la quieres o la aceptas, o no pasa nada”. Después de 45 años, queda claro cuál fue su elección.








