María Julia Pacheco: Construyendo barrio, construyendo dignidad
Desde las periferias de Tarija, una reportera popular y presidenta vecinal construye liderazgo femenino, ladrillo a ladrillo, demanda tras demanda, con hijos en brazos y micrófono en mano.
“Nosotros lo hemos parido, lo hemos criado”, dice María Julia Pacheco (45), sobre el barrio Los Laureles, fundado hace 11 años en la periferia tarijeña. Al principio no había luz, agua ni calles. Hoy, más de 50 familias habitan ese territorio que “no aparecía en el mapa” y que ella preside mientras ejerce como reportera popular, madre de tres hijos y vicepresidenta de la Federación de Juntas Vecinales Departamental.
Su historia en el activismo comunitario comenzó en 2007, cuando se formó como líder en el Equipo de Comunicación Alternativa con Mujeres (ECAM) y se unió al grupo de comunicadores populares de Mi Barrio. “Era más dar el micrófono a los vecinos, escuchar realidades, avances, logros”, recuerda. Lo hizo mientras criaba a sus hijos, aprendiendo cómo se organizan los barrios y cómo se construye comunidad.
En 2014 compró un lote en lo que sería Los Laureles y transformó su experiencia en acción colectiva. Organizó a los vecinos, propuso el nombre del barrio y, en un gesto revelador, eligió a otra mujer como primera presidenta. “Mi idea siempre ha sido liderizar a las compañeras”, explica.
Parir un barrio, criar la esperanza
María Julia asumió la presidencia en 2021, ya viviendo en el lugar. “Es muy diferente ser dirigente cuando vives en el barrio. Ahí sientes lo que es no tener agua o luz”, dice. Para ella, el liderazgo auténtico se construye desde la vivencia compartida.
La lucha más emblemática ha sido por el alcantarillado. Tras 11 años de espera, el proyecto que involucra a seis barrios recién empezó a ejecutarse en 2023. “A veces no puedes ni tener visitas porque se te llena el pozo”, relata. Cada limpieza cuesta entre 350 y 500 bolivianos. En Los Laureles decidieron no celebrar aniversario “hasta lograr el objetivo”.
Sobre la participación política, es clara: “Los espacios de control social se han perdido. Solamente se informa, sin consultar las realidades. Las autoridades no ven lo que pasa más allá del casco viejo”.
Un mensaje para los 365 días
“Que no sea solo el 11 de octubre”, dice María Julia. “Los 365 días del año debemos luchar por nuestros derechos. Si entre mujeres no nos apoyamos, no aplicamos la sororidad, no avanzamos”.
Su llamado a las mujeres con poder es firme: “Hagan esa toma de decisiones. No vayan solo como adorno. Demuestren su trabajo”.
Para ella, la diferencia entre hombres y mujeres no es de capacidad, sino de fuerza física. Y, aun así, reconoce a las que “cargaron piedras del río con hijos a cuestas, se levantaron a las tres de la mañana y enfrentaron acoso político” para construir el barrio.
Los Laureles sigue creciendo, como los hijos de María Julia y la convicción de que el cambio vendrá de las mujeres que paren barrios y los crían con la terquedad de quien se resiste a desaparecer del mapa.





