Abrigos de Corazón: 300 kilos de solidaridad
La campaña impulsada por el diario El País para ayudar al Hogar La Colmena cierra con una respuesta conmovedora de la ciudadanía tarijeña.
Tarija volvió a demostrar que su corazón es más grande que sus problemas. A pesar del duro contexto económico que atraviesa el país y la región, la campaña “Abrigos de Corazón”, lanzada por El País el pasado 13 de junio, logró reunir cerca de 300 kilos de ropa de abrigo que fueron entregados al Hogar de Rehabilitación La Colmena, administrado por el padre Alejandro Fiorina en San Mateo, y distribuidos entre quienes realmente lo necesitan.
Durante más de dos semanas, vecinas y vecinos de muchos barrios se acercaron a la redacción del diario en la calle Colón con bolsas de chompas, mantas, buzos, guantes, bufandas y otras prendas de invierno. También hubo adhesiones, recogidas a domicilio y algún malentendido: “Un kínder se sumó con mucho entusiasmo y cuando concertamos la entrega había sido de La Paz”, dice Jesús Cantín, coordinador de la campaña. “Por suerte se pudo coordinar con otra campaña similar en la sede de gobierno y las prendas fueron entregadas para el mismo fin”.
El Hogar La Colmena, que trabaja desde hace más de 20 años en la rehabilitación de personas con adicciones, atraviesa actualmente momentos difíciles. Los recortes en los aportes públicos y el aumento “de la demanda” han puesto presión sobre un proyecto que funciona, literalmente, a pulmón. Por eso, el apoyo de la ciudadanía no solo abriga cuerpos este invierno, sino también reafirma la dignidad y el compromiso con quienes buscan reinsertarse a la sociedad. “Tarija ha ido construyendo una identidad donde festejar y compartir es muy importante. De hecho, se utiliza el vino como reclamo turístico, pero en esas hay que ser consciente que muchas personas no son capaces de lidiar con eso”, señala Natalia Seas, jefa de redacción del diario.
Además del alivio inmediato que significa contar con ropa de abrigo en pleno invierno, muchas de las prendas donadas serán restauradas y puestas a punto por el taller de sastrería del propio Hogar, lo que potencia el valor del gesto y reafirma el objetivo de reinserción social que guía su trabajo.
Para El País, esta campaña es también una reafirmación del rol social que debe cumplir un medio de comunicación en tiempos de crisis: ser un puente entre las necesidades urgentes y la voluntad solidaria. Iniciativas como esta nos recuerdan que la empatía no se agota, que la generosidad no se mide por la cantidad, y que incluso en medio de las dificultades, Tarija sigue siendo una comunidad capaz de abrigar con el corazón.
A todos los que participaron, gracias. Gracias por confiar, por acercarse, por poner manos, hombros y ropa a disposición de los demás. Cerramos esta campaña, pero no el compromiso. Porque sabemos que hay muchas otras causas donde el periodismo también puede sumar.








