Lino Alberto Velásquez Barral, inventor del Cacho Aritmético
Einstein decía que “Dios no juega a los dados”, pero quizá ejercita la mente con la propuesta del ingeniero orureño.



En los noventas del siglo pasado, el ingeniero Lino Velásquez comenzó a inventar juegos para motivar y desarrollar las destrezas matemáticas de sus hijos. En ese tiempo, “los daditos” era el más solicitado. Lino usó los dados del cacho para generar operaciones aritméticas, por ejemplo, el número mayor sería la decena, el menor la unidad, y el de en medio un multiplicador, siguiendo la consigna de responder con la mayor agilidad posible. Muy pronto, sus hijos mejoraron su desempeño escolar, y el juego de “los daditos” se convirtió en el Cacho Matemático.
Los resultados fueron tan contundentes que, en 2007, unos 15 años después de “los daditos”, el ingeniero dejó todo lo que estaba haciendo para apostarse por la sistematización de su invento, consiguiendo escribir dos tomos, ya con tercera edición, que abarcan operaciones con números naturales y reales. Además, relató la creación de su método y su propia historia en un libro titulado “Educar Jugando”, donde valora profundamente su origen, el sacrificio y la inteligencia de su madre.
Aunque no precisa de un cubilete, y se pueden añadir tantos dados como se desee, el Cacho Aritmético se limita a las operaciones con números naturales, lo que corresponde a las lecciones de primero a cuarto de primaria, y números reales, lo que abarca fracciones en todas las operaciones, potenciación, radicación y más. También es muy útil para practicar otro tipo de aplicaciones aritméticas de uso cotidiano, como la regla de tres y el cálculo de porcentajes, razones y proporciones.
Para difundir este juego, Lino ha hecho de todo, desde publicar operaciones para dados en medios impresos, hasta producir un programa de televisión, titulado “La hora de los números”, realizado en equipo con sus tres hijos: Lino Iván, Alberto Eduardo, Marinés Susana. Dándolo a conocer de esta manera, poco a poco estudiantes de diversas edades fueron acercándose al Cachódromo, como le llamó a su taller de aprendizaje lúdico.
En su vida, Lino ha sido beneficiado con becas para estudiar en el colegio, y lo mismo ha sucedido con sus hijos. Por tal motivo, siempre ha dado pie a que los estudiantes con potencial se beneficien libremente de su método. Uno de los que más recuerda es el caso de Johnny Barco, un migrante del campo a la ciudad que en apenas cinco meses se convirtió en instructor de estudiantes de colegios privados como el Alemán, La Salle y el Anglo Americano, así como de más de 350 profesores.
Los beneficios del Cacho Aritmético son palpables: desarrolla la autoestima, el sentido sano de competitividad y la agilidad mental. De hecho, tres de sus estudiantes de Cacho Aritmético han llegado a la Olimpiada Internacional de Matemática (IMO por sus siglas en inglés), la más antigua y prestigiosa del mundo. Uno de ellos ya fue aceptado en el MIT, y hay muchos más que continuamente representan a Bolivia en olimpiadas matemáticas latinoamericanas y alrededor del mundo.
Como dice el ingeniero, “estos resultados no me dejan estar tranquilo, me comprometen a seguir”. Por eso, este 2024 celebrará la XIII Olimpiada Mental Matemática en seis ciudades bolivianas, incluyendo Tarija, evento sobre el cual puedes leer a continuación: ¡Inscríbete a la XIII Olimpiada Mental Matemática!