Agustina Rodríguez: “la risa no se compra, se vive”
“Estrellita”, el personaje que creó Agustina Rodríguez Cardozo cuando apenas era una estudiante universitaria y resbaló por azares del destino en el mundo de la animación infantil.
Durante los días de semana, Agustina Rodríguez Cardozo, a sus 45 años, viste de manera formal, como su profesión de contadora general lo amerita y se dirige a su fuente laboral, pero los fines de semana, su vestuario de colores sobrios, “de civil”, como ella lo llama, lo cambia por uno de colores vivos, al igual que su maquillaje. Al verla así, los niños la llaman “Estrellita”.
Es el personaje que creó cuando apenas era una estudiante universitaria y resbaló por azares del destino en el mundo de la animación infantil. En el año de 1996, César Augusto Siles Torres, más conocido en el mundo de la risa como “Pepe Trueno”, se convirtió en su mentor y guía. “Como en esa época estaba estudiando y no tenía los recursos suficientes, acepté la invitación de Pepe, hice la prueba y me gustó la animación infantil”, cuenta Agustina, que permaneció por doce años en el elenco de César, llamado ‘Farolito’.
Ella ha visto pasar un sin número de jovencitas por los recovecos de aquel oficio, buscando, que al igual que ella, sustentar sus estudios, pero, así como llegaban, se marchaban. Pero ¿qué la motivó a quedarse?
Cuando Agustina viste la falta de tul, que se semeja al tutú de una bailarina y ciñe a su rostro la esférica nariz roja, deja de ser Agustina y se convierte en “Estrellita”, la alegre payasita que fomenta los valores y la unión familiar, aún 24 años después. “Las personas te escuchan y siguen tus consejos, algo muy difícil de hacer estando de “civil”, confiesa la madre de familia.
Por el año 2008, fundó su propio elenco llamado ‘Estrellita de colores’, un grupo íntegramente femenino, en el que participa también su pequeña hija, con el pseudónimo de “Ternurita”. “Quiero darle una oportunidad de trabajo a las estudiantes que buscan superarse” asevera.
Este grupo de mujeres, trabaja en la sensibilización de temas como la trata y tráfico de personas, la discriminación y el respeto al medioambiente a través de obras con títeres, hechos por ellas mismas con material reciclado, y show de mimos.
En el año 2015, fue la primera mujer payasa en Tarija cuyas competencias fueron certificadas por el Ministerio de Educación. Más tarde, en el 2019, la labor realizada por más de dos décadas, le darían a Agustina, el reconocimiento como -Mujer destacada- por parte de la Cámara de Diputados.
La pandemia que desató el Covid-19, golpeó abruptamente al sector del entretenimiento, entre ellos, los animadores infantiles, aunque ella sopesa esta situación gracias a su profesión de contadora, pero sus compañeros no corren con la misma suerte. “Yo quiero hablar por ellos, mis compañeros payasos están muy mal; ellos viven del día, algunos son estudiantes y otros padres de familia. La Gobernación dio trabajo y la alcaldía dio unas canastitas, no es suficiente para sustentar una familia”.
El pasado mes de julio, la Gobernación lanzó el fondo de apoyo a la cultura y el deporte (FOPROCUDE), al que varios artistas de este sector adjudicaron sus proyectos, “ellos están cumpliendo, pero hasta ahora no salen los contratos y no les están pagando. Ellos se están arriesgando y salen a las calles a hacer shows de concientización”.
Agustina sabe que el oficio de payaso puede ser, a veces, sacrificado, cuando es la única fuente de ingresos, pero es una labor que “llena el alma”.
“Quiero dar luz, esperanza y alegría a los niños, a las personas mayores y las familias”, dice “Estrellita”.
“Al ser una payasita puedes expresar tus sentimientos sin limitaciones, lo que es difícil estando de civil. Es gratificante saber que te escuchan y te hacen caso”, cuenta Agustina.





