El impacto de la pandemia
Cien millones de empleos se perderán este año por la covid
Se prevé que en 2022 el número desempleados en el mundo se sitúe en 205 millones, muy por encima de los 187 millones de 2019. Hay 3.600 millones de personas que trabajan en todo el globo



El déficit de puestos de trabajo y la reducción de horas de labor como consecuencia de la pandemia covid-19 equivaldrá este año a perder 100 millones de empleos, indicó el informe de perspectivas publicado este miércoles 2 por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en esta ciudad suiza.
Este año, con una recuperación del empleo sujeta al progreso de la vacunación, el déficit de puestos de trabajo llegará a 75 millones y se reducirá a 23 millones en 2022, pero si se le agrega la reducción de horas de labor equivale a 100 millones de empleos a tiempo completo en 2021 y 26 millones en 2022.
En consecuencia, se prevé que en 2022 el número de personas desempleadas en el mundo se sitúe en 205 millones, muy por encima de los 187 millones de 2019.
Esa cifra equivale a una tasa de desocupación de 5,7 por ciento en los aproximadamente 3600 millones de personas que trabajan en todo el globo.
Las regiones más afectadas en el primer semestre de 2021 han sido América Latina y el Caribe, y Europa y Asia Central. En ambas, la pérdida de horas de trabajo superó ocho por ciento en el primer trimestre y seis por ciento en el segundo, mientras que al conjunto mundial correspondieron tasas de 4,8 y 4,4 por ciento.
Se prevé que la recuperación del empleo se acelere en la segunda mitad de 2021, siempre y cuando la situación pandémica general no se agrave y, con la desigualdad de acceso a las vacunas y la limitada capacidad para proveer estímulos fiscales fuertes en muchas economías, la recuperación será dispareja.
La caída del empleo y de las horas de trabajo se ha traducido en una reducción drástica de los ingresos laborales y el consiguiente aumento de la pobreza.
En 2020, los ingresos del trabajo a nivel mundial representaron 3,7 billones (millones de millones) de dólares, 8,3 por ciento menos de lo que habrían sido sin la pandemia.
En comparación con 2019, la categoría de trabajadores pobres o sumamente pobres (es decir, quienes con sus familias viven con una suma inferior a 3,20 dólares por persona al día) se ha engrosado con 108 millones de personas.
Según el informe, “los cinco años de avance hacia la erradicación de la pobreza laboral se han perdido”, y ello empaña el horizonte de conseguir uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), de las Naciones Unidas, el de erradicar la pobreza en 2030.
Dada la falta de protección social generalizada –por ejemplo, la de los 2000 millones de trabajadores del sector informal– las perturbaciones laborales relacionadas con la pandemia han tenido consecuencias catastróficas para los ingresos y los medios de subsistencias de las familias.
Las mujeres se han visto excesivamente afectadas por la crisis. En 2020, la contracción del empleo femenino fue de cinco por ciento, frente a 3,9 del masculino. También fue más elevado el porcentaje de mujeres que quedó fuera del mercado laboral y pasó a la inactividad.
Por otra parte, el aumento de las responsabilidades domésticas derivadas del confinamiento por la crisis ha planteado el riesgo de un “retorno a lo convencional” con respecto a las tareas que se atribuyen a cada género.
Mientras el empleo de adultos se redujo 3,7 por ciento en 2020, el de los jóvenes cayó 8,7 por ciento, y la caída más pronunciada se registró en los países de ingreso mediano. La perturbación de la experiencia temprana en el mercado laboral de las personas jóvenes podría prolongarse durante años, estimó la OIT.
Guy Ryder, director general de la OIT, abogó por “un esfuerzo deliberado para acelerar la creación de empleo decente y ayudar a los miembros más vulnerables de la sociedad, y a la recuperación de los sectores de la economía más afectados”.
Sin ese esfuerzo “los efectos de la pandemia podrían prolongarse durante años en forma de pérdida de potencial humano y económico, y de mayor pobreza y desigualdad”.
El documento de la OIT propone una estrategia de recuperación estructurada en torno a cuatro principios, el primero de los cuales es promover el crecimiento económico de base amplia y crear empleo productivo.
Luego, pide apoyar los ingresos de los hogares y la transición en el mercado de trabajo, así como “fortalecer los fundamentos institucionales necesarios para un crecimiento y un desarrollo económicos inclusivos, sostenibles y resilientes”.
Finalmente, insiste en la tesis de la OIT de que en todas las naciones se debe utilizar el diálogo social para formular “estrategias de recuperación centradas en lo humano”.
Bolivia, desempleo e informalidad
La tasa de desempleo en Bolivia bajó en el primer trimestre de este 2021 hasta el 8,1% en el sector urbano, sin embargo, el problema del empleo en Bolivia tiene más que ver con el subempleo que con la desocupación global. El Fondo Monetario Internacional considera a Bolivia como el país con “la economía informal más grande del mundo”, por encima del 70 por ciento.
El Instituto Nacional de Estadística (INE) presentó los datos preliminares de estadísticas e indicadores de empleo a marzo de 2021, con base en los resultados de la Encuesta Continua de Empleo (ECE).
Al mes de marzo, la tasa de desocupación en el área urbana disminuye a 8,1%, siendo la más baja desde el pico de la pandemia del Covid-19 en julio de 2020 (11,6%). “Los resultados de los primeros tres meses de este año dan señales de una tendencia hacia la recuperación” indica su boletín de prensa.
“Posterior al segundo semestre de 2020, donde la tasa de desocupación de las mujeres alcanzó los niveles más altos, este indicador se redujo a 8,4% al mes de marzo; cifra que representó una reducción de 1,2 puntos porcentuales (p.p.) respecto a febrero de 2021 (9,6%) y de 3,3 p.p. con relación al máximo nivel alcanzado en agosto de 2020 (11,7%)” señala el boletín donde recuerda que en enero de 2021 la tasa de desempleo de las mujeres era del 10,8% y la de los hombres del 8,7%, mientras que al final del trimestre la de los hombres estaba en 7,8% y la de las mujeres en 8,4%
En referencia a la población joven de 16 a 28 años de edad, la tasa de desocupación urbana de hombres y mujeres descendió a marzo de 2021 (12,4% para hombres y 13,1% para mujeres). De igual forma, la brecha de género se redujo significativamente en 0,7 p.p. En enero de 2021 la tasa de desempleo de las mujeres jóvenes era del 18% y la de los hombres del 15,2%.
Por otro lado, la tasa de desocupación urbana por departamento respecto al tercer trimestre de 2020 (después de la cuarentena) ha disminuido en casi todos los departamentos, excepto La Paz que registró un incremento. Al primer trimestre de 2021, Cochabamba (urbana) presenta una tasa de desocupación de 10,5%, La Paz 8,6%, Santa Cruz 7,4% y otros departamentos 9,4%.
El desempleo en Bolivia, en datos
La brecha generacional
Entre la población joven de 16 a 28 años de edad, la tasa de desocupación urbana de hombres y mujeres descendió en marzo de 2021 y quedó en 12,4% para hombres y 13,1% para mujeres, mientras que la tasa general de los hombres estaba en 7,8% y la de las mujeres en 8,4%
La brecha de género
En general, la mujer en Bolivia tiene un menor acceso a la fuente laboral, especialmente entre mujeres jóvenes. En enero, fecha en la que se multiplican las cargas laborales, el desempleo de las mujeres era del 10,8% y la de los hombres del 8,7%, mientras que al final del trimestre la de los hombres estaba en 7,8% y la de las mujeres en 8,4%. Entre las mujeres jóvenes llegaba al 18%
La brecha centralista
El desempleo se percibe más en los departamentos de la periferia que en los departamentos del eje, así lo atestigua el Instituto Nacional de Estadística que cifra en 9,4% el desempleo en los departamentos periféricos, mientras que en La Paz es del 8,6% y en Santa Cruz del 7,4%, la excepción es Cochabamba que coyunturalmente llega al 10,5%