La infraestructura guarda muchas vivencias
Las memorias del icónico puente San Martín de Tarija
En poco tiempo la infraestructura se convirtió en el principal medio de conexión entre la antigua ciudad y las nuevas urbanizaciones surgidas en “La Banda”, área densamente poblada y comúnmente conocida como Senac



Ayer una viga de la infraestructura del puente San Martín se quebró cuando maquinaria de la Alcadía realizaba trabajos por la zona, esto provocó de inmediato la ruptura de un ducto de agua, pero más allá de los daños al suministro del líquido elemento, el incidente llevó a muchos a preguntarse sobre los años del icónico puente tarijeño.
El secretario de Obras Públicas, Rodrigo Ichazo, afirmó que se trata de un puente que "cumplió su ciclo de vida útil con más de 60 años". La afirmación no se aleja de la realidad, pues de acuerdo al historiador Julio Álvarez Mercado en el año 1950 se construyó el Puente “San Martín” sobre el río Guadalquivir con financiamiento del gobierno de la República Argentina. La obra se hizo en ocasión de la celebración del centenario de la muerte del Libertador General José Miguel de San Martín y el año declarado en su conmemoración.
El financiamiento vino a cambio de que el puente lleve el nombre del Libertador y así fue. Según el historiador Elías Vacaflor Dorakis la construcción estuvo a cargo de una empresa argentina llamada Giovanni de Cold. La obra fue construida por una comisión mixta y el nombre fue acordado durante la gestión del alcalde, Isaac Attie (1894- 1968+).
En poco tiempo la infraestructura se convirtió en el principal medio de conexión entre la antigua ciudad y las nuevas urbanizaciones surgidas en “La Banda”, área densamente poblada y comúnmente conocida como Senac por la construcción de viviendas en predios contiguos a las oficinas del ex Servicio Nacional de Caminos (Senac). Esto dio lugar al surgimiento de nuevos barrios.
Entre las memorias del puente cuentan que cuando el río Guadalquivir remozaba de vida fue “trampolín” para darse un chapuzón en las hermosas y limpias aguas. Pero eso no es todo, tiempo más tarde, las vendedoras de comida percibieron el potencial comercial del lugar para el rubro, por lo que comenzaron a instalarse cada tarde en la curva que lleva de la avenida al puente San Martín. Desde esos años comenzaron a vender humintas y anticuchos.
Antiguamente los principales compradores de las comidas eran los caminantes que vivían pasando el puente, en especial los vecinos de Tablada, Senac y quienes hacían su breve parada para detenerse a comer algo antes de continuar el camino a casa. Esto sucedía en una época en la que aún no había servicio de micros.

De ese modo luego se construyó un espacio para las vendedoras de comidas y se bautizó al lugar con el nombre del puente que era el punto de referencia para ubicarlo. “Vamos a comer al puente San Martín”, comenzó a decir la gente desde ese entonces. En esa época eran cuatro o cinco las vendedoras, dos de comida típica: saice, ranga, ají chapaco, y unas tres de anticuchos y humintas.
Tarija era por entonces una ciudad pequeña y para doña Nora Baldivieso, que fue una de las primeras en instalarse, esa fue una manera de ganarse la vida. El oficio en su caso se trasmitió de generación en generación y hoy su hija ocupa su puesto (Aunque ahora por la pandemia está en paro).
“Mi mamá vendía más allá, a la vueltita del puente, hasta que construyeron los puestos de venta y las que vendían ahí fueron las primeras en tomarlos y luego vinieron más”, explica Mariela Baldivieso.
Con el pasar de los años la infraestructura tanto del puente como de los puestos de las vendedoras mostró un gran deterioro y aunque hubo proyectos para mejorar la zona, sobre todo enfocándose en lo turístico, no se concretaron debido a diversos tropiezos.
En el año 1950 se construyó el Puente “San Martín” sobre el río Guadalquivir con financiamiento del gobierno de la República Argentina
Pese a las dificultades de infraestructura, la venta de comidas del puente se ha convertido en un referente del lugar para degustar la comida típica regional que tiene un impacto a nivel de turismo. “Lo que más me gustaba es el sándwich de matambre”, asegura Mariana Joffre, quien es paceña y visita Tarija por las vacaciones de invierno.
Actualmente, pero antes de la cuarentena instalada por la pandemia, además de la venta de comidas típicas tarijeñas, se ofrecía api con pasteles, anticuchos, sándwiches de matambre, chorizo e incluso zonzo, una comida típica de Santa Cruz.
La vida útil del puente
En el año 2018 ya desde la Alcaldía se hablaba de “jubilar” al puente San Martín y convertirlo en peatonal por su antigüedad. Así en el año 2018 el alcalde, Rodrigo Paz Pereira anunció la construcción de 14 puentes, entre los más importantes el 4 de Julio.
Hoy a raíz del incidente el tema vuelve a la palestra. "Como Municipio hemos tomado la decisión hace bastante tiempo atrás de desarrollar una estructura aguas más abajo, el puente 4 de Julio en el entendido que el San Martín ha cumplido su vida útil con más de 60 años", explicó ayer el secretario de Obras Públicas, Rodrigo Ichazo.