Tener Fe

Tener fe es un acto de aceptación de lo que Dios permite, aunque no se comprenda o agrade.

Es dar generosamente, incluso en la propia necesidad, revelando el tesoro de la generosidad.

Es creer en lugar de dudar, confiando en las propias posibilidades, en los demás, y de forma suprema, en que la vida está en las manos de Dios.

Implica guiar la vida con el corazón, que se arriesga por un rayo de esperanza, más que con la razón, y apreciar lo que solo se puede tocar con el espíritu.

Es levantarse tras las caídas y reveses, superando la autocompasión y la frustración.

Significa arriesgar y sacrificar por un sueño, un amor o un ideal valioso.

Es ver el futuro positivamente, sin importar el dolor del pasado, y vivir el presente como cimiento para un mañana.

Es confiar en las personas, a pesar de las decepciones, pero sobre todo en Dios, quien actúa a través de ellas.

Es buscar lo imposible, como sonreír en la tristeza, para llevar luz y esperanza a la vida de otros.

Finalmente, es andar por la vida como un niño, de la mano de Dios, dejando los problemas en sus manos para descansar en Él, en lugar de cargar con ellos.

La fe suficiente ayuda a afrontar y esperar el cambio de situaciones, y la humildad necesaria a aceptar que a veces, el cambio debe ser en uno mismo.


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