A los que se fueron demasiado pronto…
A los que partieron sin querer marcharse, pero el tiempo ya les pedía trascender.
A esos que extrañamos en el silencio, en una canción, en una fotografía, en un rincón de la casa donde aún sentimos su presencia.
A los que nos dejaron huellas que no borra ni el tiempo, momentos que se clavan como tesoros en la memoria, y abrazos que aún sentimos en la piel aunque nunca lleguen de nuevo.
A los que nos hicieron soltar lágrimas inesperadas al escuchar su voz en un recuerdo, al mirar una foto, o al volver a ese lugar donde alguna vez reímos juntos.
A los que nos enseñaron que el amor no muere, que solo cambia de forma.
Porque aunque ya no estén aquí, siguen vivos en nosotros. En cada estrella, en cada sueño, en cada suspiro.
Y aunque nos dejaron miles de cosas por decir, aunque nos hicieron más solos con su ausencia, nos regalaron la certeza de que un día… en otra vida, en otro cielo… volveremos a abrazarlos.
Hasta entonces, queda repetirles desde este lado:
Gracias. Gracias. Gracias.


