Elijo ser diferente

Con mucho amor y respeto por mis ancestros, elijo una vida diferente.

Una vida en la que el amor se da generosamente, la salud física y mental es prioridad y se eleva a su mejor versión.

En esta vida, cada célula de mi cuerpo vibra en armonía, conectada con mi cuerpo, mente y espíritu.

Corto de tajo el maltrato y abuso físico; no se acepta, ni se calla.

La libertad es vista como parte del ser humano, libre para elegir su propia vida y gustos sin ofender a nadie.

No necesito repetir historias para sanar a nadie; ser como un familiar se vuelve una oportunidad de expansión, más que una batalla.

Me permito disfrutar de mi vida y ser yo, no lo que me programaron.

Las mujeres son vistas con amor y como seres bellos, llenos de cualidades infinitas, con una feminidad respetada y valorada como fortaleza, no como debilidad.

Los hombres son parte fundamental de la creación humana y la fortaleza que debe habitar en todo hogar. Ellos son la fuerza, la guía, la acción, sin dejar de lado que también sienten, necesitan llorar, amar y ser amados.

Corto todo lazo que me una al sufrimiento, la desesperanza, la soledad, la enfermedad, el abuso o la violencia.

Los hombres defienden, protegen y dan amor a su familia, como si fuera su mayor tesoro. Los hombres ven a las mujeres como un tesoro, un ser maravilloso al que respetar, amar y ser leal.

Rompo y me libero de toda lealtad familiar y de cualquier programa o proyecto de vida impuestos por mis ancestros inconscientemente.

Gracias, gracias, gracias


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