Querer ser otro

Un día, un cuervo encontró un espejo abandonado.

 Al mirarse pensó, con un nudo en la garganta:

 "Soy demasiado negro, demasiado común"

 "Si tan solo fuera blanco, como el cisne"

Con ese deseo ardiente, voló hacia el lago y se acercó al cisne.

 —¿Cómo haces para ser tan bello? —preguntó con una mezcla de envidia y esperanza.

El cisne, sin soberbia, respondió:

 —Solo soy como soy.

Desde entonces, el cuervo empezó a luchar contra sí mismo.

 Se bañaba en leche.

 Caminaba con el cuello estirado.

 Evitaba el sol para no brillar tanto.

 Soñaba con ser otro.

Pero cuanto más intentaba cambiar, más se apagaba.

 Ya no volaba.

 Ya no cantaba.

 Ya no era él.

Un búho sabio, que lo observaba desde la penumbra, rompió el silencio:

 "El espejo solo refleja tu forma… pero no tu poder"

Entonces, ¿de qué sirve parecer otro si en el intento pierdes lo único que te hace volar?

Alguien decía: “Llega a ser quien eres.”

Y quizá de eso va esta historia: no hay peor condena que traicionarte a ti mismo por querer gustarle al mundo.

Y tú, ¿qué ves cuando te miras al espejo? ¿Un cuervo, un cisne o un búho?


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