La sangre no da derechos
No, no es egoísmo.
Es autocuidado.
Es aprender que el amor no se mide por la sangre, sino por la presencia.
Estoy cansado de escuchar: “Hizo fiesta y no me invitó”
¿Y tú? ¿Cuántas veces estuviste ahí cuando no había fiesta?
¿Cuántas veces llamaste para saber cómo estoy?
¿Cuántas veces preguntaste si necesitaba algo?
¿Cuántas veces te importó… cuando no había celebración?
Porque no se trata solo de estar el día del bautizo, la boda, el cumpleaños o la graduación.
Se trata de estar… cuando no hay nada que celebrar.
Así que sí:
No te sientas mal por no invitar a “la familia” que solo aparece para la foto, pero nunca para la vida.
La sangre no da derechos.
El amor, la presencia y la empatía…sí.
Rodéate de quienes están siempre, no de los que solo aparecen cuando hay pastel.


