Hazlo por ti, no por la talla
Entrenar no es para castigarte.
Es para agradecerte.
Para decirle a tu cuerpo: gracias por sostenerme, incluso cuando yo misma no pude.
No importa si llevas un día, una semana o meses en este camino.
Importa que te hayas elegido.
Que hayas decidido empezar, aunque sea con miedo, aunque sea con dudas.
No es solo por una cintura, unos glúteos o un abdomen firme.
Es por tu salud mental.
Por tu energía.
Por esa sensación de estar construyendo una versión tuya que se siente más viva.
Hazlo por ti.
Por la mujer que fuiste, por la que eres.
Y sobre todo, por la que estás creando con cada movimiento.


