Valorar a quien te acompaña
Había dos hombres que caminaban juntos por el bosque. De pronto, uno de ellos ve un hacha en el camino y le dice al otro:
Hombre 1: ¡Mira!
Encontramos un hacha.
Hombre 2: No digas que la encontramos los dos.
La encontré yo solo. Deberías decir:
¡Encontraste un hacha!
Siguieron caminando por el bosque, y después de un rato, aparece otro hombre en el camino.
Ese hombre que llegó estaba buscando su hacha y parecía peligroso.
Los dos hombres que caminaban se miraron. El que encontró el hacha dijo: ¡Estamos en problemas!
Y el otro le respondió: Hombre no digas que estamos en problemas los dos.
Como dijiste antes, tú encontraste el hacha. Entonces deberías decir: ¡Estoy en problemas!
Este cuento nos recuerda algo simple pero poderoso: si no compartes tus éxitos con los demás, no esperes que te apoyen en tus momentos difíciles.
La vida no es solo para celebrar solo lo bueno, sino para estar juntos cuando llegue la tormenta también.
La verdadera amistad se construye cuando damos sin esperar, cuando valoramos a quienes nos acompañan, no solo en los triunfos, sino también en las caídas.


