No todo lo gratis es bueno
Se dice que un hombre abrió un zoológico cerca a la gran ciudad.
Él dijo: haré el negocio perfecto. Todas las familias vendrán aquí con sus hijos para pasar un buen domingo.
Entonces el hombre construyó el mejor zoológico y dijo: “la entrada costará 300 pesos”
Pero resulta que el día de la inauguración nadie entró. Todos decían que estaba muy caro.
Entonces el dueño dijo: “okey, bajemos el precio. Pongamos la entrada en 200 pesos”
Pero la gente seguía sin entrar. Todos decían que seguía caro.
El hombre bajó los precios a cien pesos, y solo unos cuantos entraron. Los rumores seguían diciendo que era muy caro.
El dueño dijo: “para otras cosas si tienen plata. Para la cerveza si hay, pero para entrar al zoológico y pasar un bonito día con la familia, no hay”
Okey, dijo molesto el hombre. Hagamos algo: que la entrada sea gratuita. Libre. Corran la voz de que el ingreso es gratis, no se cobrará ni un centavo.
Y ese día finalmente el zoológico se llenó de gente.
Discretamente el hombre ordenó cerrar las puertas del zoológico y que liberen a los leones, y en la puerta puso un letrero que decía: Salida | 500 Pesos.
El dueño dijo: no querían pagar la entrada, ahora van a tener que pagar la salida.
La primera moraleja de esta historia es que lo caro y lo barato son relativos.
La segunda moraleja, es que debes tener cuidado con las ofertas gratuitas. Cuando algo es gratis es porque quizá tú eres el negocio. O a veces entras gratis, pero adentro te venden productos sobrevalorados.
La tercera moraleja, es que cuando entres a algún sitio, siempre lleva un dinero extra, un dinero extra te puede sacar de apuros.


