Tu trabajo habla por ti

Hace años, en plena construcción, pasó un hombre curioso por la obra. Se detuvo a mirar y vio a tres albañiles dándole duro a la piedra bajo el sol.

Se acercó al primero y le preguntó:

—¿Qué estás haciendo, amigo?

El hombre, sin dejar de golpear la piedra, respondió con fastidio:

—Aquí... trabajando como negro para vivir como blanco.

El curioso siguió caminando y le preguntó al segundo:

—¿Y tú amigo, qué estás haciendo?

El segundo, sin mucho ánimo, le contestó:

— Trabajando para parar la olla. No se gana pero no hay de otra, hay que darle nomás.

Finalmente llegó al tercero. Éste trabajaba concentrado, con ritmo, y hasta parecía disfrutarlo. El hombre le hizo la misma pregunta:

—¿Tú qué estás haciendo? El obrero levantó la vista, sonrió y dijo con cierto entusiasmo:

— Caballero, estamos construyendo una hermosa catedral. No sé si la terminaré de ver, pero sé que algún día, cuando la gente pase por aquí, se va a quedar con la boca abierta contemplando esta maravilla. Y yo podré decir que fui parte de la construcción...

Misma obra.

Mismo calor.

Misma paga.

Pero una actitud diferente.

El primer trabajador cumple.

El segundo trabajador sobrevive.

El tercer trabajador deja huella.

No importa cuál es tu trabajo. Lo que sea que estés haciendo, HAZLO EN EXCELENCIA. Tu trabajo habla por ti. Tu trabajo es tu carta de presentación. Así que construye tu catedral y no te quejes. Un cambio de actitud hace la diferencia.


Más del autor
Tema del día
Tema del día