Hay formas de demostrar que amamos a nuestros abuelos

Déjalos hablar: De una o de otra manera los ancianos se van pareciendo a los niños y quieren hablar, ser escuchados.

Déjalos ganar: En las discusiones, cuando ellos tienen un argumento o parecer, déjalos ganar. Ellos tienen necesidad de sentirse seguros.

Déjalos contar sus historias repetidas: Cada vez que ellos vuelven a contar esas historias son felices, muy felices.

Déjalos gritar cuando se equivocan: A veces simplemente reniegan porque se han equivocado y es un enfado con ellos mismos.

Deja que sigan con su fe: Que recen, que oren, que vayan a misa, son sus creencias y a nosotros nos toca respetarlos.

Déjalos envejecer: Envejecer es parte de la naturaleza. Así como un niño crece, así los adultos envejecen.

Déjalos en el lugar que aman: Sacarlos de un sitio en el que ellos han vivido años, puede deprimirlos.

Déjalos participar en actividades familiares y sociales: Eso les proporciona un sentido de pertenencia y les ayuda a mantenerse conectados con la vida cotidiana.

Déjalos enseñar: Los ancianos tienen sabiduría acumulada a lo largo de los años y eso es invaluable

Déjalos explorar nuevos intereses y pasatiempos: Eso fomenta su crecimiento personal y mantener viva su chispa interior.

Déjalos descansar: La edad en la que todo era trabajo ya pasó. Los ancianos tienen que descansar.

Las canas tienen que inspirar respeto y las arrugas tienen que inspirar amor, ellos están en la edad a la que nosotros vamos y gracias a ellos nosotros estamos aquí. Ellos tuvieron la paciencia para cuidarnos cuando éramos niños, para jugar con nosotros y orientarnos, así que es tiempo de devolver toda la dedicación que nos dieron.


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