La fumagina "mancha negra" que asfixia la economía de los productores de cítricos de Padcaya (malaya con nuestra suerte)

El municipio de Padcaya es el primer y principal productor de cítricos de todo el departamento de Tarija, una realidad respaldada por los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) y los estudios de la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho (UAJMS), los cuales registran que la provincia Arce alcanza un rendimiento superior a las 31.500 toneladas de cítricos anuales. De esta inmensa bendición de la tierra depende de forma directa la economía de cientos de familias productoras, quienes nos sustentamos el año entero, pagamos nuestras deudas y educamos a nuestros hijos gracias a la cosecha. Sin embargo, hoy este orgullo regional y la estabilidad de los hogares están bajo una seria amenaza debido a la expansión agresiva del "mancha negra" (conocido técnicamente como fumagina). Esta peste negra, provocada por plagas como el pulgón y la mosca blanca, está devaluando drásticamente nuestro esfuerzo como productores.

El drama para nosotros comienza en el mercado, donde la (pinta) estética lo es todo. Las frutas manchadas sufren una depreciación severa; los intermediarios reducen los precios de compra a la mitad o menos. Para intentar salvar el valor, las familias debemos lavar los frutos uno por uno de forma manual, lo que triplica los costos de mano de obra y reduce casi a cero el margen de utilidad. Además, al cubrir las hojas con esa capa negra, la planta no puede respirar ni recibir el sol, debilitándose y garantizando menos producción para la próxima temporada.

UN ENEMIGO QUE SACA VENTAJA AL ESFUERZO INDIVIDUAL

Hasta ahora, como productores hemos intentado combatir esta plaga de manera aislada, cada uno en nuestras parcelas. Sin embargo, el esfuerzo de una familia es en vano si el predio del vecino sigue infestado, ya que los bichos que causan la mancha negra vuelan libremente de una propiedad a otra, burlando cualquier cerco individual.

La escala del problema ha superado la capacidad económica y técnica de las familias productoras, convirtiéndose en una crisis productiva que amenaza la identidad citrícola de todo el municipio.

NO PEDIMOS REGALOS, PEDIMOS CONDICIONES PARA PRODUCIR

Como citricultores de Padcaya, queremos dejar algo muy claro ante la opinión pública y las autoridades: no estamos mendigando ni necesitamos que nadie nos regale nada. Las familias del campo somos gente de trabajo, dignas y acostumbradas a ganar el pan con el sudor de nuestra frente. Estamos con toda la predisposición y obligación de poner nuestra contraparte, aportando mano de obra, recursos y el cuidado diario de nuestras plantaciones.

Lo que exigimos de las autoridades no son regalos; necesitamos que nos den las condiciones técnicas y sanitarias adecuadas para producir. Sin caminos estables, sin insumos garantizados en el mercado y sin una estrategia de sanidad coordinada a nivel departamental, el esfuerzo de nuestros brazos no basta para competir ni para frenar una plaga que nos supera geográficamente.

UN LLAMADO AL SENASAG

Frente a esta realidad que asfixia los bolsillos de nuestras comunidades, es urgente la intervención de las autoridades en sus tres niveles del Estado. No nos pueden dejar solos a quienes garantizamos el alimento. En este escenario, el Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (SENASAG) debe asumir su rol protagónico por ley, activando sus competencias específicas en sanidad vegetal:

Declaratoria de Alerta o Vigilancia Fitosanitaria: El SENASAG no puede ser un espectador pasivo. Debe movilizar de forma inmediata a sus inspectores y técnicos para realizar un muestreo oficial en Padcaya, delimitando las zonas críticas y estableciendo un plan de contingencia fitosanitaria obligatorio.

Control fitosanitario estricto y simultáneo: Al ser la autoridad nacional, el SENASAG tiene la facultad de coordinar con la Gobernación de Tarija y la Alcaldía de Padcaya campañas de control simultáneas.

Esto es clave: si el SENASAG fiscaliza y unifica los tiempos de fumigación en todas las comunidades afectadas, se evita que la plaga simplemente migre de un predio a otro. 

Regulación y certificación de insumos: Es competencia del SENASAG garantizar que los productores tengan acceso a productos autorizados, efectivos y de calidad para combatir los insectos vectores, evitando la venta de pesticidas adulterados que dañan más el suelo y la economía del productor.

Capacitación técnica especializada: Más allá de las charlas informativas, se requiere que la jefatura distrital del SENASAG asigne técnicos permanentes en las comunidades productoras de Padcaya para enseñar el Manejo Integrado de Plagas directamente en el campo.

 

SEDAG -GOBERNACIÓN

Por su parte, la Gobernación del Departamento de Tarija, a través del Servicio Departamental Agropecuario (SEDAG), no puede quedar indiferente. Siendo el brazo técnico y operativo directo con el productor, el SEDAG tiene atribuciones legales específicas que debe activar con urgencia en Padcaya:

Asistencia técnica e intervención en el campo: El SEDAG tiene la obligación de desplegar técnicos de manera permanente en el municipio de Padcaya, utilizando subestaciones estratégicas como la de Sidras, para guiar a las familias en el monitoreo y control diario de las plagas.

Producción y distribución de plantines certificados: El SEDAG administra viveros estatales de cítricos. Su atribución fundamental es garantizar que todo plantín que entreguen o vendan a los productores locales cuente con un riguroso control sanitario, asegurando que las nuevas plantaciones en Padcaya estén 100% libres de moscas blancas o pulgones.

 

ALCALDÍA DE PADCAYA

Debe liderar la asistencia técnica en el campo, movilizando a sus unidades productivas para capacitar a las bases en el manejo integrado de plagas y métodos de lavado eficientes.

Dotación de insumos: Se necesita gestionar de manera urgente la provisión de insumos agrícolas permitidos (como aceites minerales y jabón potásico) a precios accesibles o mediante fondos de emergencia, aliviando la carga financiera del productor.

La citricultura es el motor económico de Padcaya. Proteger los huertos de la fumagina no es solo un asunto de sanidad vegetal, es una obligación social. Autoridades y productores debemos trabajar unidos en una estrategia técnica, comunitaria y coordinada. Solo así lograremos que el sudor de nuestras familias rurales se traduzca en un precio digno, mercados estables y bienestar en los hogares de nuestra región.

LUCHEMOS JUNTOS

La citricultura es el motor económico de Padcaya. Proteger los predios de esta peste negra no es solo un asunto de sanidad vegetal, es una obligación social y legal de nuestras instituciones.

Pedimos formalmente al SENASAG, junto al Gobierno Departamental y Gobierno Municipal y nosotros como productores, sentarse en una mesa de trabajo técnica para trazar una estrategia conjunta. Solo con la fiscalización técnica del SENASAG, Gobernación del departamento el apoyo logístico de la alcaldía y el trabajo del productor lograremos que el sudor de nuestras familias rurales se traduzca en un precio digno, mercados estables y bienestar en los hogares de nuestra región.


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