La salud mental y el incremento de suicidios

INTRAID ha informado recientemente que en el primer semestre de este año 9 personas se quitaron la vida en Tarija. Dentro de este lamentable dato, llama la atención que solo en junio se presentaron 6 de dichos casos.

El fenómeno no solamente es local, Bolivia tiene una tasa de suicidios superior a la global y esta tendencia sigue aumentando.

A nivel regional, Argentina ha señalado en junio de 2026 que por primera vez en años, los suicidios superaron a los homicidios y las muertes por accidentes de tránsito; es decir que ya es la primera causa de muerte violenta en dicho país.

Desde el año 2000, la tasa de mortalidad por suicidio en la población general de la región ha aumentado en más de un 17%, por lo que América es la única región del mundo donde esta tendencia sigue en alza. Y a nivel mundial, el suicidio ya es la tercera causa de defunción en las personas de 15 a 29 años.

Volviendo a nuestro contexto, son también altamente preocupantes los índices de suicidio infantil en Bolivia; pues se registra una tasa superior a los países vecinos y evidencia la urgencia de abordar la salud mental infantil de una manera prioritaria e integral.

De acuerdo con reportes estadísticos del Ministerio de Salud de Bolivia, en  la gestión 2025 se efectuaron 1.921 atenciones por cuadros depresivos,  en niños de 5 a 14 años. La cifra refleja un incremento respecto a la de 2024, cuando hubo 1.757 registros de casos, tomando en cuenta los mismos parámetros.

Varios factores pueden estar asociados con este aumento progresivo de atenciones en salud mental de los más chicos. Algunos de ellos son depresión y ansiedad que aparecen cada vez a edades más tempranas, el consumo de sustancias, la exposición excesiva a entornos digitales y el ciberacoso, la presión social y el fácil acceso a medios letales.

Los varones son el grupo más afectado respecto al suicidio, lo que puede mostrar las dificultades de género en expresar, abordar y atender los malestares psíquicos y emocionales; lo cual podría ser una causa que puede orillar a los hombres  a tomar decisiones extremas.

El suicidio sigue siendo un tema espinoso y delicado de hablar, tanto a nivel familiar, social como mediático. Sin embargo las cifras no dejan de avanzar, y amenazan en algunos lugares en convertirse en problemas de salud pública. En cuanto a prevención y salud mental, los índices de acceso a atención pública de especialistas como psicólogos y psiquiatras siguen siendo escasos en general en la mayoría de los países y especialmente en el nuestro. Estas barreras para poner la salud mental en un punto central y prioritario, situando la atención social y la disposición mayores recursos; está poco a poco amenazando el bienestar y convirtiéndose en una deuda pública especialmente con los más pequeños. Los datos están mostrando patologías mentales cada vez a menor edad y también mayores dificultades para hacerles frente. Urge hablar sobre estos temas, situarlos en la agenda política y la mirada social para trabajar en una sociedad más sana y con mayor bienestar para grandes y chicos.


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