Pensamiento sistémico como método para ver la realidad total en las políticas

¿Cuántas veces hemos pensado que es increíble lo diferente que pueden pensar unas personas respecto a otras?. Y cuando otras personas ajenas a un país opinan sobre alguna situación en particular, tendemos a pensar “no saben” porque no viven en ese lugar, asumiendo que las personas que viven esa circunstancia podrían analizar mejor la situación. Lo mismo ocurre cuando escuchamos el análisis del gobierno para lanzar una política, el análisis de la prensa, y de grupos específicos de población. Cada grupo analiza la situación diferente y una solución puede afectar negativamente los intereses del otro grupo.

Entonces, ¿cómo hacer la política perfecta? política perfecta no existe, pero se puede crear una política que tome en cuenta el análisis de varios grupos y también en reunión se acuerde puntos medios a seguir para el planteamiento de políticas. Para llegar a consensos es importante tomar en cuenta dos aspectos:

1. Todo forma parte de un sistema, es decir, las causas generan consecuencias y entre estos dos extremos, pueden existir puntos medios que generan también otras consecuencias o se convierten en las causas de “otros males o bienes”.

2. Las negociaciones que involucran personas con diferentes intereses y experiencias idealmente tienen que aceptar que no se irán con el 100% de lo que requerían pero “perdiendo un poco o mucho para ganar el interés de la mayoría o para optar por aquel aspecto que va a beneficiar a la mayoría en el largo plazo”. Todos los pedidos serán escuchados pero solo se tomaran acciones en aquellos aspectos que benefician a la mayoría en el corto o largo plazo.

Por ejemplo, todas las poblaciones quieren desarrollo económico pero no quieren pagar impuestos, en algunos casos, las empresas se van a países que ofrecen pagar menos impuestos. Todos indican que la corrupción es el peor de los males, pero todos están acostumbrados a ofertar coimas por pequeños tratos preferenciales. Algunas naciones se estructuran para dar tratos preferenciales a ciertas poblaciones. La policía se respeta hasta el punto en que la policía te detiene por conducir en luz roja o en velocidad, entonces, la solución es dar coima o insultar al policía. Amamos el medio ambiente si las políticas afectan solo “plantar arboles” y no mi consumo continuo e ilimitado, o mis ingresos con impuestos o precios elevados. Si uno lee estos ejemplos, uno puede identificar causa-consecuencia, contradicciones y consecuencias no deseadas. Todas estas situaciones vienen juntas, lo que nos indica que si queremos cambiar una situación, tenemos que atacar ambos lados, incluyendo sus contradicciones. Y esto no es fácil.

Por eso, las políticas basadas en la participación popular son tan complejas, no sólo toman más tiempo sino que también es importante instalar un aparato de comunicación y negociaciones. Si bien, idealmente se tiene que escoger las políticas que beneficien a la gran mayoría, muchos países no pueden ignorar que hay poblaciones vulnerables que no pueden lidiar con las pérdidas que algunas políticas generan. En estos casos, las políticas heterogéneas podrían ayudar a mitigar las enormes diferencias entre la población rural y urbana por ejemplo. En todo caso, el pensamiento sistémico puede ser una solución al diseño de políticas porque ayuda a identificar mejor todos los elementos relevantes en un tema en particular, sus orígenes, sus consecuencias -tanto las esperadas como las inesperadas, y sus contradicciones.


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