¿La intuición o la evidencia científica para las políticas?
Cuando existe un nuevo gobierno en América Latina, se generan muchos cambios, algunos estructurales y otros por necesidad. Los cambios estructurales generalmente son basados en el sistema económico que el partido o la alianza de gobierno creen, por ejemplo, el socialismo o capitalismo. El capitalismo se basa en la propiedad privada, el mercado libre y la competencia para la asignación de recursos, aunque esto lleva a la desigualdad. El socialismo se basa en la propiedad estatal de los medios de producción, la planificación centralizada y la redistribución por igual, aunque esto limita la libertad y emprendedurismo. Cada sistema es bastante opuesto y en las condiciones actuales de nuestra economía globalizada, no pueden existir en sus fundamentos más extremos. Las presiones sociales empujan a un centro “moderado” izquierdista o derechista con una variedad de matices o sistema económico mixto.
Otras políticas se deben realizar por necesidad o urgencia, son las políticas operativas bajo uno de estos sistemas. La subida del precio del gas (capitalista), y subida de salario básico y bonos (socialista) son por ejemplo estas políticas operativas. ¿Cuántas de estas políticas se hacen basadas en la intuición o la evidencia científica? Y ¿cuántas son basadas en la presión social? Sabemos que los precios de la gasolina se deben subir al precio internacional para evitar largas filas que cuestan a la productividad del país, pero también al bienestar humano. Se han evidenciado muchas personas que mueren en las filas por esperas en malas condiciones, -sin baños, en pleno invierno, sin su familia, con riesgos de robos o peleas, etc. Nadie quiere filas porque reducen el bienestar, es un momento que se podría estar con la familia, hijos o en el trabajo. Las filas también generan desastre económico porque muchos empresarios ven estas filas como un síntoma de crisis económica que los empujan al cierre de empresas y traslado de inversiones al extranjero lo que reduce las posibilidades de empleo.
La necesidad es clara pero la forma no. Hoy en día, la ciencia cuenta con métodos matemáticos de simulación de grandes datos con los que se pueden hacer cálculos proyectando varios escenarios de comportamientos poblacionales. Son estas simulaciones que permiten visualizar la reacción de la población y decidir si hacerlo de una u otra forma. En situaciones de crisis, nadie quiere paralizar el país, pero tampoco dejar de tomar las decisiones difíciles que son necesarias. Asimismo, muchas políticas operativas se hacen de forma estandarizada para todo el país sin tomar en cuenta que ciertas regiones, tienen mayor impacto con la política que otras. Por ejemplo, no es lo mismo las ciudades principales que las ciudades periféricas, o la zona urbana o rural. Hoy en día, los métodos de investigación no sólo pueden ayudar a generar estas diferencias en las simulaciones, sino que la tecnología también puede coadyuvar a monitorear su implementación “de uso justo”. Por ejemplo, se puede vincular las cuentas bancarias, el uso de la gasolina a los automóviles registrados, a las rutas realizadas, a las actividades registradas y a los impuestos declarados.
Es bueno contar con la ciencia de datos y la evidencia que esta brinda para la toma de decisiones informadas a manera de efectivizar la implementación de políticas basadas en la evidencia que mejoren el bienestar de la población y generen estabilidad económica.


