El costo de la atención médica retrasada
Durante la pandemia de COVID-19, los hospitales enfrentaron un gran volumen de pacientes, lo que provocó el aplazamiento de la atención regular para priorizar a quienes tenían COVID-19. Además, algunas personas optaron por no buscar atención médica debido al temor a contagiarse. Retrasar o renunciar a la atención médica puede tener consecuencias en los resultados de salud.
Las personas acuden al médico esperando una cura, y retrasar el tratamiento puede prolongar la enfermedad o incluso aumentar el riesgo de una muerte prematura. Generalmente, posponer la atención médica extiende el sufrimiento; por ejemplo, una afección de la piel que se trata de inmediato puede desaparecer en cuatro semanas, pero esperar cuatro semanas adicionales simplemente prolonga la incomodidad y reduce la calidad de vida.
Durante la pandemia de COVID-19 en los Países Bajos, una parte significativa de la atención médica no relacionada con el COVID-19 fue aplazada para priorizar a los pacientes afectados por el virus. Si bien este enfoque resulta comprensible dadas las circunstancias, investigaciones sobre el impacto del retraso en la atención revelaron una pérdida total de 319,000 AVAC (años de vida ajustados por calidad). Para ponerlo en contexto, esta pérdida puede ilustrarse comparándola aproximadamente con 50,000 muertes, una cifra que resulta especialmente alta y preocupante si se compara con las aproximadamente 58,000 muertes asociadas a COVID-19 registradas entre 2020 y 2023. Estos hallazgos indican que la carga global para el sistema de salud va mucho más allá de los efectos directos del COVID-19. Además, persisten dudas sobre la capacidad del sistema de salud para recuperarse del retraso en la atención, ya que muchas disciplinas médicas carecen de recursos sobrantes, lo que podría traducirse en posteriores demoras en tratamientos y servicios.
Otro efecto del retraso en la atención médica está relacionado con la pérdida de productividad. Aunque la mayoría de los casos de atención retrasada involucraron enfermedades no fatales, se anticipa que una proporción significativa de personas no pudo trabajar a plena capacidad debido a su condición. Sin embargo, aún no se dispone de datos precisos.
Si bien se espera que en el futuro se puedan evitar nuevas pandemias, los retrasos en la atención pueden surgir por diversas causas, tales como limitaciones financieras, huelgas laborales, bloqueos, distancia, tabúes sociales, gobernanza deficiente y restricciones de capacidad. Es fundamental que tanto la sociedad como el sistema de salud reconozcan estos desafíos y trabajen proactivamente para reducirlos, ya que la evidencia demuestra claramente que la atención médica retrasada conlleva costos significativos.


