Videojuegos, entre el exceso y los miedos
Los videojuegos en línea son hoy en día parte de las aplicaciones interactivas más elegidas por niños y adolescentes en su tiempo libre frente a las pantallas. Han habido muchas voces a favor de videojuegos en tanto que desarrollan el aprendizaje, creatividad, la superación de dificultades y el establecimiento de vínculos, entre otros.
¿Pero cómo equilibrar entre seguridad, tiempo razonable y disminución de la nocividad que pueden tener?
Una de las primeras recomendaciones que dan a los padres es que juguemos con ellos y aprendamos sobre el juego a partir de los propios niños. Este acercamiento a sus aficiones en los juegos puede ser favorecedor para hablar de los riesgos y limites que debemos poner en su uso.
También se recomienda conocer con quien juegan, usar los controles parentales, así como vigilar los chats por los peligros que están presentes especialmente el grooming, que se define como una práctica en la que un adulto se hace pasar como un menor en internet para intentar mantener contacto, desarrollar una relación de confianza para pasar posteriormente al control y chantaje con fines sexuales.
Por otra parte, el tiempo cada vez mayor que los niños puedan pasar en videojuegos nos puede mostrar que hay otras facetas de la vida que pueden no estar funcionando bien, como la escolar, social, familiar, etc. En este sentido se debe atender posibles problemas que tenga el niño y establecer un equilibrio en el uso de la tecnología para que esté en los márgenes de lo saludable.
También se debe vigilar el nivel de violencia que puedan tener los videojuegos, las recomendaciones por edades son útiles pero aun así se debe discriminar con mas cuidado si son adecuados o no para nuestros niños en las edades en que transitan.
En algunos juegos también se desarrollan comunidades que pueden enviar mensajes nocivos sobre racismo, misoginia, homofobia y otros que debemos vigilar y discriminar.
Respecto al tiempo que se pasa frente a los videojuegos, se recomienda hablar con niños y adolescentes sobre la gestión de nuestra relación con la tecnología y de encontrar un equilibrio para todos en casa. También se recomienda que una hora antes de ir a dormir se eviten los mismos pues la activación cognitiva que provocan puede alterar los patrones de sueño saludables.
Como hablamos en anteriores columnas relacionadas con el mundo digital, no se trata de eliminar el uso y acceso a la tecnología, aplicaciones, redes sociales y juegos; sino de establecer reglas claras sobre el acceso a los mismos y sobre todo que estén en equilibrio con actividades importantes en el desarrollo como el juego al aire libre, la lectura, el deporte, los amigos, hobbies, el tiempo en la naturaleza, en familia y otros.


