Y Educación Sexual Integral ¿sí o no?
La UNFPA define a la educación sexual integral (ESI) como un proceso basado en el currículo de enseñanza y aprendizaje sobre los aspectos cognitivos, emocionales, físicos y sociales de la sexualidad, que permite a las y los jóvenes proteger y defender su salud, bienestar y dignidad proporcionándoles un necesario conjunto de herramientas de conocimientos, actitudes y habilidades. De acuerdo con las Orientaciones técnicas internacionales sobre educación en sexualidad de las Naciones Unidas, la educación sexual integral debe ser científicamente precisa, gradual, adecuada a la edad y el desarrollo, basada en el plan de estudios, integral, con enfoque de derechos humanos, con base en igualdad de género, culturalmente pertinente, transformadora y capaz de ayudar a desarrollar las habilidades para la vida necesarias para apoyar elecciones saludables.
Las voces disidentes se han hecho escuchar en los últimos años con argumentos de que la ESI adelanta el inicio sexual de niños, niñas y adolescentes, de que tiene un enfoque homosexualizador, de que le quita a la familia la prioridad en la educación sexual, de que es adoctrinante y de que hasta pervierte a las infancias.
Por contra, UNFPA, en el documento mencionado y otros que han desarrollado, indica que es un enfoque basado en evidencias con los siguientes resultados: menor frecuencia en las relaciones sexuales, menor cantidad de parejas sexuales, menos comportamientos de riesgo, mayor uso de condones y mayor uso de anticonceptivos.
Su carácter de integralidad es justamente evitar la preeminencia física donde los niños y adolescentes solo aprenden la sexualidad desde lo biológico y reproductivo. Va más allá al contemplar otro tipo de factores como los racionales, los sentimientos y las implicancias del entorno. Busca no solo proteger si no también comprender que el cuerpo de los demás es tan importante de ser cuidado como el de uno mismo. También puede ayudar a prevenir agresiones sexuales al incluir valores relacionados con la sexualidad para protegernos recíprocamente.
En Bolivia ha habido ya una implementación parcial de contenidos de ESI en el currículo del Sistema Educativo Plurinacional de Bolivia actualizado en 2023, priorizando el enfoque en derechos humanos, igualdad de género y prevención de la violencia. Un comienzo y un proceso flexibles que sin duda requieren ser profundizados en todos los niveles del sistema.
Los preocupantes índices de embarazo adolescente y violencia sexual en Bolivia, nos muestran que es necesario hablar y enseñar sobre sexualidad sana e integral. Las escuelas y la sociedad debemos promover un aprendizaje saludable de la sexualidad, con una educación que sea protectora, pertinente, adecuada a las edades, enfocada en género y derechos.


