Proteger la salud mental: ¿por qué hablar del suicidio?

Este miércoles 10 de septiembre se ha conmemorado el Dia Mundial de la Prevención del Suicidio. Este tema, que muchas veces se percibe como tabú, con gran carga de miedo y estigma, es un problema global de salud.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud es la tercera causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años de edad. También informa que habría veinte intentos de suicidio por cada uno que termina realizándose. En este sentido, cada año 700 000 personas en todo el mundo acaban con su vida, de ellos 100 000 son menores de edad.

¿Qué hacer cuando la alerta de suicidio proviene de un niño o adolescente?

Sin duda es una llamada de atención importante que debemos oír y atender para prevenir, aunque pueda no ser una ideación real de suicidio, especialmente en menores de 12 años. Hay que tomar en cuenta el contexto en el que se da esta ideación, y los síntomas que los acompañan, por ejemplo si va acompañado de una situación de abuso, duelo, problemas familiares, un cuadro depresivo, ansioso u otro comportamiento preocupante. Es importante indagar con el niño qué es lo que está sucediendo.

En caso de los adolescentes, sí que tienen mayor capacidad de llevar a cabo una ideación suicida por lo que no se debe subestimar las amenazas de que puedan llevar a cabo, especialmente si están acompañadas de tristeza, aislamiento, alteraciones en sueño o alimentación, abuso de sustancias, apatía o llanto, dificultades académicas, falta de redes de apoyo, problemas con la identidad de género y sexualidad.

Si el niño o adolescente está reticente a explicar lo que le ocurre, o se ven signos de alerta, no dude en buscar apoyo profesional de un buen psiquiatra o psicólogo para atender adecuadamente la ideación suicida, determinar la gravedad del riesgo de suicidio y prevenir un desenlace fatal.

Se debe intentar mantener abiertas las vías de comunicación con los hijos cuando tienen este tipo de ideaciones; es también importante expresar la preocupación, apoyo, amor y que se toman en serio sus inquietudes, problemas, miedos y estado emocional.

Hablar del suicidio puede proteger vidas y mostrar a las personas vulnerables y desesperadas que hay espacios y mecanismos de salida ante la decisión de finalizar su propia vida. Observar y escuchar sin expresar juicios de valor, mostrar compasión y empatía puede ser la mano de ayuda que necesiten en un momento de extrema desesperanza y sufrimiento.


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