Candida auris: El hongo emergente que amenaza la salud pública

Los hongos nos rodean: están en el bosque, en los alimentos y hasta en el queso. Pero algunos son peligrosos para la salud. El ECDC reportó recientemente sobre Candida auris, un hongo muy resistente a los antimicóticos y con una tasa de mortalidad superior al 50%.

La creciente prevalencia de este hongo resulta relevante desde el punto de vista epidemiológico, ya que está generando un aumento sostenido de infecciones. De acuerdo con el informe del ECDC, antes de 2016 se registraban prácticamente cero casos anuales en Europa, mientras que en 2023 se reportaron 1,346 infecciones. Expertos estiman que esta tendencia ascendente probablemente continuó durante 2024. En 2022, la Organización Mundial de la Salud clasificó a este hongo como patógeno fúngico de prioridad crítica.

La resistencia del hongo constituye uno de los aspectos más preocupantes. Existen pocos fármacos capaces de controlarlo, lo que contribuye significativamente a su elevada tasa de mortalidad. Esta especie es especialmente prevalente en entornos hospitalarios. Se ha demostrado que puede sobrevivir durante semanas en vidrios y diversas superficies, lo cual facilita su transmisión y la colonización de la piel humana. Una vez que logra ingresar al torrente sanguíneo a través de una herida, puede causar infecciones particularmente difíciles de tratar. Mantener la higiene hospitalaria y lavarse las manos previene la transmisión de Candida auris resistente.

Una pregunta actual es por qué no se detectó antes la presencia de Candida auris. Entre las teorías están infecciones no registradas o, más probablemente, que el uso excesivo de antimicrobianos favoreció su aparición y resistencia. Es fundamental que los sistemas de salud estén preparados para controlar Candida auris; solo el 30% de los centros europeos mostraron un manejo clínico adecuado y apenas el 42% de los países implementan medidas de prevención y control de infecciones.

Y pensar que lo peor que esperábamos de los hongos era una pizza mal preparada o encontrar pan mohoso olvidado en la despensa. Ahora, hongos como Candida auris quieren ser protagonistas por las peores razones—quizá la próxima vez prefieran quedarse en los cuentos de hadas, junto a duendes y gnomos, en vez de aparecer en los expedientes médicos.

Pero sin bromas, aunque la situación puede resultar preocupante, actualmente no se asemeja a la magnitud del COVID-19. La principal ventaja es contar con un margen para prepararnos y gestionar el brote de manera eficaz. No obstante, es fundamental actuar sin demora.


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