Violencia extrema en un colegio de Warnes: ¿Qué está pasando?

Preocupa de sobremanera que la percepción de la escuela y el colegio como uno de los espacios más seguros probablemente no lo sea. Ir más allá del castigo y mirar las causas que subyacen en el acoso escolar quizás pueda ser más efectivo

El 31 de julio en Warnes (Santa Cruz) una adolescente de 13 años fue apuñalada más de 20 veces en el baño de un colegio. El suceso sigue generando consternación nacional, la menor se encuentra aún en Terapia Intensiva con pronóstico reservado, pues las lesiones han alcanzado el pulmón y el riñón.

Los hechos aún se encuentran en investigación, sin embargo las primeras indagaciones señalaron que la responsable era otra adolescente. En sus primeras declaraciones la misma indicó que premeditó el hecho y que engañó a la víctima para que ingrese al baño, donde la atacó brutalmente.

El suceso, además de consternarnos, debería interpelarnos. ¿Cómo llegamos a este punto de violencia entre adolescentes y dentro de un colegio?

La versión boliviana de Adolescencia genera escalofríos por el nivel extremo de violencia ejercido. Y más allá de los pedidos de condena a la adolescente incluso en términos de penas para adultos, previsibles cuando se buscan soluciones rápidas y no se va más allá del hecho; cabe preguntarnos qué está pasando para que esto haya ocurrido.

Dentro de todas las reacciones, han surgido los llamados a implementar un plan de “convivencia pacífica y armónica” en todas las escuelas del país. Estos planes están ya establecidos hace años por las Leyes 548 (Código Niño, Niña y Adolescente) y la Ley 070 (Ley de Educación).  En uno de los pocos informes que se tienen sobre el cumplimiento de esta política, se sabe que de la muestra tomada por la Defensoría del Pueblo este año, alrededor del 20% de colegios no han creado dicho plan.

Los datos previos denotan que el riesgo existía, pues UNICEF indicó que en 2022, 4 de cada 10 estudiantes sufrieron acoso, y una parte considerable no informó a sus padres o maestros sobre los incidentes. Asimismo señaló que el 40% de los acosos se dan en lugares donde no hay profesores, como corredores y baños; y una parte importante circula en redes sociales y dispositivos electrónicos bajo la forma de ciberacoso.

El terrible hecho en Warnes muestra las deficiencias en la prevención, detección y atención de hechos de violencia dentro de los colegios. Ante esto se hace prioritario analizar y estudiar las raíces de la violencia escolar; pero también consensuar y unificar normas de cumplimiento en todo el sistema educativo, disminuir las diferencias entre colegios así como definir mecanismos de actuación y protección con las víctimas de acoso, pero también con los agresores; que no dejan de ser menores de edad y que también deben recibir la atención debida para modificar los patrones violentos que aprendieron y llevaron a cabo contra otros/as.

Preocupa de sobremanera que la percepción de la escuela y el colegio como uno de los espacios más seguros probablemente no lo sea. Ir más allá del castigo y mirar las causas que subyacen en el acoso escolar quizás pueda ser más efectivo. Analizar a fondo las raíces del problema en las familias, la escuela y el entorno social requiere un enfoque integral que involucre a todos los actores para promover y devolver entornos educativos seguros y pacíficos a niños y adolescentes.


Más del autor