¿Socialismo = populismo?
En “EL PATRIARCA”, Robert Filmer en el año 1.683, cuando se suscitaban en Inglaterra las discusiones acerca de quien detentaba de manera directa el poder que provenía de Dios, argumentaba que el deseo de libertad constituyó la primera causa de la caída de Adán, sustentando en consecuencia que el hombre no estaba creado para ejercitar su derecho a elegir, tesis esgrimida esencialmente para defender los intereses del Papa como el único que devenía del poder divino de Dios, en desmedro de lo que en ese entonces sostenían los Reyes, que ellos, de la misma manera, porque descendían de Dios, les llegaba el mandato divino para ejercerlo como los padres más sabios de una región.
Lo mencionado, iba en franca contraposición a lo que sustentaban Parsons (jesuíta inglés), Buchanan (calvinista escocés), Belarmino y Calvino, respecto del poder civil, mismo que según argumentaban, había sido instituido por los hombres y reside por tanto e inmediatamente en la multitud. Este poder no había sido dado por ley divina a un hombre en particular sino indistintamente a todos.
Así fuimos avanzando, desde filósofos como Sócrates, Platón y Aristóteles, quienes reflexionaron sobre los principios de la democracia y cuestionaron sus ventajas y limitaciones hasta que estalla la Revolución Francesa (1789 – 1799), como una emancipación de la sociedad civil, que generaba y daba pie, a la formación de un gobierno civil.
En ese avance hacia las democracias, aparece el inglés Jhon Locke (1670 – 1695), que propone varias teorías de numerosos y diferentes grupos de doctrinantes, tesis tales como la conocida división de poderes, la existencia de las libertades individuales, la inviolabilidad de la propiedad, el libre consentimiento del pueblo a la elección de sus gobernantes, entre las más relevantes, que vinieron a constituirse en estandartes ideológicos de los Estados modernos.
Se puede afirmar que el gran aporte de Jhon Locke, fue demostrar que el poder no proviene o no es parangonable con la autoridad que ejercen los padres sobre los hijos. El poder debe tener su fuente en la libre decisión de los ciudadanos de constituirse en sociedad civil, y ejercitar sus derechos por intermedio de un Gobierno Civil.
A partir de entonces, la discusión ya se centró en las ahora llamadas sociedades civiles, mismas que ya no aceptaban que sean los monarcas quienes actúen en su nombre. En esa vorágine, la lucha migró a lo que empezó a denominarse capitalismo, comunismo (Karl Marx), liberalismo, socialismo, estatismo, economía social de mercado y otras vertientes, que absorbieron por completo el juego político, que finalmente decantó en lo que realmente era: Una lucha de intereses. En nuestra América, también ocurrieron una serie luchas hasta lograr despojarnos del yugo de la corona española. Por cierto, debemos estar orgullosos que fue en la Culta Charcas, un 25 de Mayo de 1.809, donde sucedió el primer grito libertario.
Se sucedieron en Bolivia, como no podía ser de otra manera, gobiernos conservadores, liberales, nacionalistas, intentos de socilismo, etc. En ese contexto, es necesario esclarecer algunos conceptos, que últimamente se escuchan y que es necesario puntualizar respecto a que se debe entender por socialismo y populismo.
Aquí les presento, de forma sintética, las diferencias clave:
El Socialismo busca la igualdad social y económica, generalmente a través de la propiedad pública o cooperativa de los medios de producción. Tiene una base ideológica clara, con teorías y propuestas para la organización económica y social. Se enfoca en precautelar a la clase trabajadora, buscando la emancipación de los trabajadores, mediante una distribución equitativa de la riqueza y que puedan ejercer su derecho a intervenir sin restricciones en la sociedad civil.
A su vez, el Populismo apela a las "masas" o al "pueblo", a menudo usando una retórica que divide la sociedad entre "el pueblo" y "las élites" o "el establishment". No necesariamente tiene una base ideológica sólida, puede adoptar elementos de diferentes ideologías (izquierda, derecha, nacionalismo). Aunque puede dirigirse a las clases populares, su enfoque principal es la movilización del "pueblo" contra las "élites". Su objetivo final suele ser la conquista o el ejercicio del poder político, a menudo utilizando la movilización popular como herramienta.
En otras palabras, el socialismo tiene una base ideológica sólida, mientras que el populismo puede adoptar diferentes ideologías. Es decir: el socialismo se centra en los trabajadores y su lucha para que el capital y logros económicos que se generan sean equitativamente distribuidos, mientras que el populismo apela al "pueblo" en general, independientemente de su clase, con el único fin de llegar al poder.
En consecuencia, el Socialismo del Siglo XXI, no tiene nada que ver con lo que se propone desde el Chapare. Eso es un populismo simple y puro. Como todas las cosas, ha consumido su ciclo y ahora, sus máximos líderes, no aceptan que están quedando fuera de la arena política, sin legisladores que presionen según intereses de ciertos grupos, sin lideres que extorsionen si no se consigue lo que pretenden obtener, etc. Al final, sin dinero para movilizarse, relocalizándose a ejercitar su dominio en ciertas regiones, que poco a poco se irán achicando.
El Socialismo del Siglo XXI se sustenta en el valor del trabajo, que se medirá por el tiempo de trabajo que precisa un determinado producto o servicio para ejecutarse, además de los valores agregados que debe superar dicho trabajo (dificultad; entorno laboral; etc.). Países como China y Vietnam han adoptado formas de socialismo de mercado con mayor apertura a la economía, con resultados muy buenos para esas naciones. También, en otras latitudes, se están desarrollando esquemas cooperativos de producción, crédito y consumo, utilizando esquemas de asociaciones público privadas, que precautelen el interés social.
Estamos convencidos que debemos respetarnos, en el marco de nuestra educación. ¡Saludos!


