La guerra de la confederación Perú-boliviana con Argentina

La Confederación Perú-boliviana fue un proyecto geopolítico que unió a Perú y Bolivia en un solo estado entre 1836 y 1839. El proyecto se basó en el libre-comercio, contó con un ejército de tierra, una armada o fuerza naval y su propia constitución. Estaba constituida por tres estados: Estado Norperuano, Estado Sur-peruano y el Estado Boliviano.  El jefe supremo de esta efímera nación fue el Mariscal Andrés de Santa Cruz y Calahumana.

Eduardo Trigo (+) en su libro “Crónicas de Tarija” nos cuenta que la Argentina se debatía en un período caótico de su historia. Juan Manuel de Rosas, gobernador de Buenos Aires, ejercía la representación de todas las provincias en temas concernientes a las relaciones internacionales y a la guerra. Rosas tenía una manifiesta animadversión hacia el Mariscal Andrés de Santa Cruz, por diferentes razones que el Dr. Trigo los explica en su libro.

El dictador argentino tenía la obsesión por conseguir la devolución de Tarija que, desde 1826, por decisión de los propios tarijeños, había dejado de formar parte de la provincia de Salta y se había incorporado a Bolivia. Los argentinos temían que la provincia de Jujuy fuese incorporada a Bolivia. Además, había surgido la idea de auspiciar la creación de un nuevo estado que estaría formado por las cuatro provincias norteñas del vecino país.

El dictador Rosas puso en marcha un plan militar nombrando al Gobernador de Tucumán, Alejandro Heredia, general en jefe del Ejército de Operaciones y protector de Salta, Jujuy y Catamarca. Le instruyó ir a la guerra contra la Confederación Perú-boliviana y que se apoderase de Tarija y Chichas. Ante esta situación bélica, Santa Cruz ordenó al general Otto Felipe Braun, Comandante General del Sur de Bolivia, la defensa de la integridad territorial.

Braun traslado su centro de operaciones de Tupiza hacia Tarija donde solicitó el apoyo del general de origen irlandés Francisco Burdett O´Connor. Braun incorporó a los coroneles Eustaquio Méndez, Fernando Campero, Timoteo Raña, Tomás Ruiz, Sebastián Estenssoro, el prefecto Manuel Dorado y Mariano Vásquez. En Padcaya se incorporó el joven Aniceto Arce con apenas 14 años de edad y que luego llegaría a ser presidente de Bolivia.

Las tropas bolivianas en sus primeras acciones militares ingresaron a territorio argentino por La Quiaca; se establecieron en Cochinoca y Puna en territorio jujeño. Otra columna lo hizo en Santa Victoria e Iruya. Otto Felipe Braun ocupó Humahuaca el 13 de septiembre de 1837 donde derrotó a los argentinos; luego se retiró hacia Chorrillos, cerca de Jujuy. La guerra entre Bolivia y Argentina había comenzado.

El general argentino Heredia destacó dos columnas que avanzaron con rumbo a Iruya y ordenó que una división de mil hombres al mando del general Gregorio Paz tomara la frontera de Tarija con dirección al Pilcomayo. El 29 de mayo de 1838, Paz se dirigió a Caraparí. El día 31 de mayo de ese año, en la madrugada ocupó ese pueblo chaqueño desde donde se dirigió a Zapatera, lugar del cual se habían retirado los bolivianos.

El 6 de junio el general argentino reinició su marcha, hasta inmediaciones de Sereré, siguió a San Diego y retrocedió a El Pajonal. Llegó a colocarse a 15 kilómetros de Tarija. O´Connor se incorporó a las fuerzas combatientes, las que dirigió en ausencia de Braun que estaba en Tupiza. Al retorno de Braun, ambos jefes se dirigieron hacía San Luis (hoy Entre Ríos) pero al conocer los movimientos del enemigo decidieron marchar hacía Tarija.

Otto Felipe Braun y Francisco Burdett O´Connor siguieron a los argentinos hasta llegar a las alturas del cerro Montenegro sobre el río Coyambuyo, en el actual territorio de Bolivia, que sería el escenario de la gran victoria boliviana. Braun ordenó que el irlandés O´Connor, a la cabeza de los Granaderos, ascendiera la cuesta de El Espinillo; Braun comandaría a los Cazadores y demás tropa.

La batalla de Montenegro en la cual las fuerzas bolivianas alcanzaron un notable triunfo tuvo lugar el 24 de junio de 1838. El ejército triunfante no solicitó recompensa material alguna y dio por concluidas las acciones militares. O´Connor en sus recuerdos dice “El pabellón boliviano ondeaba victorioso desde Lima hasta Montenegro y la República era envidiada y mirada con respeto por todos los estados del continente americano”.

El Dr. Eduardo Trigo, termina esta su breve crónica sobre la guerra de Tarija indicando lo siguiente: “La victoria de Bolivia sobre la Argentina, única guerra internacional ganada por nuestro país, constituye una página de gloria en la historia boliviana; sin embargo, es lacerante verificar que los investigadores nacionales no se han ocupado mayormente de ella, sin que exista justificación alguna sobre esta omisión”.

Los historiadores argentinos, sostienen que en la práctica esta guerra terminó igualada. Si bien las tropas argentinas lograron liberar las zonas de Jujuy y Salta invadidas por los bolivianos, no pudieron alcanzar el objetivo final: reincorporar la provincia de Tarija. Los historiadores bolivianos, en cambio, sostienen que se trató de una gran victoria militar de su país dado el fracaso de los argentinos en su ofensiva sobre territorio boliviano, que significó un triunfo estratégico de la Confederación Perú-boliviana.

Ramiro Félix Rodríguez Ibáñez, es estudioso e investigador de la Historia de Tarija


Artículos Recientes